On the road

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Saltar a: navegación, buscar
En el camino
Título original On the road
Autor Jack Kerouac
Publicación 1957 (hace 60 años)
Idioma inglés


En el camino (On the Road) es una novela escrita por Jack Kerouac en su mayor parte en 1948 y 1949 , terminada en 1951 y publicada por primera vez en 1957 en la editorial estadounidense Viking Press. En el camino es una novela en parte autobiográfica escrita como un monólogo interior y está basada en los viajes que Kerouac y sus amigos hicieron por los Estados Unidos y México entre 1947 y 1950 y contribuyó a la mitificación de la ruta 66.2 Está considerada como la obra definitiva de la generación beat y recibe su inspiración del jazz, la poesía y las drogas ,describiendo un modo romántico y bohemio de vida.

Citas[editar]

  • La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡¡¡Ahh!!!.
  • No sabia a donde ir excepto a todas partes.
  • Eramos un grupo extraño de ver. Los Street Owners.
  • El suelo de la estación de autobuses era igual que el de todas las estaciones de autobuses del país,siempre llenos de colillas y esputos y transmitiendo esta tristeza que sólo ellas poseen.
  • -¿Que le pides a la vida? le pregunté, y solía preguntárselo a todas las chicas.
  • Quedamos tumbados de espaldas mirando al techo y preguntándonos que se habría propuesto Dios al hacer un mundo tan triste.
  • Quería ver Denver diez años atrás cuando todos ellos eran niños.
  • Estaba pasando esos días malos y deprimentes que tienen los jóvenes hacía los veinticinco años.
  • No se puede enseñar una nueva canción al viejo profesor.
  • -¿Por que quieres estar robando todo el tiempo? - El mundo me debe unas cuantas cosas, eso es todo.
  • Tenemos la obligación de evitar que nos impongan su modo de vida.
  • Sentí una punzada en el corazón como me ocurre siempre que veo a una chica que me gusta y que va en dirección opuesta a la mía por este enorme mundo.
  • LA es la jungla.
  • Chattanooga Mambo, Mas Jambo Jambo y Mambo número ocho,resonaban estrepitosamente en la dorada y misteriosa tarde como el sonido que uno espera que va a oír el día del juicio final.
  • Todos nos tendían la mano. Habían bajado desde las sombrías montañas y desde las alturas a tender las manos hacia algo que pensaban que podía ofrecerles la civilización sin imaginarse la tristeza y pobreza y decepción de esta.
  • Así que Dean no pudo venir con nosotros y lo único que pude decirle fue adiós con la mano. Enfundado en el apolillado abrigo que había traído especialmente para las gélidas temperaturas del Este, se alejó caminando sólo, y mi última visión suya fue cuando dobló la esquina de la Séptima Avenida, mirando hacia delante, y lanzado de nuevo a la acción.Y seguimos hacia aquel triste y repugnante concierto al que no me apetecía nada ir y todo el tiempo estuve pensando en Dean y en como se subiría al tren y recorrería una vez mas cinco mil kilómetros sobre este terrible país y nunca llegué a saber por qué se había presentado en Nueva York, excepto para verme.
  • Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que esta loca, la gente que esta loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡Ahhh!”.
  • No estaba asustado; simplemente era otra persona, un extraño, y mi vida entera era una vida fantasmal, la vida de un fantasma.
  • No es cierto que se empieza la vida como un dulce niño que cree en todo lo que pasa bajo el techo de su padre? Luego llega el día de la decepción cuando uno se da cuenta de que es desgraciado y miserable y pobre y está ciego y desnudo, y con rostro de fantasma dolorido y amargado camina temblando por la pesadilla de la vida.
  • Precisamente por entonces empezó a obsesionarme algo extraño. Era esto: me había olvidado algo. Se trataba de una decisión que estaba a punto de tomar antes de que apareciera Dean y que ahora se había borrado de mi mente aunque todavía la tenía en la punta de la lengua. Chasqueaba los dedos intentando recordar. Y ni siquiera podía decir si era una decisión auténtica o sólo algo que había olvidado. Me obsesionaba y desconcertaba, me ponía triste. Tenía algo que ver con el Viejo de la Mortaja. Carlo y yo estábamos sentados en una ocasión, rodilla contra rodilla, en dos sillas, mirándonos, y le conté un sueño que había tenido de un extraño árabe que me perseguía por el desierto; trataba de escaparme de él; pero me alcanzó justo antes de llegar a la Ciudad Protectora. "¿Quién sería?" –dijo Carlo. Lo consideramos. Supuse que era yo mismo envuelto en una mortaja. No era eso. Algo, alguien, un espíritu nos perseguía por el desierto de la vida y nos alcanzaría antes de llegar al cielo. Por supuesto, ahora que volvía a ello, no podía ser más que la muerte: la muerte que nos alcanza antes de que lleguemos al cielo. Lo que anhelamos durante nuestra vida, lo que nos hace suspirar y gemir y sufrir todo tipo de dulces náuseas, es el recuerdo de una santidad perdida que probablemente disfrutamos en el seno materno y sólo puede reproducirse (aunque nos moleste admitirlo) al morir. Pero ¿quién quiere morir? En el torbellino de acontecimientos en el fondo de la mente seguía pensando en esto. Se lo conté a Dean y él reconoció de inmediato que no era más que anhelo de la propia muerte; y dado que nadie vuelve a la vida, él, sensatamente, no quería tener nada que ver con ello, y me mostré de acuerdo.
  • Eso me hizo pensar que podía suceder cualquier cosa… Era el momento en que uno lo sabe todo y todo queda decidido para siempre.
  • Ella le amaba locamente, pero de un modo delirante; no había muestras externas de cariño ni remilgos, sólo conversación y una profundísima camaradería que ninguno de nosotros conseguía penetrar. Algo curiosamente frío y antipático que entre ellos era de hecho una forma de humor a través de la que se comunicaban mutuamente sutiles vibraciones. El amor lo es todo: Jane jamás estaba a más de tres metros de Bull y nunca perdía palabra de lo que decía, y eso que él hablaba en voz muy baja.
  • La humanidad se dará cuenta algún día de que de hecho estamos en contacto con los muertos y con el otro mundo, sea el que sea; si utilizáramos del modo adecuado nuestros poderes mentales, podríamos predecir lo que va a suceder dentro de cien años y seríamos capaces de evitar todo tipo de catástrofes. Cuando un hombre muere se produce una mutación en su cerebro de la que no sabemos nada todavía pero que resultará clarísima alguna vez si los científicos dan en el clavo. Pero a esos hijoputas ahora sólo les interesa ver cómo consiguen hacer saltar el mundo en pedazos.
  • ¿Qué se siente cuando uno se aleja de la gente y ésta retrocede en el llano hasta que se convierte en motitas que se desvanecen? Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós. Pero nos lanzamos hacia delante en busca de la próxima aventura disparatada bajo los cielos.