Así habló Zaratustra

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Asi hablo Zaratustra01.jpg

Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV) es una obra del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, en la que relata la llegada del Übermensch[1] siendo una de sus principales propuestas,[2] y que ha sido discutida y elaborada por el propio autor en su momento.

Mediante Zaratustra, lo que hace es una fuerte crítica al sistema de valores y creencias. Nietzsche enloqueció a los 44 años y su obra (Fénix, Anticristo, Dionisio y más) siguen siendo parte de la literatura filosófica mas importante de los últimos siglos. En Así hablo Zaratustra cuenta la historia de un hombre que establece ciertos cánones de lucha social, principalmente la ideología donde se incluyen Familia, Religión, Amistad, Amor, Dios y Muerte.

Citas[editar]

A[editar]

  • «¡Ah, bastantes cosas hay entre el cielo y la tierra que solamente se imaginan los poetas! Y particularmente por encima del cielo; ¡pues todos los dioses son imágenes de poetas, mitos de poetas».
  • «Ahora os pido perderme y encontraros a vosotros mismos. Sólo cuando me hayáis repudiado volveré a estar con vosotros».[3]
  • «Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol. Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo — hacia el mal».
    • Fuente: «Primera parte, Del árbol de la montaña».
  • «Amo al que adelanta palabras de oro a sus actos y siempre cumple más de lo que ha prometido».
  • «Amo al que vive para conocer y quiere conocer para que advenga el superhombre; así quiere hundirse en su ocaso».
  • «¿Aseguran, amigos míos, que sobre gustos y gustar no hay disputas? ¡Pero si la vida es todo un disputar sobre gustos y gustar! El gusto es peso balanza y pesador simultáneamente ¡y ay de lo vivo que pretendiera vivir sin disputa y sin pesa, sin balanza, y sin pesadores!».
  • «Así hablé, bajando cada vez más el tono de la voz, puesto que tenía pavor de mis propios pensamientos abiertos y secretos. Entonces, repentinamente escuché a un perro aullar muy cerca».
    • Fuente: Capítulo «De la visión y el enigma», parte II, p. 112.
  • «A ti te odio más, pues atraes pero no eres lo suficientemente fuerte como para retenerme junto a ti».

B[editar]

  • «Bien lo sabes: ese demonio cobarde que llevas dentro a quien complace juntar las manos y cruzar los brazos, y sentirse más cómodo — ese demonio cobarde te dice: ¡Existe un Dios!».
    • Fuente: «Tercera parte, De los apóstatas».

C[editar]

  • «Cómo se quiere que muera a tiempo quien nunca ha vivido a tiempo».
  • «Comprendo mi destino —se dijo al fin con tristeza—. ¡Muy bien¡ !Estoy preparado¡ Acaba de comenzar mi soledad última».
  • «Cosa para preocupar es la vida humana y además, falta siempre de sentido: un bufón puede serle fatal».
  • «Crece en la soledad lo que uno lleva a ella, también la bestia que lleva por dentro. De ahí que a muchos no conviene la soledad. Jamás ha habido en la tierra nada tan asqueroso como los santos retirados al desierto. Alrededor de ésos andaba suelto además del diablo, el puerco».
  • «Cree hasta las mentiras de ustedes si mienten bien acerca de él; puesto que en lo más insondable su corazón suspira: ¡Qué soy yo! Y si la virtud real es la que se desconoce a sí misma ¡El vanidoso desconoce su modestia!».
    • Fuente: Capítulo «De la cordura», p. 103.
  • «Cuando llego arriba siempre me encuentro solo».

D[editar]

  • «De igual manera allí, recogí en el camino la palabra superhombre y la idea de que el hombre es un ente que debe ser rebasado; de que el hombre es puente, no fin, festejando su mediodía, y azar como camino de nuevos amaneceres».
  • Dejaos de blanduras: ¡pues claro que la vida es una carga muy dura de llevar! Para eso somos todos unos burros y unas burras, robustos y sufridos.
    • Fuente: «Primera parte, Del leer y el escribir».
  • «Dos cosas quiere el hombre auténtico: peligro y juego. Por ello quiere a la mujer: el más peligroso de los juegos».
    • Fuente: «Primera parte, De las viejas y las jóvenes».
    • Variante: «Dos cosas anhela el hombre de verdad: el peligro y el juego, por eso quiere a la mujer, que es el juguete más peligroso».

E[editar]

  • «¡Ebrio de placer respiro otra vez la libertad serrana! ¡Libre está finalmente, mi nariz del olor de las cosas humanas!».
  • «El avestruz es más veloz que el caballo más ágil, sin embargo hasta él mete la cabeza con impaciencia, en tierra pesada, de esta manera también actúa el hombre que todavía no sabe volar».
  • «El cuerpo es una soberbia razón, una pluralidad gobernada por un sólo sentido: guerra y paz, rebaño y pastor».
  • «El hombre del conocimiento no solo tiene que saber amar a sus enemigos, tiene también que saber odiar a sus amigos».
    • Fuente: «Primera parte, De la virtud que hace regalos», 3.
  • «El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre — una cuerda sobre un abismo».
    • Fuente: «Prólogo», 4.
  • «El hombre creador busca compañeros que sepan aguzar sus hoces. Serán los que cosechen y se regocijen con la labor cumplida».
  • «El mejor ovejero es aquel que lleva a su cordero a pacer a la pradera más verde; así conviene al sueño tranquilo».
  • «El que acudieras ante mi, hermoso, escondido tras tu belleza, el que me hables mudo, patente en tu sabiduría».
    • Fuente: Capítulo «Antes de la salida del sol», p. 116.
  • «El que apetezca la gloria debe despedirse a tiempo del honor y dominar el difícil arte de irse en el momento oportuno».
  • «El que todo el mundo cuente con una oportunidad de saber leer daña con el tiempo no únicamente a las plumas sino igualmente a los pensamientos».
  • «El rebaño dice: Se pierde fácilmente el que busca. Todo retiro representa una culpa. Y por bastante tiempo permaneciste al rebaño. Asimismo, en ti continuará hablando la voz del rebaño. Y cuando afirmes: Mi conciencia ya no es la vuestra, colectiva, tus palabras sonarán con tono de dolor».
  • «Enderezaste tus pasiones hacia tu meta suprema, y entonces se convirtieron en tus virtudes».
  • «En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón».
    • Fuente: «Primera parte, Del leer y el escribir».
  • «En el fondo del alma el hombre es tan sólo maligno, pero la mujer es allí mala».
  • «En este sitio, por el contrario, te encuentras en tu casa; en este lugar puedes decir todo lo que tienes que decir y sacas a relucir todas las observaciones; aquí nada se avergüenza de los sentimientos recónditos y obstinados [...]. Aquí puedes conversar con franqueza con todas las cosas, y en verdad suena como elogio en tus oídos el que uno hable rectamente en todas las cosas».
  • «Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: "Yo, el Estado, soy el pueblo"».
    • Fuente: «Primera parte, Del nuevo ídolo».

H[editar]

  • «[...] halló repentinamente a este joven, sentado al pie de un árbol, con la mirada velada por una profunda pena y fija abajo, en el valle. Recargó Zaratustra la mano en el tallo del árbol y dijo lo que sigue: Aunque utilizara toda mi fuerza no podría sacudir este árbol. No obstante, el viento que no vemos, lo zarandea y dobla como quiere. Manos imperceptibles son las que nos zarandean y doblan. El joven se paró sobresaltado y dijo: Escucho la voz de Zaratustra, cuando precisamente estaba pensando en él. Zaratustra le contestó: ¿Y esto te sobresalta? Ocurre con el hombre lo que sucede con el árbol. Cuanto más intenta llegar a las alturas y la claridad, tanto más profundo penetran sus raíces en la tierra hacia las profundidades y la oscuridad..., hacia el mal. Exclamó el joven: ¡Eso es, hacia el mal!».
  • «Hay, en mí algo inmune, insepultable, insurrecto: mí voluntad. Muda e inalterable, ella transita los años».
  • «¡Hemos de considerar desperdiciado el día en que no se haya bailado aunque sea una sola ocasión! Y hemos de considerar falsa toda verdad que no haya dado lugar siquiera a una sola carcajada».

I[editar]

  • «Inexpresable y sin nombre es aquello que constituye el tormento y la dulzura de mi alma, y que es incluso el hambre de mis entrañas».
    • Fuente: «Primera parte, De las alegrías y de las pasiones».
  • «Injusticia dividida es justicia a medias».
    • Fuente: «Primera parte, De la picadura de la víbora».

L[editar]

  • «La castidad es en algunos una virtud, pero en muchos es casi un vicio».
    • Fuente: «Primera parte, De la castidad».
  • «La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso».
    • Fuente: «Prólogo», 4.
  • «La lujuria es un pecado, aseguran unos predicando la muerte. ¡Alejémonos de ésta y no procreemos hijos!. Dar a luz es una experiencia penosa, afirman otros. ¿Para que dar todavía a luz? ¡Únicamente nacen seres desdichados! Y estos igualmente son predicadores de la muerte».
  • «La sabiduría, se tiene sed de ella sin poder apagarla jamás».
  • «Las palabras más dóciles desencadenan la tormenta. Gobiernan el mundo, pensamientos que llegan con delicadeza de paloma».
  • «Llamo yo al matrimonio la voluntad de dos de crear el uno que sea superior a los que lo crearon».
  • «Lo más inaceptable en ti es que tienes el poder y te opones a dominar».
  • «Lo que es bueno y lo que es malo no lo sabe aún nadie, como no sea el creador».
  • «Lo que nosotros reconocemos en un hombre, eso lo hacemos arder también en él».
    • Fuente: «Primera parte, De las moscas del mercado».
  • «¡Lo terrible no es la altura sino la pendiente!».
    • Fuente: «Segunda parte, De la cordura respecto a los hombres».

M[editar]

  • «Mejor que el hombre entiende a los niños la mujer; pero el hombre es más niño que la mujer».
  • «Muchas breves tonterías: eso se llama entre vosotros amor. Y vuestro matrimonio pone fin a muchas breves tonterías en la forma de una única y prolongada estupidez».
    • Fuente: «Primera parte, Del hijo y del matrimonio».

N[editar]

  • «¡Ningún pastor y un solo rebaño! Todos quieren lo mismo, todos son iguales: el que siente de otro modo va de buena gana al manicomio».
    • Fuente: «Prólogo», 5.
  • «No me agrada tampoco aquellos para los que todas las cosas son buenas y este es el mejor de los mundos. Pienso que son personas que se conforman con cualquier cosa».
  • «No —respondió Zarathustra—, yo no doy limosna. No soy lo bastante pobre como para dar limosna».
    • Fuente: «Prólogo», 2.
  • «¿Nos pertenece el presente a la plebe? Más la plebe es ajena a las nociones de lo grande y pequeño, de lo honesto y recto, es torcida con todo candor, miente siempre».

O[editar]

  • «¡Oh, voluntad, viraje de toda necesidad, necesidad mía! ¡Resérvame para una gran victoria!».
    • Fuente: «Tercera parte, De las viejas y nuevas tablas», 30.

P[editar]

  • «Para vencer —lo que sea— no hay como el valor. El valor ataca incluso a la muerte, pues dice: ¿Fue esto la vida? ¡Muy bien! ¡Otra vez!»
  • «Puesto que el sentimiento original y primario del hombre es el miedo, por el miedo se explican todos los pecados y virtudes originales. Del miedo ha nacido también mi virtud; la ciencia».

Q[editar]

  • «¡Que importa la patria! Dirijan nuestra proa hacia allá, donde esta la tierra de nuestros hijos! Hacia allá se precipita, más bravo que el mar, nuestro gran anhelo».
    • Fuente: Capítulo «De viejas y nuevas tablas», parte XXVIII, p. 151.
  • «Quien no tiene alas no debe tenderse sobre abismos».
  • «Quien quiera hacerse niño tiene que superar también su juventud».

R[editar]

  • «Rodeaos de cosas buenas, perfectas. Lo perfecto enseña a abrigar esperanzas».

S[editar]

  • «Si alguna vez deseasteis todo otra vez, todo eterno, todo entrelazado, trabado, entretejido por el amor, entonces amasteis el mundo».
  • «Siempre hay una pizca de locura en el amor. Sin embargo, igualmente hay en todo momento un poco de razón en la locura».
  • «Si fueran compasivos de verdad, quitarían a sus prójimos el gusto de la vida. Ser malvados - ésa sería su verdadera bondad».
    • Fuente: «Primera parte, De los predicadores de la muerte».
  • «Sin embargo, igualmente los he enterado por mi boca de quién es aún el más callado de todos los hombres... ¡y quiero serlo!».
  • «Sin embargo, una cosa es el pensamiento, otra, la acción y otra, la imagen de la acción. No rota entre ellos la rueda de la casualidad».
  • «Sin embargo, Zaratustra contestó a quien así le comentaba: dice la gente que quitándole la joroba al jorobado se le quitan los sesos. Y cuando se sana al ciego, ve muchas cosas malas en la tierra, así que acaba de denigrar a quien lo sanó. Y mal favor se le hace al lisiado habilitándolo para caminar, pues no bien puede caminar, se descamina, así lo enseña la gente respecto de los lisiados. ¿Y por qué Zaratustra no ha de aprender de la gente así como la gente aprende de Zaratustra?. Desde que convivo con los hombres, lo que menos me interesa es ver que a esté le falta un ojo y a aquél, una oreja, y al de acullá, una pierna, y que hay quienes han perdido la habilidad para hablar o el olfato o la cabeza. He visto y veo cosas peores que esto y tantos horrores que no quiero referirme a todos ellos ni de algunos siquiera callar; hombres que no eran más que un ojo colosal o un gran hocico o una panza y otra cosa hiperbólica. Yo les doy el nombre de inválidos invertidos».
  • «Sólo donde hay sepulcros puede haber resurrecciones».
    • Fuente: «Segunda parte, La canción de los sepulcros».
  • «Sólo puede ser intrépido quien conoce el miedo pero lo supera; quien ve el abismo con orgullo. Quien ve el abismo con ojos de águila; quien con garras de águila se aferra al abismo; ése tiene valor».

T[editar]

  • «También Dios tiene su infierno: es su amor a los hombres».[7]
    • Fuente: «Segunda parte, De los compasivos».
  • «Te refugias en el prójimo, al tratar de escapar de ti mismo y pretender declarar esto como una cualidad; sin embargo a mi no me engaña tu desprendimiento. El 'tú' es el precursor del 'yo'; el 'tú' esta santificado, sin embargo no aún el 'yo'. De esta manera el hombre va solícitamente hacia el prójimo».
  • «Toda da igual, nada vale la pena; el saber ahoga».

U[editar]

  • «¡Únicamente el hombre, deseoso de subsistir, transmitió su valor a las cosas! ¡Únicamente el hombre otorgó a las cosas un sentido: un sentido para los hombres, el ser que valora».

V[editar]

  • «Vosotros miráis hacia arriba cuando buscáis elevación, yo miro hacia abajo, porque estoy elevado. Decidme, ¿quién de vosotros puede reír y a la vez estar elevado? El que asciende a las más altas montañas se ríe de todas las tragedias: de las del teatro y de las de la vida».
    • Fuente: «Primera parte, Del leer y el escribir».
  • «Vuestro amor al prójimo es vuestro mal amor a vosotros mismos».
    • Fuente: «Primera parte, Del amor al prójimo».

Y[editar]

  • «Ya es de noche; ahora mana de mí, como una fuente, mi ansia... ansia de hablar».
  • «Ya sólo los pájaros están por encima de él. Y si el hombre aprendiera inclusive a volar, ¡ay, hasta qué alturas volaría... su codicia!».
  • «Y contesté: ¿Ay, es mi palabra? ¿Quien soy yo? Ojalá que llegue otro más digno: yo no merezco ni siquiera fenecer».
    • Fuente: Capítulo «La hora más silenciosa», p. 105.
  • «Yo no creería más que en un dios que supiese bailar».
    • Fuente: «Primera parte, Del leer y el escribir».
  • «Yo odio a los lectores ociosos».
    • Fuente: «Primera parte, Del leer y el escribir».
  • «Yo sirvo, tú sirves, nosotros servimos, así reza entre ellos también la hipocresía de los gobernantes. ¡Y, Ay, si el primer amo es simplemente el primer servidor!».

Referencias[editar]

  1. El Superhombre como categoría filosófica
  2. Principal propuesta de Nietzsche.
  3. Nietzsche (2019), p. 471.
  4. Nietzsche (2019), p. 446.
  5. Nietzsche (2019), p. 424.
  6. Nietzsche (2019), p. 432.
  7. 7,0 7,1 Nietzsche (2019), p. 580.

Bibliografía[editar]