La casa de los espíritus

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La casa de los espíritus
Autor Isabel Allende
Publicación 1982 (hace 37 años)
Idioma Español
Género Misticismo, Drama
Editorial Debolsillo
Páginas 454
ISBN 970-780-234-0
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La casa de los espíritus es la primera novela de Isabel Allende.

Citas[editar]

  • «La unión hace la fuerza, como dice el Padre José Dulce maría. Si las gallinas pueden hacerle frente al Zorro, ¿que queda para los humanos?»
  • «Tenía la idea de que al poner nombre a los problemas, éstos se materializan y ya no es posible ignorarlos; en cambio, si se mantienen en el limbo de las palabras no dichas, pueden desaparecer solos, con el transcurso del tiempo»
  • «Se la oyó decir a menudo que tal vez no eran las almas de los muertos que vagaban en otra dimensión, sino simplemente seres de otros planetas que intentaban establecer una relación con los terrícolas, pero que, por estar hechos de una materia impalpable, fácilmente podían confundirse con las ánimas.»[1]
  • «Le parecía que cualquier diversión que lo apartara de sus libros ó le quitara su tiempo, era una traición a la humanidad que había jurado servir»
  • «Este niño debió haberse metido a cura, decía Clara. Para Jaime, a quien los votos de humildad, pobreza, y castidad de sacerdote no habrían molestado, la religión era la causa de la mitad de las desgracias del mundo, de modo que cuando su madre opinaba así, se ponía furioso. Decía que el cristianismo como casi todas las supersticiones, hacía al hombre más débil y resignado y que no había que esperar una recompensa en el cielo, sino pelear por sus derechos en la tierra.»
  • «Fue un hombre huraño y más tarde un hombre tímido. No se amaba a sí mismo y tal vez por eso pensaba que no merecía el amor de los demás. La menor demostración de solicitud o agradecimiento hacía él, lo avergonzaba y lo hacía sufrir.»[2]
  • «“Tengo mucho que aprender”, murmuró. Apoyó la frente en el cristal grasiento de la ventana, preguntándose si alguna vez sería capaz de dar en la misma medida en que esperaba recibir.»[3]
  • «Cansado del dolor de huesos y de aquella secreta enfermedad que solo él percibía, tomo la decisión de hacerse examinar por médicos extranjeros, porque había llegado a la prematura conclusión de que los doctores latinos eran todos unos charlatanes más cercanos al brujo aborigen que al científico.»[4]
  • «Era uno de esos seres nacidos para la grandeza de un solo amor, para el odio exagerado, para la venganza apocalíptica y para el heroísmo más sublime.»
  • «Llegó a pensar que había perdido para siempre la capacidad de amar y que el ardor de su carne se había acallado definitivamente»
  • «Miraba el cielo desnudo, y límpido buscando el vestigio de una nube, con la esperanza de que alguna vez cayera una gota de lluvia que aliviara la oprimente aspereza de ese valle lunar»
«
Blanca sostenía que había que dosificar la lectura, porque había cosas que no eran apropiadas para su edad, pero su tío Jaime opinaba que la gente no lee lo que no le interesa, y si le interesa es que ya tiene madurez para hacerlo[5]
»
  • «En casi todas las familias hay algún tonto o un loco, hijita —aseguró Clara [...]—. A veces no se ven porque los esconden, como si fuera una vergüenza. Los encierran en los cuartos más apartados, para que no los vean las visitas. Pero en realidad no hay de qué avergonzarse, ellos también son obra de Dios.»Allende, Isabel (1993), «IX. La niña Alba» La casa de los espíritus, 291</ref>}}
  • «En un rincón de su cerebro le quedaba suficiente cordura para darse cuenta de que estaba parado al borde de un abismo.»[6]}}
  • «Me alegra de que hayas elegido esa profesión. si lo que quieres es andar armado, entre ser delincuente ó ser policía, es mejor ser policía, porque tienes impunidad.»[7]}}
  • «Igual que en el momento de venir al mundo, al morir tenemos miedo de lo desconocido. Pero el miedo es algo interior que no tiene nada que ver con la realidad. Morir es como nacer: solo su cambio»
  • «—Usted es un perdedor sin remedio, hijo —suspira Trueba—. No tiene sentido de la realidad. Todavía no se ha dado cuenta de cómo es el mundo. Apuesta a valores utópicos que no existen.
—Ayudar al prójimo es un valor que existe, padre.
—No. La caridad, igual su socialismo, es un invento de los débiles para doblegar y utilizar a los fuertes.
—No creo en su teoría de los fuertes y los débiles —replicaba Jaime.
—Siempre es así en la naturaleza. Vivimos en una jungla.
—Si, porque los que hacen las reglas son los que piensan como usted, pero no siempre será así.»[8]
  • «Pero no estaba interesado en el poder, la riqueza ó el prestigio. Su obsesión era destruir lo que él llamaba "El Cáncer Marxista", que estaba filtrándose poco a poco en el pueblo»
  • «El Marxismo no tiene ni la menor oportunidad en américa latina. ¿No ves que no contempla el lado mágico de las cosas? Es una doctrina atea, práctica y funcional. ¡Aquí no se puede tener éxito!»
  • «Tuvo la habilidad de ser él primero que llamó a la izquierda "enemiga de la democracia", sin sospechar que años después ése sería el lema de la dictadura»
  • «La tierra es lo único que queda cuando todo lo demás se acaba»[9]
  • «Desilusionado por las organizaciones políticas, termino por destilar tres o cuatro ideas primarias con las que armó su filosofía. Era un anarquista. De las gallinas y los zorros evolucionó para cantar a la vida, a la amistad, al amor, y también a la revolución»
  • «La fuerza de ese inconmovible sentimiento la salvó de la mediocridad y de la tristeza de su destino»
  • «Tal vez temía que ese grandioso amor, que había resistido tantas pruebas, no pudiera sobrevivir a la más terrible de todas: la convivencia»
  • «La Alimentó de fantasías, la idealizó, la defendió con fiereza, la depuró de las verdades prosaicas y pudo convertirla en un amor de novela»
  • «Recordaba el pasado como una sucesión de violencias, abandonos y tristezas y no estaba segura de que las cosas hubieran sido como pensaba»
  • «Estaba inflamado por la más incontrolable pasión: buscar la justicia»
  • «Decía que a la violencia del sistema había que oponer la violencia de la revolución»[10]
  • «Pero en la universidad, la política era ineludible. Como todos los jóvenes que entraron ese año, descubrió el atractivo de las noches insomnes en un café, hablando de los cambios que necesitaba el mundo, y contagiándose unos a otros con la pasión de las ideas»[11]
  • «El gobierno ya tiene bastante problemas. No va a meterse con nosotros.
—No sería la primera vez que carga contra los estudiantes.
—observo alguien.
—La opinión publica no lo permitirá. Esta es una democracia. No es una dictadura y nunca lo será.
—Uno siempre piensa que esas cosas pasan en otra parte. Hasta que también nos pase a nosotros»[12]
  • «Cuando era pequeña su abuela le había enseñado que las cosas propias de la función humana son naturales y podía hablar de la menstruación como de la poesía, pero más tarde, en el colegio, se entero que todas las secreciones del cuerpo, menos las lagrimas, son indecentes»[13]
  • «Alba estaba eufórica, pero Miguel le explico que la elección era una bufonada y que cualquiera que ganará daba lo mismo, porque se trataba de la misma jeringa con distinto bitoque y que la revolución no se podía hacer desde las urnas electorales, sino con la sangre del pueblo. La idea de una revolución pacífica en democracia y con plena libertad era un contrasentido»[14]
  • «Mejor destinamos ese dinero a comprar todos los medios de comunicación, Así podremos manejar a la opinión pública, que es lo que cuenta en realidad»[15]
  • «Cada vez le costaba más trabajo encontrar la inquietud y el dolor necesarios para componer una nueva canción, porque con los años había llegado a tener una gran paz interior y la rebeldía que lo movilizaba en la juventud se había transformado en la mansedumbre del hombre satisfecho consigo mismo. Era austero como un franciscano. No tenia ninguna ambición de dinero o de poder»
  • «No comprendió el estado de guerra interna ni se dio cuenta de que la guerra es la obra de arte de los militares, la culminación de sus entrenamientos, el broche dorado de su profesión. No están hechos para brillar en la paz, el golpe les dio la oportunidad de poner en práctica lo que había aprendido en los cuarteles, la obediencia ciega, el manejo de las armas y otras artes que los soldados pueden dominar cuando acallan los escrúpulos del corazón»
  • «Trató de recordar el frío, el silencio y esa preciosa sensación de ser los dueños de la tierra, de tener viente años y la vida por delante, de amarse tranquilos, ebrios de olor a bosque,y de amor, sin pasado, sin sospechar el futuro, con la única increíble riqueza de ese instante presente, en que se miraban, se olían,se besaban, se exploraba, envueltos en el murmullo del viento entre los arboles y el rumor cercano de las olas reventando contras las rocas al pie del acantilado, estallado en un fragor de espuma olorosa, y ellos dos, abrazados dentro del mismo poncho como siameses en un mismo pellejo, riéndose y jurando que sería para siempre, convencidos de que eran los únicos en todo el universo en haber descubierto el amor»
  • «Le sugirió, además, que escribiera un testimonio que algún día podría servir para sacar a la luz, el terrible secreto que estaba viviendo, para que el mundo se enterara del horror, que ocurría paralelamente a la existencia apacible y ordenada de los que no querían saber, de los que podían tener la ilusión de una vida normal, de los que podían negar que iban a flote en una balsa sobre un mar, que a pocas cuadras de su mundo feliz estaban los otros, los que sobreviven o mueren en el lado oscuro»
  • «Si quieres te cuento mi caso, para que lo escribas, me decían, se reían, se burlaban alegando que todos los casos eran iguales y que era mejor escribir cuentos de amor, porque eso gusta a todo el mundo»
  • «Era una de esas mujeres estoicas y prácticas de nuestro país, que con cada hombre que pasa por sus vidas tienen un hijo y además recogen en su hogar a los niños que otros abandonan, a los parientes más pobres y a cualquiera que necesite una madre, una hermana, una tía, mujeres que son el pilar central de muchas vidas ajenas, que crían hijos para que se vayan también y que ven partir a sus hombres, sin un reproche, porque tienen otras urgencias mayores de las cuales ocuparse»
  • «Que la memoria es frágil y el transcurso de una vida es muy breve y sucede todo tan deprisa, que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, no podemos medir la consecuencia de los actos, creemos en la ficción del tiempo, en el presente, en el pasado, en el futuro, porque puede ser también que todo ocurre simultáneamente»
  • «Me será muy difícil vengar a todos los que tienen que ser vengados, porque mi venganza no sería mas que otra parte del mismo rito inexorable»

Referencias y Fuentes[editar]

  1. Allende, Isabel (1993), «VII. Los hermanos» La casa de los espíritus, 218
  2. Allende, Isabel (1993), «VII. Los hermanos» La casa de los espíritus, 230
  3. Allende, Isabel (1993), «VII. Los hermanos» La casa de los espíritus, 244
  4. Allende, Isabel (1993), «VII. Los hermanos» La casa de los espíritus, 253
  5. Allende, Isabel (1993), «IX. La niña Alba» La casa de los espíritus, 280
  6. Allende, Isabel (1993), «IX. La niña Alba» La casa de los espíritus, 296
  7. Trueba a Esteban García en Allende, Isabel (1993), «IX. La niña Alba» La casa de los espíritus, 297-298
  8. Allende, Isabel (1993), «IX. La época del estropicio» La casa de los espíritus, 307-308
  9. Allende, Isabel (1993), «X. La época del estropicio» La casa de los espíritus, 320
  10. Allende, Isabel (1993), «XI. El despertar» La casa de los espíritus, 330
  11. Allende, Isabel (1993), «XI. El despertar» La casa de los espíritus, 330
  12. Allende, Isabel (1993), «XI. El despertar» La casa de los espíritus, 333
  13. Allende, Isabel (1993), «XI. El despertar» La casa de los espíritus, 335
  14. Allende, Isabel (1993), «XI. El despertar» La casa de los espíritus, 347
  15. Allende, Isabel (1993), «XII. La conspiración» La casa de los espíritus, 355