Saga de Darren Shan

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La saga de Darren Shan es una serie de libros de 12 partes, para adultos jóvenes, escrito por Darren O'Shaughnessy (Más conocido como Darren Shan, escritor irlandés, nacido el 2 de Julio de 1972 en Londres, Inglaterra) que trata sobre la lucha de un chico que se relaciona con un mundo de vampiros.

Darren Shan[editar]

  • Siempre me han fascinado las arañas.
  • Lo que pasa con la vida real es que, cuando haces alguna estupidez, sueles acabar pagándola.

En los libros, los protagonistas pueden cometer tantos errores como quieran. No importa lo que hagan, porque al final todo sale bien. Derrotan a los malos, arreglan las cosas y todo acaba guay. En la vida real, las aspiradoras matan a las arañas. Si cruzas una calle sin mirar y hay tráfico, eres arrollado por un coche. Si te caes de un árbol, te rompes algún hueso. La vida real es horrible. Es cruel. Le tienen sin cuidado los protagonistas heroicos y los finales felices y cómo deberían ser las cosas. En la vida real, las cosas malas suceden. La gente muere. Las luchas se pierden. A menudo vence el mal.

  • ¿Tú crees que venderán palomitas?
  • No me habría sentido

más feliz si me hubiera tocado la lotería o hubiera heredado una fábrica de chocolate. Entonces, naturalmente, fue cuando todo empezó a ir mal y el mundo entero pareció desmoronarse a mi alrededor.

  • -De acuerdo –suspiré—. No me gusta la idea, pero estoy atado de pies y manos. Sólo quiero

que sepa una cosa: si alguna vez tengo ocasión de traicionarle, lo haré. Si surge la oportunidad de vengarme, no la dejaré pasar. Nunca podrá confiar en mí.

  • -Bueno, pues no haga comentarios –dije—. Puede que para usted no sea importante este

lugar, pero para mí sí lo es. Todo esto ha sido mi hogar, mi habitación, mi armario, incluso desde antes de lo que puedo recordar. Y esta noche será la última vez que lo vea. Son mis últimos momentos aquí. Así que no me ofenda, ¿vale?

  • -Había demasiados momentos decisivos. Si me hubiera quedado sin entrada, ahora no estaría

aquí. Si no hubiera ido al espectáculo, ahora no estaría aquí. Si no hubiera remoloneado por ahí para enterarme de qué tramaba Steve, ahora no estaría aquí. Si no hubiera robado a Madam Octa, ahora no estaría aquí. Si no hubiera aceptado la oferta de míster Crepsley, ahora no estaría aquí. Todos los “si...”, “si...”, “si...” del mundo, pero eso no cambiaba nada. Lo hecho, hecho estaba. Si pudiera retroceder en el tiempo...

  • - Y Sam se convirtió en mi amigo. Pero para cuando el Cirque Du Freak se marchó, deseé con todo mi corazón no haber oído hablar de él jamás.
  • -No estaba seguro de por qué le perdonaba la vida al vampiro. Quizá porque Mr. Tall habría sabido que yo lo había matado. Quizá porque necesitaba que Mr. Crepsley me enseñara a sobrevivir. Quizá porque no quería convertirme en un asesino.

O quizá, solo quizá, porque el vampiro empezaba a gustarme.

  • - Entregaría mi humanidad por un amigo; no me parecía demasiado renunciar a mi vida por salvar otra.
  • -Había algo que quería y que nunca antes me había apetecido. Durante unos segundos de confusión no supe lo que era. Entonces identifiqué al fin el extraño deseo y me las arreglé para esbozar la más tímida de las sonrisas. Busqué dentro de la mochila de Sam, pero el tarrito debió haberse quedado atrás cuando nos fuimos.

Miré a Evra, me sequé las lágrimas, me pasé la lengua por los labios, y pregunté con una voz muy parecida a la de aquel chico tan sabihondo que había conocido: —¿Tenemos cebolla picada?

  • - Me gustaba la variedad: rastrear al vampiro por la noche me hacía sentir grande e importante (¡Darren Shan, protector de la ciudad durmiente!) y ver a Debbie por las tardes me devolvía la sensación de ser un chico humano normal. Poseía lo mejor de ambos mundos.
  • -Esperé que tuviera lugar una larga y excitante confrontación, como en las películas. Pensaba que primero los dos prorrumpirían en insultos, y que luego Mr. Crepsley blandiría un cuchillo o una espada y se lanzarían el uno contra el otro, esquivándose y batiéndose por toda la habitación, recibiendo estocadas en acometidas más y más audaces, hasta causarse heridas cada vez más serias.

Pero no ocurrió así. Fue una lucha entre dos depredadores nocturnos increíblemente rápidos, cuyo único objetivo era matar, no impresionar a un público ávido de acción. La confrontación se resolvió en cuatro movimientos, y sólo duró dos turbios y furiosos segundos.

  • - Es el principio del fin... Los sentidos se confunden, el cerebro se apaga... Se acaba la suerte... Se acaba la esperanza... Se acaba la vida. (Darren)
  • - ¡No quiero ver las cosas desde su punto de vista, porque su punto de vista está equivocado! ¡Admiro la fuerza, la honestidad y la lealtad de los vampiros, y quisiera llegar a ser uno, pero no si eso significa dejarme llevar por la estupidez y cerrar los ojos al buen juicio y al sentido común, y tolerar una carnicería como esta, sólo porque mis jefes son demasiado orgullosos para sentarse junto a los vampanezes a solventar sus diferencias!
  • - Y ese fue el fin del traidor… de mi amigo… Kurda Smahlt.
  • - Kurda quería evitar la destrucción de los vampiros. Al final, los había traicionado. ¿Era malvado por ello? ¿O habría sido peor actuar noblemente y dejar que su pueblo pereciera? ¿Debes permanecer fiel a tus amigos, sean cuales sean las consecuencias? Me fue imposible decidirlo.
  • - No se castiga a un asesino enviándole a la escuela. Aunque —añadí, rememorando mis antiguos días escolares— a veces es preferible la muerte a la clase doble de Ciencias los jueves por la tarde…
  • - ¡Los asesinos y sus secuaces no vienen a recibirte con harina en el pelo!

Steve Leonard (Leopard)[editar]

-—¡Le has robado su araña a un vampiro! –gritó Steve—. ¡Le has robado a un muerto viviente! ¿Qué crees que hará cuando te atrape, Darren? ¿Crees que te dará unos azotes en el culo y te dirá que copies cincuenta veces “no robaré”? ¿O que se lo dirá a tus padres para que te castiguen sin salir? ¡Estamos hablando de un vampiro! ¡Te cortará el cuello y alimentará con tu cadáver a la araña! ¡Te despedazará y...!

-Creí que esta noche sería capaz de matarte, pero me equivocaba. Soy demasiado joven. No soy lo bastante fuerte ni lo bastante valiente. “Pero presta atención a lo que voy a decirte, Darren Shan –prosiguió—. Creceré. Me haré mayor y más fuerte y más valiente. Pienso dedicarme en cuerpo y alma, mi vida entera, a desarrollar mi físico y mi mente, y cuando llegue el momento... cuando esté listo... cuando esté perfectamente entrenado y preparado como es debido... “Te daré caza y te mataré –juró—. Me convertiré en el mejor cazador de vampiros que haya existido nunca, y no encontrarás un solo agujero donde ocultarte en el que yo no te encuentre. Ni un agujero, ni un peñasco, ni un sótano. “Seguiré tu rastro hasta los últimos confines de la Tierra, si es necesario –dijo, con la cara resplandeciente de una furia demencial—. El tuyo y el de tu mentor. Y cuando te encuentre, ensartaré vuestros corazones con estacas de punta de acero

Hibernius Tall (Mr. Tall)[editar]

- Somos un circo muy antiguo –prosiguió—. Llevamos quinientos años haciendo giras, conservando lo grotesco de generación en generación. Nuestro repertorio ha cambiado en muchas ocasiones, pero nunca nuestro objetivo, que no es otro que dejarles atónitos y aterrorizados. Les presentamos actuaciones tan espantosas como extravagantes, actuaciones que ustedes no podrían encontrar en ningún otro lugar del mundo. Aquellos que sean especialmente asustadizos es mejor que se vayan ahora –advirtió—. Estoy seguro de que algunas personas han venido aquí esta noche pensando que se trataba de una broma. Quizá pensaban que nuestros freaks eran sólo actores disfrazados, o inofensivos inadaptados. ¡No es así! Todo lo que verán esta noche es real. Todos y cada uno de nuestros artistas es único. Y ninguno de ellos es inofensivo.

Larten Crepsley (Mr. Crepsley)[editar]

-¡Niños! –gruñó—. Odio a los niños. ¿Qué es lo que quieres? ¿Dinero? ¿Joyas? ¿Los derechos de autor para publicar mi historia?

- ¿Sabes lo que más me gusta? –preguntó— Me encanta la gente que ve montones de películas de terror y lee libros de miedo. Porque se creen lo que leen y oyen, y aparecen cargando cosas estúpidas, como crucifijos y agua bendita en lugar de traer armas capaces de hacer daño de verdad, como pistolas o granadas de mano.

- Pues claro que duele –se rió él—. También a mí me hace daño. ¿Acaso creías que convertirse en vampiro resulta fácil? Ve acostumbrándote al dolor. Te queda mucho por delante.

- ¡No podemos transformarnos en murciélagos, ratas o humo más de lo que somos capaces de transformarnos en aviones, barcos o monos!

-Y Darren —me volvió a llamar Mr. Crepsley—. Sé que eres curioso por naturaleza, pero te lo advierto: no intentes escuchar a escondidas. Me formaría una mala opinión de ti si lo hicieras.

- Sé que a menudo piensas que me gusta estropearte la diversión, pero nunca he pretendido intencionadamente hacerte sentir miserable.

- Estupidez y valor no son lo mismo.

- Sí, aquí hay gente de sobra para guiarte —convino—, ¿pero cuántos se atreverían a darte un coscorrón cuando cometieras un error?

- Ellos te ven como a un Príncipe —dijo—, mientras que yo aún te sigo viendo ante todo como a un mocoso entrometido con afición a robar arañas.

- El fracaso siempre es una píldora amarga de tragar.

- La indecisión es la fuente del caos.

Evra Von[editar]

- ¿Eso crees? —Sonrió amargamente—. Espera a que metas la pata y Mr. Crepsley acabe por pillarte, y empieces a pedir auxilio, mientras yo te ignoro. ¡Entonces veremos qué clase de amigo crees que soy!

Sam Grest[editar]

- Todo el mundo dice siempre ‘cuando seas mayor’. ¿Qué habría sido del mundo si Alejandro el Grande hubiera esperado a ser mayor? ¿O Juana de Arco? Si ella hubiera esperado a ser mayor, los ingleses habrían conquistado y colonizado Francia. ¿Quién decide cuándo alguien es lo suficientemente mayor para tomar decisiones por sí mismo? Eso debería ser cosa de cada individuo.

Desmond tiny (Mr. Tiny o Mr. Destiny)[editar]

-¿Qué es un héroe sino una persona que renuncia a todo por el bien de los demás?

-Ya basta de cháchara, chicos. Tengo trabajo que hacer y debo darme prisa. El tiempo es oro. Mañana, un volcán tiene que entrar en erupción en una pequeña isla tropical. Todo el mundo en un radio de diez kilómetros a la redonda se tostará vivo. Quiero estar allí. Será muy divertido.

- Sinceramente, espero que todo se vaya al traste… ¡Adoro los grandes finales dramáticos!

Reggie Verdureggie (R.V.)[editar]

-—¿Dónde están mis manos? —preguntó de nuevo—. Han desaparecido. Estaban ahí hace un minuto. ¿De dónde sale toda esta sangre? ¿Por qué veo huesos sobresaliendo de la piel? ¡¿Dónde están mis manos?! —preguntó una vez más, gritando a todo pulmón.

Debbie Hemlock[editar]

- ¿Y bien? —dijo Debbie, cuando me levanté—. ¿No vas a darme un beso de buenas noches?

Murlough[editar]

- ¡Piensa en mí, Darren Shan! —gritó mientras se escabullía por los túneles—. ¡Piensa en mí cuando llegue el día de Navidad, y le hinques el diente al pavo y al jamón! ¿Sabes a qué le estaré hincando el diente yo? ¿Lo sabes?

-¿Abandonar mis preciosos túneles? ¡Nunca! Adoro este lugar. ¿Sabes cómo me siento aquí abajo? Como si estuviera dentro del mismo cuerpo de la ciudad. Los túneles son sus venas. Esta caverna, su corazón, donde circula la sangre de la ciudad, entrando y saliendo. —Sonrió, y por una vez, su expresión no era malvada—. ¿Puedes imaginártelo? —dijo suavemente—. Vivir dentro de un cuerpo, errando por sus venas... los túneles de sangre... tan libremente como quieras.

Harkat Mulds (Lefty)[editar]

- No... me llamo... Lefty. Me llamo... Harkat... Harkat Mulds.

- Los dedos del... destino señalan la hora... en un reloj con... forma de corazón.

-¡Yo fui el vampiro traidor! . . . ¡Kurda Smalth!

Seba Nile[editar]

- Los alumnos nunca aprecian a sus maestros mientras están aprendiendo. Sólo después, cuando saben más de la vida, es cuando comprenden la gran deuda contraída con aquéllos que les instruyeron. Los buenos maestros no exigen el elogio o el amor de los jóvenes. Esperan hasta que llegue el momento.

Kurda Smahlt[editar]

- Todo el mundo tiene derecho a opinar. Vamos, Darren, dime lo que piensas. Me gusta saber lo que opinan los demás. El mundo sería un lugar más sencillo y seguro si todos dijéramos libremente lo que pensamos.

-No permitas que el estúpido orgullo de otros enturbie tu juicio.

- A veces es necesario abandonar viejas creencias a favor de otras nuevas.

- Me importan los resultados, no las apariencias. Soy un frío conspirador, no un fanfarrón impetuoso. Lo único que me interesa es el éxito, no el espectáculo.

- Felicidades, caballeros. Tras vuestra gran victoria de hoy, no hay nada que se interponga entre vosotros y una guerra inútil contra los vampanezes. Habéis despejado el camino para que se cumpla la profecía de Mr. Tiny. Disfrutad de vuestra fiesta. Puede que esta sea la última ocasión que tendréis de aporrear vuestros tambores y hacer alardes de valor. A partir de esta noche, empieza la cuenta atrás. Cuando se detenga, nuestro tiempo habrá acabado. Cada vampiro de esta sala… de este mundo… está condenado.

Vancha March[editar]

- ¡Larten! —lo interrumpió el Príncipe—. Decidme “Vancha”, “March” o “¡Eh, feo!” mientras estemos en los caminos. No quiero que seáis tan ceremoniosos conmigo.

- Prestad atención, niños —dijo, y entonces, enarcando una ceja, continuó con su voz de siempre—: Esa es la forma de empezar una historia. Los seres humanos empiezan diciendo “Érase una vez”, pero, ¿qué sabrán los humanos…?

- El destino es una amante cruel.

- ¿Qué clase de mundo es este, donde la maldad surge de un acto de bondad?

Conversaciones[editar]

R.V. y Darren.

—¿Qué eres? —preguntó. Le temblaba la voz y en sus ojos se reflejaba el terror.

—Tu fin, si te metes conmigo —juré.

Debbie y Darren.

—No tienes ni idea, ¿verdad? —Emitió una risita sofocada—. Sólo pregúntame si quiero ir al cine, ¿vale?

—De acuerdo —refunfuñé—. Debbie... ¿Quieres ir al cine conmigo?

—Lo pensaré —dijo, y entonces cerró la puerta y desapareció tras ella.


—Sé que es una tontería —dijo—, pero siempre he temido que un vampiro o un hombre-lobo saltaran de repente sobre mí. —Se echó a reír—. Es estúpido, ¿eh?

—Sí —dije, riendo débilmente—. Estúpido.

Si ella supiera…

Harkat y Gavner.

—¿Entonces cómo hay que decirte? —preguntó Gavner—. ¿Él? ¿Ella? ¿Eso?

—Él... servirá —dijo Harkat.

Mr. Crepsley y Arra.

—¿Te duele? —preguntó.

—¡Tú y tus... estúpidas preguntas! —balbuceó ella.