Quiéreme si te atreves

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Jeux d'enfants
País Francia
Año de estreno 2003 (hace 16 años)
Dirección Yann Samuell
Guion David Michôd
Spencer Susser
Reparto
Guillaume Canet - Julien Janvier
Marion Cotillard - Sophie Kowalsky

Quiéreme si te atreves (título original en francés: Jeux d'enfants, ‘Juegos infantiles’ en español) es una película francesa dirigida por Yann Samuell.

Éste film trata del pequeño Julien que entabla amistad con Sophie y deciden jugar a un curioso juego: capaz o incapaz. Quien tiene la caja le propone algo al otro y si acepta, tendrá como premio la caja. Pasan los años y ambos adultos continúan éste extraño juego mezclando el amor que se tienen y la amistad de la infancia.

Julien Janvier[editar]

  • «Significa sufro. Sufro como nadie sobre la Tierra, sobre Marte e incluso sobre Alter 4».
  • «¡Qué imbécil! Fijaos en ese imbécil, sentado en su banco, fingiendo hacer muecas porque está echando el bazo. Todo excusas. ¿No sería más sencillo, como dice Edith Piaf en la Vie en Rose, tomarla entre tus brazos, hablarle al oído, decirle palabras de amor, palabras normales y corrientes? Y decirle que en cuanto la ves sientes latir tu corazón. ¡Eh, qué estoy hablando contigo! ¿Me oyes? Claro que me oyes, es precisamente lo que te jode. ¡Pobre gilipollas! Y lo malo es que aún te queda mucho por llorar».
  • «Y entonces vino lo peor: nada. Nada de nada durante diez años, nada durante 3.652 días y 3.653 noches. Se acabó el juego, los juegos, la sal de mi existencia. He equivocado mi vida como los protagonistas de las tragedias de Jean Racine, Hermione en versión masculina. ¿Dónde estoy? ¿Qué he hecho? ¿Qué debo a hacer ahora? ¿Qué arrebato me arrastra? ¿Qué dolor me atenaza...? No puedo saber si debo amar u odiar. Sophie me ha matado, asesinado, degollado, follado, y muchas otras rimas tontas. Hasta que acabé por considerarlo parte del pasado; y por conformarme con la insípida felicidad de mi existencia: el amor, la familia, el trabajo, la antena parabólica... ¡Puro Racine, ya les he dicho!»
  • «Os resumo mi vida a los 35 años. Lo tenía todo:

1 mujer,
2 hijos,
3 colegas,
4 préstamos,
5 semanas de vacaciones,
6 años de antigüedad en la empresa,
7 veces mi peso en equipos de sonido,
8 coitos conyugales por trimestre,
9 veces el perímetro terrestre en envases de plástico, bandejas de poliestireno y otros envoltorios alimentarios no biodegradables y
10 años sin ver a mi padre.
La felicidad. El lote completo del tirano que quise ser desde mi infancia. De modo que ser adulto era esto, tener un velocímetro que marca de 0 a 210, pero no ir nunca a más de 60.»

  • «Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, ¡Grandioso! Era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, crack, porros, hierba, marihuana, éxtasis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, LSD. Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, una orgía, una paja, el kamasutra, las bolas chinas. Mejor que la comida y la mantequilla de maní que comía de pequeño. Mejor que la trilogía de George Lucas, que el fin del milenio. Mejor que los andares de Emma Pill, el baile de Marilyn Monroe, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y que el lunar de Cindy Crawford. Mejor que la cara B de Abbey Road, que los solos de Jimi Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Armstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro. Mejor que la testosterona de Arnold Schwarzenegger o el colágeno de los labios de Pamela Anderson. Mejor que Woodstock y las rages más orgásmicas... Mejor que las drogas del Marqués de Sade, Arthur Rimbaud, Jim Morrison y Castaneda. Mejor que la libertad... Mejor que la vida».
  • «Y ahí, sepultados bajo el hormigón, por fin pudimos compartir nuestro sueño de infancia: el sueño de un amor sin fin».
  • «Un juego de idiotas tal vez, pero era nuestro juego».
  • «Los amigos son como las gafas: te hacen parecer inteligente, pero se rallan enseguida, y no veas si cansan. Afortunadamente, a veces uno encuentra gafas que molan. Yo, tengo a Sophie»
  • «Así fue día a día. Pasaron 10 años sin ver a Sophie. La apuesta termina hoy y ella siempre actuó como un reloj. Pero ésta vez es distinto, muy distinto. Al parecer ya me olvidó... Yo no. Cómo olvidarla. Encima su esposo es una celebridad.»

Sophie Kowalsky[editar]

  • «Sígueme en silencio. Déjame decir algo. ¿Me extrañaste? Por que yo te extraño. Eres un tirano y ponerte la cara seria es algo difícil. Pero aún siento eso, no es ilusión tuya. Quiero olvidar el juego cuando hablamos. Sólo una vez... ¿Te gusta mi vestido? Estoy en duda. Lo tomé de mi hermana. Yo tengo uno rojo, rojo como una bomba nuclear. Quizás debí ponerme ese... Me he sentado frente al espejo como tres horas, pero ha valido la pena, ¡mirame! Estoy hermosa. Y espero que te guste, de otra manera te golpearé. Espera... ¿Qué debo decir? Es problema es que aunque digas que te gusto, no confiaría. No sé cuando bromeas y cuándo no».[1]
  • «Por cierto, hablamos del futuro, una vez. Y no nos equivocamos mucho: tú estás aprendiendo a ser un tirano, y yo un flan».
  • «Julien, ya no sé cuándo es un juego y cuándo es verdad. Estoy perdida».
  • «Dime que me amas. Dímelo porque yo jamás me atreveré a decírtelo primero. Me daría miedo que pensaras que es un juego...»
  • «¿Tomo clases de canto, así que quiero ser cantante? Cuando sueltas 100 francos para el hambre en Etiopía, ¿quieres ser la madre Teresa de Calcuta
  • «Haz menos preguntas y conseguirás más respuestas.»

Diálogos[editar]

Julien: Mamá mamá, me llevaba tu tesoro.
Mamá: Quédatelo. Mi único tesoro eres tú.

Sophie: B de Braga. B de Barriga, Burdel, Bragueta, Bastardo, Bizcocho Baboso. Bruja borracha.
Maestra: Te pongo un cero, con C de Cero.

Julien: Nunca hemos hablado del futuro tú y yo, me refiero a nuestros futuros.
Sophie: ¿Nuestros futuros? Yo habría dicho inconscientemente nuestro futuro, supongo que me conformaba con el presente... Por cierto, hablamos del futuro una vez, y no nos equivocamos mucho. Tú estás aprendiendo a ser un tirano y yo un flan.

Julien: ¿Tienes novio?
Aurélie Miller: Sí.
Julien: Pues ya tienes dos.

Julien: ¿Crees en el amor a primera vista?
Aurélie Miller: Sí.
Julien: Ingenua.

Julien: ¿Me esperaras?
Sophie: ¿Es un reto?
Julien: No
Sophie: Ya lo veremos

Sophie: Dígame, señor Nimov Nimovitch, ¿le ha dado los buenos días a su mujer últimamente?
Sergei Nimov Nimovitch: No, desde ayer no, y usted, señora , ¿le ha dicho "te quiero" a su marido últimamente?
Sophie: No, desde hace 100 años. Tampoco te he dicho nunca ornitorrinco y creo que hay que subsanar ese olvido... Ornitorrinco.
Sergei Nimov Nimovitch: Ornitorrinco.

Julien: Qué malvada. Qué magníficamente malvada. No me explico cómo lo hace. ¿No parece inalcanzable? Pero esa vez fuimos muy lejos
Sophie: Perdiste sólo una fiesta y un par de diamantes. ¡Julien! ¿Qué es el casamiento? Trajes bonitos, champagne, un poco de postres con crema... No es la gran cosa. Lo podrás hacer la semana próxima. ¡Julien! Ustedes se amana. Eso es lo esencial, ¿no?
Julien: Vete al infierno.
Sophie: Yo voy si me acompañas.

Sophie: Nunca nos separaremos.
Julien: Jamás.

Otros[editar]

  • «Los grandes espíritus se atraen, ¿verdad?».
  • «Tápate los oídos. Fuerte. Fuerte. Más fuerte todavía. ¿Oyes lo mucho que te quiero? Eso es lo más importante».[2]

Referencias[editar]