Leandro Alem

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Leandro Alem
«No desmayen, que hoy más que nunca, la patria necesita del esfuerzo de sus buenos hijos».
«No desmayen, que hoy más que nunca, la patria necesita del esfuerzo de sus buenos hijos».
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Leandro Antonio Além (11 de marzo de 1842 – 1 de julio de 1896) fue un político revolucionario argentino que encabezó la Revolución del Parque y fundó la Unión Cívica Radical.

Citas[editar]

  • «Ando y trabajo por los intereses generales combatiendo tanto egoísmo».[sin fuentes]
  • «Se me ha nombrado presidente de la Unión Cívica, y podéis estar seguros que no he de omitir ni fatigas, ni esfuerzos, ni sacrificios, ni responsabilidades de ningún género para responder a la patriótica misión que se me ha confiado».[sin fuentes]
  • «No desmayen, que hoy más que nunca, la patria necesita del esfuerzo de sus buenos hijos».[sin fuentes]
  • «Una vibración profunda conmueve todas mis fibras patrióticas al contemplar la resurrección del espíritu cívico en la heroica ciudad de Buenos Aires».[sin fuentes]
  • «No es solamente el ejercicio de un derecho, no es solamente el cumplimiento de un deber cívico; es algo más, es la imperiosa exigencia de nuestra dignidad ultrajada, de nuestra personalidad abatida; es algo más todavía, señores: es el grito de ultratumba, es; la voz alzada de nuestros beneméritos mayores que nos piden cuenta del sagrado testamento cuyo cumplimiento nos encomendaron!».[sin fuentes]
  • «La vida política de un pueblo marca la condición en que se encuentra; marca su nivel moral, marca el temple y la energía de su carácter».[sin fuentes]
  • «El pueblo donde no hay vida política, es un pueblo corrompido y en decadencia, o es víctima de una brutal opresión».[sin fuentes]
  • «La vida política forma esas grandes agrupaciones, que llámeseles como ésta, populares, o llámeseles partidos políticos, son las que desenvuelven la personalidad del ciudadano, le dan conciencia de su derecho y el sentimiento de la solidaridad en los destinos comunes».[sin fuentes]
  • «Los grandes pueblos, Inglaterra, los Estados Unidos, Francia, son grandes por estas luchas activas, por este roce de opiniones, por este disentimiento perpetuo, que es la ley de la democracia».[sin fuentes]
  • «Son esas luchas, esas nobles rivalidades de los partidos, las que engendran las buenas instituciones, las depuran en la discusión, las mejoran con reformas saludables y las vigorizan con entusiasmos generosos que nacen al calor de las fuerzas viriles de un pueblo».[sin fuentes]
  • «Pero la vida política no puede hacerse sino donde hay libertad y donde impera una constitución».[sin fuentes]
  • «¿En una emergencia delicada qué podría hacer un pueblo enervado, abatido, sin el dominio de sus destinos y entregado a gobernantes tan pequeños y cuando el ciudadano participa de las impresiones de la vida política se identifica con la patria, la ama profundamente, se glorifica con su gloria, llora con sus desastres y se siente obligado a defenderla porque en ella cifra las más nobles aspiraciones. ¿pero se entiende entre nosotros así, desde algún tiempo a esta parte?».[sin fuentes]
  • «Ya habéis visto los duros epítetos que los órganos del gobierno han arrojado sobre esta manifestación. Se ríen de los derechos políticos, de las elevadas doctrinas, de los grandes ideales, befan a los líricos, a los retardatarios que vienen con sus disidencias de opinión a entorpecer el progreso del país».[sin fuentes]
  • «¡Bárbaros! Como si en los rayos de la luz... como si en los rayos de la luz, decía, pudieran venir envueltas la esterilidad y la muerte!».[sin fuentes]
  • «¿Y qué política es la que hacen ellos? ¡El gobierno no hace otra cosa que echar la culpa a la oposición de lo malo que sucede en el país!».[sin fuentes]
  • «¿Y qué hacen estos sabios economistas? ¡muy sabios en la economía privada, para enriquecerse ellos! En cuanto a las finanzas públicas, ya véis la desastrosa situación a que nos han traído!».[sin fuentes]
  • «Es inútil, como decía en otra ocasión: no nos salvaremos con proyectos, ni con cambios de ministros; y expresándose en una frase vulgar: Esto no tiene vuelta».[sin fuentes]
  • «No hay, no puede haber buenas finanzas, donde no hay buena política. Buena política quiere decir, respeto a los derechos; buena política quiere decir, aplicación recta y correcta de las rentas públicas; buena política quiere decir, protección a las industrias útiles y no especulación aventurera para que ganen los parásitos del poder! buena política quiere decir, exclusión de favoritos y de emisiones clandestinas!».[sin fuentes]
  • «Pero para hacer esta buena política se necesita grandes móviles, se necesita fe, honradez, nobles ideales; se necesita, en una palabra, patriotismo».[sin fuentes]
  • «Pero con patriotismo se puede salir con la frente altiva, con la estimación de los conciudadanos, con la conciencia pura, limpia y tranquila, pero también con los bolsillos livianos, y con patriotismo no se puede tener troncos rusos a pares, palcos en todos los teatros y frontones, no se puede andar en continuos festines y banquetes, no se puede regalar diademas de brillantes a las damas, en cuyos enos fementidos gastan la vida y las fuerzas que deberían utilizar en bien de la patria o de la propia familia!».[sin fuentes]
  • «Esta asamblea es una verdadera resurrección del espíritu público. Tenemos que afrontar la lucha con fe, con decisión. Era una vergüenza, un oprobio lo que pasaba entre nosotros; todas nuestras glorias estaban eclipsadas; nuestras nobles tradiciones, olvidadas; nuestro culto, bastardeado; nuestro templo empezaba a desplomarse, y, señores, ya parecía que íbamos resignados a inclinar la cerviz al yugo infame y ruinoso; apenas si algunos nos sonrojábamos de tanto oprobio».[sin fuentes]
  • «Hoy, ya todo cambia; este es un augurio de que vamos a reconquistar nuestras libertades, y vamos a ser dignos hijos de los que fundaron las Provincias Unidas del Río de la Plata!».[sin fuentes]
  • «Me creo relevado de analizar la justicia y la legitimidad de la revolución como recurso superior de las sociedades, cuando atraviesan por la situación a que habían llevado a la nuestra sus malos mandatarios».[sin fuentes]
  • «La revolución, señores, era inevitable desde que todos los resortes constitucionales, todos los medios de reparación, que constituyen los derechos y las libertades del pueblo, habían sido aniquilados y desconocidos por sus gobernantes».[sin fuentes]
  • «Y si la revolución, señores, no tuvo éxito en el combate, por circunstancias complejas, debo también confesar ingenuamente, que mucho influyó su propia exagerada gentileza, y me es simpático confundirme en esa responsabilidad».[sin fuentes]
  • «La revolución debió estallar en casi la totalidad de la república; pero halagado por la idea de que triunfara sin la más mínima efusión de sangre, si fuera posible, habíamos preferido que solo aquí tuviera lugar, creyendo que la situación que alcanzara determinaría la suerte de toda la república».[sin fuentes]
  • «Yo, señores, me congratulo íntimamente de haber contribuído a que el pueblo argentino se halla levantado unísono con la energía y vitalidad de su carácter a protestar, como corresponde, de sus oprobiosos mandatarios, quedando de hoy en más de pie, firme y sereno con la conciencia de su deber, porque a mi juicio, es este el verdadero y fundamental triunfo de la revolución!».[sin fuentes]
  • «Lo único que nubla mi espíritu es el recuerdo de los que han caído víctimas de tan sagrado deber y para los que pido la gratitud argentina, aunque comprendiendo que algún sacrificio era indispensable para reparar tan deplorable situación».[sin fuentes]
  • «La opinión pública debe vigorizarse por la cohesión para hacer prevalecer la voluntad nacional en las emergencias futuras de la vida política».[sin fuentes]
  • «La obra emprendida por la Unión Cívica debe ser continuada con la misma actividad y energía del presente».[sin fuentes]
  • «Si nuestros padres han concurrido con sus esfuerzos a la conquista del derecho y de la libertad en una gran parte del continente Sud Americano, nosotros tenemos el deber de enseñar y difundir ese derecho».[sin fuentes]
  • «Conservando siempre celosos el sentimiento de esa libertad en todas sus manifestaciones, perfeccionándonos de día en día, constituyendo una moral propia en todas las esferas de la vida, que sirva de enseñanza y de fuente inspiradora para todos los pueblos».[sin fuentes]
  • «Nuestra vida política debe ser un certamen de honor y de competencia».[sin fuentes]
  • «Cuando nos hayamos organizado bajo estos severos preceptos morales, y hayamos tomado el puesto que nos está señalado en la marcha del mundo, recién entonces podremos experimentar la dulce y retempladora melancolía que produce la conciencia del deber cumplido en su más alto concepto».[sin fuentes]
  • «Bienvenidos seais a ocupar el puesto que vuestro deber os señala; bienvenidos seais a tomar participación en esta verdadera revolución política y social».[sin fuentes]
  • «Este país había llegado al extremo de ver comprometido el honor nacional».[sin fuentes]
  • «No existía más que la dignidad ultrajada, la libertad perdida, la dilapidación entronizada, la esclavitud constituida».[sin fuentes]
  • «Hubo un sacudimiento general; despertó la opinión y el pueblo se ha dispuesto a romper las cadenas que le oprimían».[sin fuentes]
  • «¡Desgraciados los pueblos que se hallan animados por el sensualismo! ¡Desgraciados los pueblos que no tienen ideales!».[sin fuentes]
  • «Por no tener ideales cayó la antigua Roma con toda su corte de bajezas y de inmoralidades».[sin fuentes]
  • «Por no tener ideales cayó el Perú en la postración más abyecta».[sin fuentes]
  • «Por no tener ideales Francia fue esclava de los reyes y pasto de los palaciegos».[sin fuentes]
  • «¡Por no tener ideales la República Argentina ha sufrido la ignominiosa presidencia de Juárez!».[sin fuentes]
  • «Porque en momentos de angustia olvidamos estos sagrados ideales, porque hicimos de nuestras comodidades materiales, concentración de nuestros sentidos y aspiración única de nuestros espíritus, nos hemos visto vejados, ultrajados y deshonrados en nuestras afecciones más caras, sin que a duras penas asomase el sonrojo en nuestras mejillas y palpitaran de vergüenza nuestros corazones».[sin fuentes]
  • «Al fin miramos a nuestro alrededor, consultamos nuestras conciencias, levantamos nuestras frentes, sacudimos nuestro letargo, nos inspiramos en nuestras convicciones, dirigimos los ojos hacia la bandera de la patria, y el pueblo ha recuperado su dignidad y se halla dispuesto a sostenerla, aleccionado por el pasado».[sin fuentes]
  • «En esta regeneración política y social, el ejército ha hecho causa común con el pueblo».[sin fuentes]
  • «El ejército está constituído para defender las leyes y las instituciones, no para servir de pedestal a las tiranías».[sin fuentes]
  • «Nos hallamos en los principios de la senda colocada frente a nuestros ojos, y es necesario recorrerla hasta el fin, en todas sus escabrosidades, a costa de todos los sacrificios, como corresponde a nuestra historia y a nuestros antecedentes nunca desmentidos ni manchados».[sin fuentes]
  • «Dejad esa tendencia de esperarlo todo de los gobernantes y grabad en vuestra conciencia la convicción de que este proceder rebaja el nivel moral de los pueblos».[sin fuentes]
  • «Cuando un hombre está en el poder, necesita el consejo, el apoyo, el cariño y el aliento de sus gobernados, que han de ser sus amigos, no sus vasallos».[sin fuentes]
  • «Pero si ese hombre se olvida que se debe al pueblo y no respeta derechos ni constituciones, el pueblo tiene la obligación de recordarle los deberes de la altura, e imponerle su soberanía, si no por la razón, ¡por la fuerza!».[sin fuentes]
  • «El deber no se cumple sino haciendo algo más de lo que el deber manda».[sin fuentes]
  • «Ya no hay jóvenes en la república, los ideales generosos, las iniciativas patrióticas no cuentan con su apoyo ni con su entusiasmo; los que se titulan jóvenes no lo son sino en la edad, porque cuando se les habla de la patria, de los sacrificios patrióticos o del cumplimiento de los derechos cívicos, reciben esas palabras con un solemne desprecio, considerando que tales asuntos sólo pueden preocupar la mente de los ilusos, de los líricos, cuando no dicen de los tontos y agregan que en nuestros días la política ha cambiado de giro y que hay que ser más prácticos, adoptando otra política basada en el positivismo,y titulándose, los que de tal manera piensan y proceden, hombres prácticos, grandes políticos, sabios y de talento».[sin fuentes]
    • Una carta a un amigo exiliado en Europa durante la década de 1880.
  • «Yo creía que la juventud miraba indiferente y por eso me expresaba en palabras tan amargas con respecto a la situación política del país. Pero ahora, y en presencia de este movimiento reaccionario iniciado por la juventud, he comprendido mi error, y al comprenderlo me complazco en exhortar a esta misma juventud valiente y decidida, a continuar con orgullo la senda que señalaron con su sangre y con su ejemplo todos nuestros gloriosos antepasados!».[sin fuentes]
    • Mitín de la Unión Cívica de la Juventud en el Jardín Florida, septiembre de 1898.
  • «Nada satisface más íntimamente y retempla mejor el espíritu, que recordar con acentuada veneración los esfuerzos desinteresados y patrióticos de aquella juventud, que abandonando la cuna de sus más caras afecciones, cortando algunos el curso de sus carreras universitarias, y despreciando todos sus intereses personales, corría, llena de bríos y de santo patriotismo, a formar en las filas del ejército, que se coronaba de gloria en las batallas libradas por la libertad y el honor nacional!».[sin fuentes]
  • «Mi corazón se llena de alegría en presencia de este movimiento varonil, noble y levantado de la juventud, que así demuestra que posee la más grande cualidad del hombre: el carácter. Conservadlo (al carácter) siempre puro, moral y justiciero; no desfallescais en esta grande obra que iniciais llena de fe y de entusiasmo».[sin fuentes]
  • «Si alguna vez necesitáis la ayuda de un hombre joven de largas barbas, pronunciad mi nombre, y correré presuroso a ocupar mi puesto con el ardor, la fe y la esperanza de los primeros años!».[sin fuentes]
  • «Se trata de elevar a un pueblo a la alta dignidad del hombre libre, de consagrarle sus más importantes derechos, combatiendo legalmente por la práctica de sus instituciones, que formuladas en un código, son sin embargo, desconocidas y holladas por los malos mandatarios».[sin fuentes]
  • «La República sabe que la U.C.R. ha inscripto en su bandera de principios la honradez administrativa, la libertad de sufragio, el régimen municipal, la autonomía de las provincias y el castigo del fraude electoral y de las malversaciones del tesoro público. Este programa amplísimo, progresista e impregnado de un espíritu esencialemnte nacional, propone realizar las más adelantadas conquistas del derecho público».[sin fuentes]
  • «La libertad necesita ser conquistada y conservada por la conducta digna y perseverante del mismo pueblo, y si éste en vez de merecer o exigir con entereza gobiernos libres y honrados, se presta dócilmente a la explotación de círculos menguados o de sus gestiones personales, siempre peligrosas, tendrán el gobierno creado por su inepcia y por su cobardía; es decir, tendrán el gobierno que merezca su propia indignidad».[sin fuentes]
  • «Rosas, con sus instintos después conocidos y sus propósitos de una dominación absoluta y sin control, abatió en seguida todas las formas y todos los sistemas, porque no tuvo otra ley y otra norma de conducta que su voluntad caprichosa. El despotismo no es un sistema de gobierno, porque es la degeneración de todos los sistemas. Hagamos pues un paréntesis en estos recuerdos históricos, como aquél fue un paréntesis de nuestra vida republicana. Rosas tenía que caer y fue el General Urquiza, caudillo igualmente voluntarioso a quien cupo la suerte de derrocarlo».
    • Fuente: En 1880. Pronunciado en el Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.
  • «¡Yo sostengo y sostendré siempre la política de los principios; caiga o no caiga; nunca transaré con el hecho; nunca transaré con la fuerza; nunca transaré con la inmoralidad; nunca transaré con los conculcadores de las instituciones y las libertades públicas! ¡Nunca esperaré el desenlace de ciertas situaciones para entrar en ellas; he de luchar siempre como fuerte y como bueno; sean cuales fueran los resultados, porque para mí la idea moral es la única que puede regenerar la sociedad!».[sin fuentes]

Anécdota[editar]

Se confunde como si fuese el segundo nombre de Alem la explicación dada por el mismo caudillo a uno de sus allegados: como firmaba L.n. Alem en una ocasión le preguntaron qué significaba aquella N:

"¿N de qué? ¡pues N de nada!", contestaría con su habitual exasperación.

De este episodio surge la idea de que su segundo nombre era Nicéforo, error que aparece hasta en registros oficiales.

En realidad, L.n. era simplemente una abreviatura de Leandro.

Testamento político[editar]

  • «Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. ¡Sí, que se rompa, pero que no se doble!».
  • «He luchado de una manera indecible en los últimos tiempos; pero mis fuerzas, tal vez gastadas ya, han sido incapaces para detener la montaña... ¡y la montaña me aplastó!».
  • «Entrego decorosa y dignamente todo lo que me queda: mi última sangre, el resto de mi vida».
  • «Los sentimientos que me han impulsado, las ideas que han alumbrado mi alma, los móviles, las causas y los propósitos de mi acción y de mi lucha en general, en mi vida, son, creo, perfectamente conocidos. Si me engaño a este respecto, será una desgracia que yo ya no podré ni sentir ni remediar».
  • «Entrego, pues, mi labor y mi memoria al juicio del pueblo, por cuya noble causa he luchado constantemente».
  • «Yo mismo he dado el primer impulso, y, sin embargo, no puedo continuar. Mis dolencias son gravísimas, necesariamente mortales. ¡Adelante los que quedan!».
  • «¡Ah, cuánto bien ha podido hacer este partido, si no hubiesen promediado ciertas causas y ciertos factores!».
  • «¡No importa! Todavía puede hacer mucho. Pertenece principalmente a las nuevas generaciones. Ellas le dieron origen y ellas sabrán consumar la obra: ¡deben consumarla!».

Referencias[editar]