San José de Calasanz

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José de Calasanz
«Si desde su tierna edad, los niños son imbuidos con amor en la piedad y en las letras, puede esperarse un curso feliz de toda su vida».
«Si desde su tierna edad, los niños son imbuidos con amor en la piedad y en las letras, puede esperarse un curso feliz de toda su vida».
Véase también
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José de Calasanz y Gastón Sch. P. (Peralta de la Sal, España, 31 de julio de 1557 - Roma, Italia, 25 de agosto de 1648) fue un sacerdote, pedagogo y santo católico español, fundador de la primera escuela cristiana popular de Europa.


Citas[editar]

Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti[editar]

  • «Ministerio en verdad muy digno, muy noble, muy meritorio, muy beneficioso, muy útil, muy necesario, muy enraizado en nuestra naturaleza, muy conforme a razón, muy de agradecer, muy agradable y muy glorioso». [1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy digno, por girar en torno a la salvación, conjuntamente, del alma y del cuerpo».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy noble, por ser menester angélico y divino, realizado por los ángeles custodios, de los cuales los hombres se constituyen en esto cooperadores».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy meritorio, por establecer y poner en práctica, con plenitud de caridad en la Iglesia, un remedio eficaz, preventivo y curativo del mal, inductor e iluminador para el bien, destinado a todos los muchachos de cualquier condición -y, por tanto, a todos los hombres, que pasan primero por esa edad- mediante las letras y el espíritu, las buenas costumbres y maneras, la luz de Dios y del mundo».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy beneficioso, por ayudar a todos en todo: sin ninguna acepción de personas y, por tanto, suministrando lo necesario y haciendo pedagogos de todos los niños, incluso acompañándolos hasta sus propias casas».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy útil, por los numerosos cambios de vida efectuados, como puede comprobarse con frecuencia entre los muchachos, tanto que no se reconocen según eran anteriormente».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy necesario para esa corrupción de costumbres y ese predominio del vicio que reinan en los de educación mala y para las necesidades de la Iglesia, a las que se atiende con la oración continua de los niños en el oratorio, por turnos».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy enraizado en la naturaleza de todos los hombres, que por instinto quieren la buena educación de sus hijos».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy conforme a razón, para príncipes y ciudades, a quienes trae mucha cuenta tener vasallos y ciudadanos morigerados, obedientes, bien disciplinados, fieles, sosegados y aptos para santificarse y ser grandes en el cielo, pero también para promocionarse y ennoblecerse a sí mismos y a su patria obteniendo puestos de gobierno y dignidades aquí en la tierra. Lo cual se ve más claro por los efectos contrarios de las personas educadas mal, que con sus acciones vituperables perturban la paz del estado e inquietan a los ciudadanos».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy de agradecer por parte de los hombres, que lo aplauden unánimes y lo desean en su patria, presagiando acaso el bien de la reforma universal de las corrompidas costumbres, que es en consecuencia del diligente cultivo de lesas plantas tiernas y fáciles de enderezar que son los muchachos, antes de que se endurezcan y se hagan difíciles, por no decir imposibles, de orientar; como lo vemos en los hombres ya hechos: pese a toda la ayuda de oraciones, pláticas y sacramentos, cambia de vida y realmente se convierte en una exigua minoría».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy de agradecer también por parte de Dios, mucho más que la conversión de un pecador, aunque ésta da alegría al cielo; porque en la escuela no sólo se arrepienten muchos de muchas ofensas contra Dios, sino que diariamente se conservan otros muchos en la inocencia bautismal, y en consecuencia se libra de manifiesta condenación la mayoría de aquellos que, de morir en su mocedad, se condenarías por las culpas tal vez cometidas sin escrúpulo y con ligereza, y confesadas son contrición, si es que no calladas».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy agradable para quien sea llamado a laborear en esta viña y a trabajar en esta mies tan abundante».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
  • «Muy glorioso para los religiosos y para aquellos que lo favorezcan y promuevan con su autoridad y mercedes; para el Sumo Pontífice que lo establezca y apruebe como Orden, no menos que la aprobación de las otras Familias Religiosas para sus predecesores; glorioso también para el mismo Dios, porque al ponerse remedio a tantas ofensas dirigidas contra Él, al preservar de tantas penas incluso corporales, al salvar y santificar tantas almas, éstas darán gracias eternas a la nueva Orden y gloria perenne a Dios».[1]
    • Fuente: Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti sobre la naturaleza, importancia y finalidad de las Escuelas Pías.
«Hemos de castigar con mucha piedad, que así lo requiere el nombre y la caridad que profesamos».

Otros pensamientos[editar]

  • «Si desde su tierna edad, los niños son imbuidos con amor en la piedad y en las letras, puede esperarse un curso feliz de toda su vida».[sin fuentes]
  • «Cuando los alumnos ven amor de padre en el maestro e interés de su aprovechamiento, van con gusto a la escuela, aunque no haya representaciones».[sin fuentes]
  • «El servicio de la enseñanza es el más razonable para tener ciudadanos hábiles para santificarse y engrandecerse en el cielo, pero igualmente capaces de ilustrarse y ennoblecerse así propios como también a sus patrias con sus gobiernos y dignidades de la tierra».[sin fuentes]
  • «En cuanto a recibir alumnos pobres, obra usted santamente admitiendo a cuantos vienen. Porque para ellos se fundó nuestro instituto. Y lo que se hace por ellos se hace por Cristo. No se dice otro tanto de los ricos».[sin fuentes]
  • «Ayudar en la edad más tierna a los pobres con la cultura unida al santo temor de Dios es un servicio tan útil como necesario. El provecho es indudable. Se toca con las manos».[sin fuentes]
  • «Sé por experiencia que quienes, desde la primera edad, fueron educados con la doctrina cristiana y bebieron desde niños juntamente la piedad y las letras, terminaron por ser perfectos».[sin fuentes]
  • «Hemos de castigar con mucha piedad, que así lo requiere el nombre y la caridad que profesamos».[sin fuentes]
  • «Procure atraer a los niños con toda caridad a la frecuencia de los sacramentos de la confesión y comunión, y conozca que procura su bien como verdadero padre».[sin fuentes]
  • «El Señor proveerá cuanto sea necesario, con tal que nosotros procuremos atender con toda diligencia a los niños».[sin fuentes]
  • «Si tiene amor, no digo al instituto, sino a Dios y a sí mismo, se ingeniará para aprender lo que no sabe a fin de hacer bien a los pobres o, para hallar mejor a Cristo en los pobres».[sin fuentes]
  • «No dejen de ayudarse con la oración de personas devotas, y especialmente de los alumnos pequeños. Con la esperanza de que Dios mandará su ayuda cuando le parezca tiempo oportuno».[sin fuentes]
  • «Hay que tener mucha paciencia y caridad con los niños, para enderezarlos por el buen camino».[sin fuentes]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]