La Princesa Mononoke

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
La Princesa Mononoke
Título original Mononoke Hime
もののけ姫
País Japón
Año de estreno 1997 (hace 21 años)
Dirección Hayao Miyazaki
Guion Hayao Miyazaki
Reparto
Yôji Matsuda
Yuriko Ishida
Akihiro Miwa
Yûko Tanaka
Kaoru Kobayashi

La Princesa Mononoke es una película japonesa de anime escrita y dirigida por Hayao Miyazaki en 1997.

Ashitaka[editar]

  • «Vengo para ver con claridad, sin odio».
  • «Te prometo que no te olvidaré mientras viva».
  • «Dicen que si las mujeres son felices, la aldea es feliz».
  • «¡Primero le robáis el bosque al jabalí y lo convertís en un diablo vengativo, y ahora pretendéis alimentar más odios por medio de todas esas armas!».
  • «¡Prestad atención todos, esta es la imagen del odio que a veces se apodera del ser humano! ¡Va devorando mi alma poco a poco, y pronto me matará!»
  • «Lo que pretendo es que los humanos y el bosque puedan vivir en paz.»
  • «Él [el Espíritu del Bosque] es la vida. No está muerto, San, está aquí, ahora, intentando decirnos algo. Nos está diciendo que vivamos».

San[editar]

  • «No me importa morir, con tal de alejar a los humanos del bosque».
  • «¡Esa mujer es malvada, y nadie me va a impedir que acabe con ella!».
  • «Eres muy astuto, entiendo que no quieras pisar esta isla».
  • «El Espíritu del Bosque te ha devuelto la vida. Quiere que vivas».

Lady Eboshi[editar]

  • «Voy a enseñaros cómo se mata a un dios. Un dios de la vida y la muerte. El secreto está en no temerle».
  • «Cuando cortas la cabeza a un lobo, ésta aún puede morder».
  • «Cuando el bosque desaparezca y no haya más lobos, esta será la tierra más próspera del mundo, y la princesa lobo se volverá humana».

Moro[editar]

  • Ashitaka... ¿Puedes salvar a la chica que amas?»
  • «Es una trampa y una estupidez. Están intentando hacer salir del bosque a los jabalíes... ¡los humanos planean algo!»
  • «Okoto es demasiado testarudo. ¡No escuchará! Puede que incluso ya se haya enterado de que es una trampa. Los jabalíes son una raza orgullosa. ¡Hasta el último de ellos seguirá atacando con furia!».
  • «Yo estaba guardando... mis últimas fuerzas... para degollar a esa maldita mujer».
  • «¡Devuélveme a mi hija, diablo!»

Jigo[editar]

  • «Hay muchos fantasmas hambrientos a nuestro alrededor; muertos por la guerra, la enfermedad o el hambre, y a nadie le importa. ¿Que sufres una maldición, dices? El mundo está maldito.»
  • «¿Y tú te consideras el mejor cazador del Oeste?»
  • «Cuando aparece la oscuridad el Espíritu del Bosque se convierte en el Caminante Nocturno, y al amanecer vuelve a transformarse.»
  • «Yo no sé lo que puede pensar el Emperador, sólo soy un humilde monje que intenta sobrevivir.»
  • «Cuando vas a matar a un dios, deja que otro haga el trabajo sucio.»
  • «Todos queremos tenerlo todo. La naturaleza humana es así.»
  • «La suerte, como suele decirse, favorece a los tontos.»

Otros[editar]

  • «Hace muchos años, la tierra estaba cubierta por bosques... donde, en épocas pasadas, vivieron los espíritus de los dioses. Por mucho tiempo, hombres y bestias existieron en armonía. Pero el tiempo pasó y la mayor parte de los bosques fueron destruidos. Bestias gigantescas cuidaron de los bosques que sobrevivieron, guardando lealtad al Gran Espíritu del Bosque. Aquellos eran días de dioses y demonios».
    • Introducción
  • «Señora, no despreciéis la fuerza y el ímpetu de ese joven. Escucha muchacho, yo también estoy maldito. Conozco tu ira, tu dolor y tu impotencia... pero no hagas a Lady Ebosi objeto de tu venganza. Ella fue la única que nos consideró seres humanos. Somos leprosos... todo el mundo nos odia y nos teme. Pero ella lavó nuestra pútrida carne, nos vendó las heridas...
    • Osa (enfermo)
  • «La vida es sufrimiento y dificultades, el mundo y el hombre están malditos, pero aun así insistimos en vivir... ah, hablo sin sentido.»
    • Osa (enfermo)
  • «Criaturas despreciables. Pronto sufriréis mi ira y padeceréis como yo».
    • Últimas palabras de Nago, dios jabalí
  • «Somos los últimos de los Emishi. Hace ya 500 años que el Emperador destruyó nuestra tribu, y empujó a los supervivientes a marcharse hacia el Este. A pesar de todo, algunos hemos sobrevivido. Pero con el paso del tiempo, la sangre de nuestra tribu se ha vuelto débil... y nuestro príncipe debe cortar su cabello, y marcharse para no regresar. A veces creo que los dioses se burlan de nosotros».
    • Anciano Emishi
  • «Aunque fueras mujer, serías idiota».
    • Mujer de la aldea

Diálogos[editar]

  • La Anciana: «Príncipe Ashitaka, ¿estáis preparado para afrontar el destino que os han predicho las piedras?».
  • Ashitaka: «Sí, lo estuve desde el mismo instante en que dejé volar mi flecha».
  • La Anciana: «La infección se extenderá por todo vuestro cuerpo y entonces moriréis».


  • Lady Eboshi: «Cuando talemos todo el bosque y exterminemos a los lobos, este lugar desolado será la tierra más rica del mundo. Y la Princesa Mononoke se volverá humana».
  • Ashitaka: «¿La Princesa Mononoke?».
  • Lady Eboshi: «Princesa de los espíritus macabros, bestias y dioses antiguos».


  • Lady Eboshi: «¿Tu mano derecha siente deseos de matarme, Ashitaka?».
  • Ashitaka: «Si eso acabara con la maldición, se lo consentiría».


  • Lobo: Monos. ¿Osáis desafiar al clan de los lobos?
  • Monos: Este es nuestro bosque. ¡El humano nos pertenece! ¡Dádnoslo y marchaos ya!
  • Lobo: «¡Fuera de aquí o sufriréis mis colmillos!»
  • Mono: «No nos iremos. Nos comeremos al humano.»
  • Otro mono: «Sí, tenemos que comernos a ese humano.»
  • San: «¿Estáis locos? ¿Qué ha pasado para que os hayáis transformado en esto? ¿Desde cuándo los monos comen carne humana?»
  • Mono: «Si nos lo comemos, recibiremos su fuerza y alejaremos al resto de los humanos.»
  • Otro mono: «¡Entréganoslo!».
  • San: «¡Basta ya! No penséis que recibiréis la fuerza de un hombre al coméroslo. Si lo hacéis os convertiréis en otra cosa. ¡Algo incluso peor que un humano!»
  • Monos: «Nosotros plantamos árboles. Los humanos los arrancan. El bosque no vuelve. Si matamos a los humanos salvaremos el bosque.»
  • San: «No os deis por vencidos, encontraremos un modo. Tenemos al Espíritu del Bosque. Seguid plantando árboles y los derrotaremos.
  • Mono: «El Espíritu del Bosque no luchará. ¡Moriremos todos! ¡A chica lobo no le importa, ella es humana!»
  • San: «¡...!»
  • Lobo: «¡Ya es suficiente! ¡Voy a callarte para siempre!».


  • Jabalíes: Venimos a matar a los humanos y a salvar el bosque. ¿Por qué hay humanos aquí, Moro?
  • Moro: La chica es San, mi hija. Hay humanos por todas partes hoy en día. Volved a las montañas, y matadlos allí.
  • Jabalíes: «Nos quedaremos y salvaremos este bosque. ¿Qué hace este otro humano aquí?».
  • San: «Le dispararon, pero el Gran Espíritu curó sus heridas. Él no es enemigo nuestro.»
  • Jabalíes: «¿El Espíritu del Bosque lo salvó? ¡¿Salvó la vida de ese ser despreciable?! ¿Por qué no salvó a Nago? ¡¿Por qué?! ¿Acaso no es el guardián del bosque?»
  • Moro: «El Espíritu del Bosque da la vida y la quita; es privilegio suyo. ¿O habéis olvidado eso los jabalíes?»
  • Jabalíes: «¡Mientes! ¡Habéis rogado al Espíritu del Bosque que salve su vida, pero no rogasteis por Nago ¿verdad?!».
  • Moro: «Nago temía la muerte. Al igual que Nago, yo llevo incrustada en mi pecho una bala envenenada de los humanos. Nago huyó, y le alcanzó la oscuridad. Yo me quedo a contemplar mi muerte».
  • San: «¡Pídele al Espíritu del Bosque que te salve!»
  • Moro: «Yo ya he vivido suficiente, San. Pronto el Espíritu del Bosque me dará descanso.
  • San: ¡Lo has defendido durante muchos años, y tiene que salvarte!».


  • Moro: «Tienes la posibilidad de saltar, muchacho, y acabar con todo. Tan pronto como recobres la fuerza, la herida se extenderá y te destruirá.
  • Ashitaka: Me siento como si hubiera dormido durante semanas. Soñé que San se encontraba a mi lado, cuidando de mí.
  • Moro: Esperaba que gritases mientras dormías, para poder acallar tu voz de un mordisco en el cuello.
  • Ashitaka: Es un bosque precioso. ¿Han partido ya Okoto y los jabalíes?
  • Moro: Sí, ya están en marcha. Los árboles gritan de dolor al morir, pero tú no puedes oírlos. Desde aquí escucho la agonía del bosque, siento el dolor de la bala en mi pecho, y sueño con el día... ¡en que pueda destrozar la cabeza de esa mujer entre mis fauces!
  • Ashitaka: Moro ¿por qué no podemos convivir los humanos y el bosque? ¿Por qué no podemos detener la lucha?
  • Moro: Los humanos preparan la batalla final. El fuego de sus armas nos quemará a todos.
  • Ashitaka: ¿Y qué va a ser de San? ¿Piensas dejar que muera contigo?
  • Moro: Como todos los humanos, sólo piensas en ti mismo. San es mi hija. ¡Pertenece a nuestra tribu! Cuando muera el bosque, ella morirá también.
  • Ashitaka: ¡Debes dejarla libre! ¡Ella es humana, no un lobo!
  • Moro: ¡SILENCIO! ¡Cállate muchacho, ¿cómo te atreves a hablarme de ese modo?! Sorprendí a sus padres humanos destrozando mi bosque. Lanzaron a su cría a mis pies mientras huían. En lugar de devorarla, la crié como si fuera de mi camada. Ahora mi fea y tierna hija, no es ni lobo ni humano. ¡¿Cómo vas a ayudarla?!
  • Ashitaka: No lo sé... ¡Pero juntos podríamos sobrevivir!
  • Moro: ¡Ja, ja ja ja ja ja! ¡Qué dices! ¿Tú y San unidos para luchar contra la raza humana?
  • Ashitaka: ¡No! ¡Eso sólo produciría más odio!
  • Moro: Pronto, la marca del diablo se extenderá y te destruirá. No hay nada que puedas hacer, muchacho. Vete al alba y si vuelves, te mataré.»


  • Ashitaka: «Sí San, soy un humano. Pero... tú también eres humana».
  • San: «¡Ya basta! Soy un lobo. ¡¿Me oyes?!».


  • San: «Se acabó. Todo se ha acabado. El bosque está muerto.
  • Ashitaka: No ha acabado nada. Tú y yo seguimos vivos. ¿Vas a ayudarme, San?»