The Rescuers

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Bernardo y Bianca (Hispanoamérica)
Los rescatadores (España)
Título original The Rescuers
País Estados Unidos
Año de estreno 1977 (hace 43 años)
Dirección Wolfgang Reitherman, John Lounsbery, Art Stevens
Guion Margery Sharp (libro)
Larry Clemmons
Ken Anderson
Frank Thomas
Vance Gerry
David Michener
Ted Berman
Fred Lucky
Burny Mattinson
Dick Sebast
Reparto
Bob Newhart - Bernardo
Eva Gabor - Bianca
Geraldine Page - Madame Medusa
Joe Flynn - Mr. Snoops
Jeanette Nolan - Ellie Mae
Pat Buttram - Lucas
Jim Jordan - Orville
John McIntire - Rufus
Michelle Stacy - Penny
Bernard Fox - El presidente

The Rescuers (Bernardo y Bianca en Hispanoamérica y Los rescatadores en España) es una película animada de 1977 dirigida por Wolfgang Reitherman, John Lounsbery y Art Stevens y con las voces de Bob Newhart, Eva Gabor, Geraldine Page y Michelle Stacy. La película trata sobre unos ratoncitos de una sociedad de rescate, que deben salvar a una niña secuestrada por una malvada mujer que la utiliza para encontrar un diamante. Basado en dos libros de Margery Sharp, The Rescuers y Miss Bianca.

Diálogos[editar]

(Versión de Hispanoamérica)
(Versión de México)

  • Madame Medusa: (El teléfono suena, Medusa va hacia él) Oh, ¿quién estará llamando a esta hora de la noche?

(Responde)

  • Madame Medusa: Madame Medusa Famosa Boutique. Oh, Snoops. ¡No me digas! ¡Déjame adivinar! ¡Lo encontraste! ¡Ha, ha! ¡Encontraste el diamante!

(Voz confusa)

  • Madame Medusa: ¡Cómo, más tiempo! ¡Oh, inútil! ¡Ya llevas ahí más de tres meses!

(Voz confusa continúa)

  • Madame Medusa: ¿Botellas? ¿Cuáles? ¡Explícate! ¡Sorprendiste a Penny enviando mensajes en botellas! ¡Grandísimo estúpido! ¡No puedes hacerte cargo ni de una pequeña niña! ¡Cállate! ¡Partiré de inmediato al Bayou del Diablo, en el próximo vuelo!

(Cuelga el teléfono)

  • Bianca: El Bayou del Diablo. Debemos ir con ella.
  • Bernardo: Sí, pronto, vámonos en su velís.

(Medusa trae ropa para empacar en su velís)

  • Madame Medusa: ¡Ah, ese bueno para nada todo lo hace mal! ¡Lo dejo solo, echa todo a perder! ¡Ah!

(Bianca va hacia la valise, toma a Bernardo de la mano y cae, se esconde detrás de la valise)

  • Madame Medusa: (Tratando de cerrar su velís) ¡Oh, porque no cierra esta porquería! ¡Ah!

  • Madame Medusa: (Hacia un chofer de camión) ¡Déjame pasar, estorbo! (Choca sobre una barrera de madera)

  • Madame Medusa: Snoops, no sabes como tratar a los niños... debes ganarte su confianza, hacerlos que te amen.
  • Snoops: ¿Si? ¿Y cómo se hace eso?
  • Madame Medusa: ¡OBLIGÁNDOLOS, estúpido!
  • Madame Medusa: En cuando baje la marea voy a meterla en la cueva, yo personalmente, y la mantendré allí abajo hasta que lo encuentre, es así de simple y sencillo.
  • Snoops: ¡Oh! Es tan fácil como eso. Bueno tú eres la que manda ¿eh? Patrona.
  • Madame Medusa: ¡Sí...! ¡Vengan mis adorables mininos! (Canta)

  • El Presidente: Mmmh... Para el orfelinato Morningside, Nueva York, mmhh... es difícil de descifrar esto, no logro comprenderlo.
  • Bianca: (Leyendo la carta) Estoy en un... un... grave... grave problema... mmh, la humedad lo ha borrado mucho. Apresúrense. Auxilio. Penny.
  • El Presidente: ¿Penny? ¿Orfelinato Morningside? Ummh, pero no nos da suficientes datos.
  • Bianca: ¡Oh, pobrecita criatura! ¡Señor Presidente! ¿Podría mandarme en esta misión? ¿Por favor?
  • El Presidente: ¿Usted? ¿Miss Bianca? Es una petición muy poco usual, sin precedentes, bueno, el mundo ya no es el de antes cuando era sólo para hombres, sin embargo, supongo que siempre debe haber una primera vez.
  • Bernardo: (Tomando la palabra) Eh, señor Presidente, no creo que Miss Bianca deba ir, sería peligroso, eh quiero decir, algo grave puede ocurrirle.
  • El Presidente: Eh, ve usted señorita, mucho antes de que el conserje me interrumpiera. Iba a sugerir que usted fuera acompañada por un agente masculino. Eh, caballeros ¿hay algún voluntario?

(Todos los hombres levantan la mano)

  • Bianca: ¡Oh! Oh, amigos este es una verdadera, una muy difícil decisión para mí. Elijo... al señor Bernardo, para que sea mi agente acompañante.

(Bernardo se cae de la botella nuevamente)

  • Bernardo: ¿A-a mí? Esto es realmente, no, si, si, pero yo sólo soy, un, un conserje
  • Bianca: ¡Oh, vamos! Haremos un muy buen equipo. ¡Anda, vamos!

(Todos aplauden)

  • El Presidente: Una dama y un conserje. Cielos, ¡qué combinación!

  • Bianca: ¿Qué hizo para enfurecer a ese león?
  • Bernardo: Nada, es sólo un viejo gruñón, ¡ha!
  • Bianca: Bueno, quizás tuvo razón, sí a usted lo despertaran a medianoche, también gruñiriría.
  • Bernardo: No lo desperté a medianoche, sólo pasaba por su jaula y él se molestó, ¿no sé por qué?

  • Bernardo: Pss, pss, pss, Miss, Miss Bianca, aquí encontré algo. Son las cosas de Penny.
  • Bianca: ¡Qué bien! Ya hemos logrado algo. Mire, todos los tesoros de una niña.

(Un gato se despierta interrumpiendo los diálogos de Bernardo [1])

  • Bianca: ¿Sería posible que aún estuviera en el orfelinato?
  • Bernardo: No, no lo creo. La caja dice «No enviar, esperar indicaciones».
  • Bianca: Tal vez la hayan adoptado ya.
  • Bernardo: No, no lo creo porque se habría llevado sus cosas.
  • Rufus: ¡Ratones!
  • Bernardo y Bianca: ¡Gato!
  • Rufus: Esperen, escuchen ratones. Sí mis patrones se enteran de que aquí hay ratones, me echarán de la casa y perderé el trabajo.
  • Bianca: No se preocupe, Señor Gato, nosotros sólo vamos de paso.
  • Rufus: (Estirando sus pies) Yo ya estoy demasiado viejo para corretear ratones.

  • Rufus: ¿Qué sucede Penny?
  • Penny: Nada.
  • Rufus: ¡Oh, vamos! Nada de secretos. Cuéntaselo al viejo Rufus.
  • Penny: Es que yo creí que me iban a adoptar ayer.
  • Rufus: ¿Y? ¿Y qué sucedió?
  • Penny: Un señor y una señora vinieron a verme pero escogieron a una niña pelirroja, mucho más bonita que yo.
  • Rufus: Aw, sh-sh-sh pero no puede ser. Escuchame cariño, tú eres una niña muy especial.
  • Penny: No, no lo soy.
  • Rufus: Un día una mamá y un papá vendrán al orfelinato a escoger a una niñita tan bonita como tú
  • Penny: ¿Tú crees?
  • Rufus: Apuesto mis bigotes a que así será, pero debes creer en ello y tener mucha fe cariño. ¿Ves esa ave azul?
  • Penny: Es muy linda.
  • Rufus: El ave azul, que a lo lejos suele ver, es tan alborera como el lucero del atardecer. No se puede comprar ni se puede tocar pero existe en verdad para hacer nuestros sueños realidad.[2]
  • Penny: No se puede comprar ni se puede tocar pero existe en verdad para hacer nuestro sueños realidad. Pero quien me adopte a mí, tendrá que adoptar a Teddy mi osito.
  • Rufus: Uh, cuánto lo van a querer, no come mucho, ¿eh?
  • Penny: Espera. (Le da unas galletas) Robé esto para ti.
  • Rufus: Mmm, huele sabroso, ¿pastas de almendra?
  • Penny: No, (Ríe), ¡son galletas de miel!
  • Rufus: Mmm... bueno, pues a un viejo amargado como yo le viene muy bien esta miel (Choca sus pies traseros)
  • Penny: Robé dos de más en el almuerzo de hoy (Asombro) pero está prohibido hacerlo.
  • Rufus: (Susurra) Bueno puedes confiar en mi que yo no voy a delatarte.
  • Penny: Por eso te quiero Rufus (Acaricia el vientre de Rufus). Vamos ya, o no alcanzaremos merienda.

  • Madame Medusa: ¡Brutus! ¡Nerón! ¡Dejen de hacer ese infernal ruido! ¡Ahora mismo! (Golpea a uno de los cocodrilos y éste suelta a Bernardo)
  • Madame Medusa: ¡Ahh! ¡Snoops! ¡Snoops! ¡Un ratón! ¡Mátalo! ¡Mátalo! ¡Pronto!

  • Bernardo: Podría estar en peligro. Debemos ir y ayudarla.
  • Rufus: Sí, pero ¡dos ratonictos! ¿Qué podrán hacer?

(Se oye una voz de fondo: Pasajeros del vuelo 614, prepárense para abordar...)

  • Bernardo: ¡Dése prisa, Miss Bianca! ¡Madame Medusa quizás ya esté en el Bayou del Diablo!
  • Bianca: (Cargando la maleta) Lo siento, pero las damas debemos llevar algún equipaje.

(Se oye otra voz de fondo: Señor Jenkins, favor de reportarse en su oficina) (Ambos suben a la escalera mecánica) (Luego de subir al helipuerto, se oye la voz de fondo: Pasajeros del vuelo 614, favor de abordar su avión)


  • Madame Medusa: ¡Snoops! ¡Snoops! ¡Ven acá!
  • Snoops: ¿Qué pasa, Medusa? ¿Qué sucede?
  • Madame Medusa: ¡Esa tonta huérfana se escapó tra vez! Nerón, Brutus, vayan por ella pronto.

(Medusa se dirige hacia el auto-bote, pero algo anda mal)

  • Madame Medusa: ¿Por qué no arrancas? ¡Snoops! ¿Qué le has hecho?
  • Snoops: ¿Yo? ¿Yo? Nada. Estaba funcionando bien ayer
  • Madame Medusa: ¡Oh, ya cállate! Envía cohetes de luces, ilumina el pantano para poder encontrarla. (Se va en su auto-bote)

(Snoops enciende un cohete en la caldera)


  • Bianca: (A Evinrude) ¡Pobre Evinrude! Tú carburador está todo atrofiado.

  • Bernardo: (Ve su vuelo en la pizarra) Nuestro, nuestro vuelo sale a la 6:45... ¡oh, no! ¡Ya se fue nuestro avión! ¡Miss Bianca, si usted no hubiera...!
  • Bianca: Bernardo, te preocupas demasiado. Los vuelos siempre salen retrasados.
  • Orville: (Comunicándose en la radio) Albatros vuelo 13 a la torre. Albatros vuelo 13.
  • Bianca: Lo ves te lo dije, estamos de suerte.
  • Bernardo: ¿Suerte? ¿En el vuelo 13? Mejor nos vamos en el tren.
  • Orville: ¡Despierte! ¿Qúe no hay alguien qué conteste ahí? ¡No interrumpan la línea! ¿Hola? ¿Hola? ¡Contesten!
  • Bernardo: (Constestando) ¿Uh, h-hola?
  • Orville: ¿Dónde diablos has estado? (Se oye hola silenciosamente) Perezoso, cabeza hueca.
  • Bernardo: Es que acabamos de llegar, señor, es qué Miss Bianca, mi acompañante insistió en que...
  • Orville: ¿Oye, amigo, ya puedo aterrizar? Hay más arriba que... (Ruidos de helicóptero) ¡Epa! ¡Demonio de atrabancar el experto! ¡Está loco! (Bernardo sube el volúmen) ¡Cuidado! ¿Qué no ves cabeza de chorlito? (Baja el volúmen)
  • Bianca: ¿Qué fue lo que dijo Bernardo?
  • Bernardo: No te entendí palabra.
  • Bianca: Pues entonces dale permiso de aterrizar.
  • Bernardo: Eh, Capitán. Ya tiene permiso de aterrizar.
  • Orville: ¡Ya era hora!
  • Bianca: ¡Mira, míralo! ¡Allí está! (Bernardo se acerca a la ventana)
  • Bianca: Mira que hermoso vuela! Y tú que querías tomar el tren... miedoso.
  • Bernardo: ¿Miedoso? Es-es que me gustan los trenes, le sirven a uno muy buen queso ahí.

(Orville a punto de caer)

  • Bernardo: (Se asombra) ¡Arriba! ¡Levanta!

(Orville se estrella)

  • Bernardo: ¿Se lastimó, Capitán?
  • Orville: No. Fue el mejor aterrizaje, amigo.
  • Bernardo: ¡Caracoles! ¡No, vamos, nos iremos en el tren!

(Orville comienza a escuchar)

  • Bernardo: (Susurrando) Es más seguro.
  • Orville: ¡El tren! ¿Seguro? Escucha amiguito, estoy en perfecta condición.
  • Bianca: (Aire de coqueta) Se ve maravilloso, capitán.
  • Orville: ¡Je, je! Puede llamarme Orville, señorita.
  • Bernardo: Es-es-es muy importante de que nos lleve al Bayou del Diablo.
  • Orville: Mmh... No se preocupe amiguito. El vuelo 13 estará cruzando el cielo azul en cinco minutos.

  • Orville: (Queda atascado en el motor del auto-bote y sale todo con hollín) ¡Santo Cielo! ¿Por qué no se fija por donde va? (Tose)

  • Bernardo: (Contando los escalones) cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce... (Asombro) ¡Ay, no! ¡Hay trece peldaños Miss Bianca!
  • Bianca: (Ríe) ¿Por qué no saltas el último?

(Bernardo salta el último peldaño)

  • Orville: Les habla el Capitán. Bienvenidos a bordo. Abrochen sus cinturones. No fumar. Siéntanse tranquilos que el vuelo corre de mi cuenta (Ríe)
  • Bernardo: Miss Bianca, abroche bien apretado.
  • Bianca: ¡Oh, no! ¡Se maltrataría el vestido!
  • Orville: ¡Oye, amigo! Léeme las reglas de vuelo.
  • Bernardo: Oh, sí. "Ajustar anteojos".
  • Orville: (Ajusta anteojos) Listo.
  • Bernardo: "Probar alerones".
  • Orville: (Prueba alerones) Re-listos.
  • Bernardo: "Plumas traseras".
  • Orville: (Prueba plumas traseras) Más que listas.
  • Bernardo: Sí al primer intento no logra despegar. Vuelva a intentar.
  • Orville: ¡A despegar se ha dicho!

(Orville comienza el despegue)

  • Bernardo: Debimos haber tomado el tren.

  • Madame Medusa: ¡Penny cariño! Tía Medusa quiere hablar contigo amorcito.

(Penny va al cuarto de Medusa)

  • Madame Medusa: ¡Aunque haya marea alta esa inútil huérfana deberá conseguir ese diamante mañana, o la haré trizas! (Penny golpea la puerta) ¡Oh, si! Entra amorcito.
  • Penny: ¿Me llamaba... Madame?
  • Madame Medusa: Sí, ven cariñito, oh, ha, ha, no seas tan tímida, ha, ha, olvidemos todo lo pasado. ¿Sabes qué es lo que haría tía Medusa muy feliz?
  • Penny: Sí, quiere que encuentre el diamante.
  • Madame Medusa: ¡Eso es cariñito!
  • Penny: ¡Pero es que hice todo lo que pude! ¡De veras!
  • Madame Medusa: Por supuesto que lo has hecho pero debemos esforzarnos más, ¿no crees?
  • Penny: ¿Entonces me llevará de nuevo al orfelinato como prometió?
  • Madame Medusa: ¡Penny! ¿Pero no estás a gusto conmigo en este hermoso barco para ti solita?
  • Penny: Pero es que sí no regreso al orfelinato nunca nadie me va a adoptar.
  • Madame Medusa: ¿Adoptar? ¿Pero qué te hace pensar que alguien quiera adoptar a una huérfana tan fea como tú?

(Penny llora)


  • Lucas: Oye, compadre. Parece que necesitas un trago. A todo mal mezcal.

(Bernardo toma de este trago haciendo reacción en él)


(Luego de escapar de Medusa y Snoops)

  • Bernardo: ¿Estás bien, cariño?
  • Bianca: ¿Viste? Trató de matarnos, ésa horripilante bruja. Oh, sí yo fuera un ratón de su tamaño ya vería.
  • Bernardo: Eh, no tiene caso Bianca. Tal vez Rufus tenga razón ¿qué podemos hacer dos ratoncitos?
  • Ratones: (Bianca hace un flashback) Salvamento eficaz, brinda nuestra sociedad. Con valor sin tardar, acudimos a salvar...
  • Bianca: Pero, Bernardo, la sociedad confía en nosotros. No podemos renunciar ahora. ¡Pobre criaturita! ¡Es preciso salvarla!

  • Bianca: Capitán, vuela usted de maravilla. Me siento como en los vuelos de Disneylandia.
  • Bernardo: Se pasó la luz roja.
  • Bianca: Yo jamás obedezco las señales. Vamos, querido, tranquilízate.

  • Penny: (Rezando) Diosito, bendice a Rufus a Teddy y a todos los niños del orfelinato, Jennifer, Pepe, Marie y Julia. Y permite que alguien encuentre mi botella con el mensaje adentro. Porque tratar de escapar de aquí no funciona. Amén.

  • Ellie Mae: ¿Están listos para ayudar a salvar a esa pequeña?

(Todos asientan)

  • Conejo: ¡Seguro que sí!
  • Búho Diácono: ¡Bravo! ¡Bravo!
  • Ellie Mae: (Ve a Lucas durmiendo) Mmh... ¡Despierta ya flojonazo!
  • Lucas: ¡No abuses! Oye Ellie Mae sólo estaba esperando a que alguien gritara: ¡Ataquen!
  • Abuelo: ¡Diablos! ¡Menos conversación y más acción!
  • Conejo: ¡Je, je! Cuando el abuelo se entusiasma se le apachurran las narices.
  • Ellie Mae: ¡Contrólate, abuelo! Tenemos que esperar aquí hasta que Evinrude nos venga a avisar.
  • Abuelo: ¡Sí ese insecto no llega pronto meterán a la niña otra vez en esa horrible cueva!

  • Penny: ¡Oh! ¡Hola! ¿De dónde vienen ustedes?
  • Bernardo: Encontramos la botella con el mensaje y venimos a salvarte.
  • Penny: ¡Resultó lo de la botella! ¿Oíste eso Teddy?

(Mira confusa)

  • Penny: Pero, ¿no trajeron a alguien grande con ustedes? ¿Como la policía?
  • Bernardo: Uh, no. Sólo vinimos nosotros.
  • Bianca: Pero sí los tres unimos nuestras fuerzas y tenemos fe...
  • Penny: Eso es lo que Rufus dice: «La fe hace que los sueños sean realidad».

  • Penny: Pero nos atraparán los cocodrilos, ya me rompieron mis calzoncitos.
  • Bernardo: Sí, y aún están ahí vigilando la entrada.
  • Bianca: ¡Oh, esos horribles monstruos! ¡Deberían encerrarlos en una jaula!
  • Penny: ¡Eso! ¡Eso! ¡Vamos vengan!

(Se dirigen hacia un viejo elevador)

  • Penny: ¿Ven ese elevador?
  • Bianca: Penny, ese es una jaula perfecta.
  • Bernardo: (En el interior del elevador) ¡Magnífica, idea! (Golpea el elevador) ¿Qué vamos a usar de cebo?
  • Penny: ¡Ah, comen de todo!
  • Bernardo: ¡Ah, entiendo!
  • Bianca: ¡Oye, mi perfume! ¿Recuerdas? Seguirán el aroma y se meterán ahí.
  • Penny: Yo le pondré el cerrojo y Madame Medusa estará furiosa.

(Con una escoba)

  • Penny: (Imitando la impresión de Medusa) ¡Brutus! ¡Nerón! ¡Dejaron escapar otra vez a esa huérfana! ¡Zopencos! ¡Toma! ¡Toma! ¡Toma!
  • Bernardo: (Ríe) ¡Penny, que bien está eso!
  • Bianca: ¡Exactamente como Medusa!
  • Penny: ¡Búsquenla pequeños y traiganla pronto!
  • Bianca: Y ya estaremos tan lejos que jamás nos alcazarán.
  • Bernardo: Espera un momento. Puede alcanzarnos en su auto-bote.
  • Penny: Lo robaremos, me encantará correrlo (Imita andando en el auto-bote)
  • Bernardo: Y sí Medusa despierta con el ruido del motor nos atrapará. Tenemos que despistarlos.
  • Penny: El señor Snoops tiene muchas luces de bengala y con ellos espantaremos a Medusa.
  • Bianca: ¡Ay, Bernardo! ¡Qué emocionante! ¡Perfumes, cohetes, auto-botes! ¡Debe dar resultado!
  • Bernardo: Es nuestro único recurso, pero necesitaremos ayuda.

(Se escuchan gritos de Medusa)

  • Madame Medusa: ¡Snoops! ¡Ven aquí de inmediato!
  • Snoops: ¿Qué pasa, Medusa? ¿Qué es lo que sucede?

(Discuten de la marea alta que habrá en la cueva)


(En la cueva)

  • Snoops: ¡Muy bien, niña tonta! ¡Vas a bajar por ese agujero y vas a escarbar hasta que encuentres ese diamante! ¡Y no quiero disculpas!
  • Madame Medusa: ¡No, no, no Snoops! Esa no es la forma de tratar a mi queridísima Penny.
  • Snoops: Ah. ¡Está bien! ¡Está bien! ¡Tú mandas!
  • Madame Medusa: Mi pequeña, ahora si vas a encontrar ese lindísimo y gran diamante para tía Medusa ¿no es cierto?
  • Penny: A Teddy no le gusta bajar allá, tiene miedo ¿verdad Teddy?
  • Madame Medusa: ¡Oh! Sh-sh-sh. Pobre Teddy. (Le quita a Teddy) Aquí se quedará él conmigo para que no se asuste.

(Medusa la dirige hacia la cueva con el pie)

  • Penny: ¡Devuélmame a Teddy! ¡Pronto! ¡Es mío! ¡Es mío!
  • Madame Medusa: ¡Ahora baja pronto y tráeme ese gran diamante o no volverás a ver a tú Teddy jamás!

(Penny tine una mirada choqueada en su rostro)

  • Penny: Sí, ya voy. Ya voy.

(Ya en la cueva)

  • Bianca: ¡Qué lugar más horrible y aterrador!
  • Penny: ¡Sí! Es que antes era una cueva de piratas.
  • Bianca: ¿Cómo supiste eso Penny?
  • Penny: ¡Mira!

(Se ve un esqueleto de un pirata)

  • Bianca: ¡Oh, cielos!
  • Bernardo: ¡Vamos niñas! ¡Búsquemos ese diamante para poder salir de aquí!
  • Penny: Yo ya busqué ahí. Pero Medusa no quiere ninguno de esos diamantes pequeños.

(Se oye un temblor)

  • Bernardo: ¿Q-q-qué fue eso?
  • Penny: Por allá es por donde entra el agua (Apunta a un foso), ¡uy, tengo miedo de acercarme ahí!
  • Bernardo: Bueno, sí yo fuera pirata, es ahí donde escondería el gran diamante. Yo voy ahí a buscar.

(Traga saliva)

  • Bernardo: Pensándolo bien, sí yo fuera pirata, no escondería nada en... en ese lugar.

  • Madame Medusa: ¿Qué estás haciendo pequeña?
  • Penny: ¡Buscando!
  • Madame Medusa: ¡Pues busca más deprisa!

  • Madame Medusa: ¿Por qué tardas tanto?
  • Penny: Está muy atorado.
  • Madame Medusa: ¿Está atorado? ¡Me traes ese diamante, o te dejaré ahí para siempre!

(Penny se acerca hacia el foso)

  • Bernardo: ¡No, no vengas! ¡Atrás!
  • Bianca: ¡Penny, puedes caerte!

  • Penny: ¡Ay, ya está entrando el agua, sáquenme pronto!
  • Madame Medusa: ¡Saldrás hasta que traigas el diamante!

  • Madame Medusa: (Admirando el diamante) ¡Mira! ¡Es grandioso! ¡Llena de poder, a quien lo posee!
  • Snoops: A verlo, a verlo.

(Medusa muestra el diamante una fracción de segundo)

  • Snoops: ¡Oye! ¡No me dejaste verlo!

  • Snoops: La mitad de ese diamante es mía! ¡Traidora! ¡Ladrona! ¡Tramposa!
  • Madame Medusa: ¡Cállate Snoops!

(Con una escopeta apuntando a Snoops y Penny)

  • Madame Medusa: Y no te muevas, sí alguno de ustedes trata de seguirme, ¡lo haré pedazos!
  • Penny: ¡Devuelveme a Teddy! ¡Lo prometiste!
  • Madame Medusa: Teddy irá conmigo, querida. Me he encariñado mucho con él. (Risa maléfica)

(Bernardo y Bianca atan la cuerda a una llave)


  • Penny: ¡Motor arranca!
  • Bernardo: Seca las bujías.

(Penny hace sonar la bocina en su rostro)

  • Bernardo: La bocina, no. Las bujías sécalas. Topo detén esto. Pon la llave en la marcha.

(Topo se electrocuta estallando su lámpara)


  • Bernardo: (Él, Bianca, Penny, y los habitantes del pantano escapan exitosamente del pantano en el auto-bote) ¡Lo logramos, Bianca!
  • Bianca: ¡Bravo! ¡Oh, Bernardo! ¡Eres maravilloso!

(Todos celebran felizmente mientras el auto-bote se aleja en la distancia)

  • Ellie Mae: ¡Le dimos a Medusa su merecido!
  • Madame Medusa: (Lamentándose sujetada a una chimenea del barco) ¡Ahí - va mi diamante!

  • Anunciador de televisión: Y debido al valor de una pequeñita llamada Penny el mayor diamante del mundo, el más grandioso está ahora en el Instituto Smithsoniano. Pero lo que es más importante aún, el sueño de esta linda huerfanita se ha realizado. Hoy ha sido adoptada. He aquí con sus nuevos padres.
  • Niños: Por ser amiguita sincera, por ser amiguita sincera, por ser amiguita sincera, queremos felicitar. Ya tiene papá y mamá, ya tiene papá y mamá. Que vivan por siempre felices, que vivan por siempre felices, que vivan por siempre felices. Por Penny, papá y mamá. ¡Bravo!
  • Bianca: Bernardo, me siento tan feliz por Penny.
  • Bernardo: ¡Sí...! Y también recuerda que fue Penny quien nos unió.
  • Bianca: ¡Oh, cariño! (Besa a Bernardo)
  • Anunciador de televisión: Penny, fuiste muy valiente, para haber hecho lo que hiciste tú solita.
  • Penny: No lo hice yo solita. Dos ratoncitos de la Sociedad de Salvamento Eficaz me ayudaron.
  • Anunciador de televisión: ¿Ratones? ¿Salvamento Eficaz?
  • Penny: Ellos me salvaron, ¿podría saludarlos?

(Mira a la cámara)

  • Penny: ¡Hola Bianca! ¡Hola Bernardo!
  • Anunciador de televisión: ¿Puedes hablar con los ratoncitos?
  • Penny: Lo hago siempre, los ratones hablan como nosotros ¿no lo sabía?
  • Anunciador de televisión: Bueno, no lo sabía. Pero ahora ya lo sé, Penny.

Citas[editar]

«El ave azul, que a lo lejos sueles ver, es tan alborera como el lucero del atardecer. No se puede comprar ni se puede tocar pero existe en verdad para hacer nuestros sueños realidad.»
  • El ave azul, que a lo lejos sueles ver, es tan alborera como el lucero del atardecer. No se puede comprar ni se puede tocar pero existe en verdad para hacer nuestro sueños realidad.
    • Rufus
  • Salvamento eficaz
brinda nuestra sociedad.
Con valor sin tardar
acudimos a salvar.[3]
  • Los ratones
  • Perdida sin ayuda estoy.
Envíe ayuda, ¿quién vendrá?
¿Quién me salvará?
¿Quién será?
¿Quién vendrá?[4]
  • La botella

Referencias[editar]

  1. Bernard: Boy, the things kids collect.
  2. Rufus: Faith is a blue bird, we see from far. It's for real and as sure as the first evening star, you cant' touch it or buy it or wrap it up tight but it's there just the same, making things turn out right.
  3. Mice: R-E-S-C-U-E, Rescue Aid Society. Heads held high, touch the sky, you mean everything to me.
  4. Bottle: I'm lost at sea without a friend. This journey, will it ever end? Who will rescue me? Rescue me. Rescue me.

Enlaces externos[editar]