El perfume

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El perfume es una novela de Patrick Süskind publicada en 1985.

Citas[editar]

Capítulo 1[editar]

  • "En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Jean-Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos geniales como De Sade, Saint-Just, Fouché, Napoleón, etcétera, ha caido en el olvido, no se debe en modo alguno a que Grenouille fuera a la zaga de estos hombres célebres y tenebrosos en altanería, desprecio por sus semejantes, inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición se limitaban a un terreno que no deja huellas en la historia: al efímero mundo de los olores."

Capítulo 4[editar]

  • "En aquel momento habría podido elegir la segunda posibilidad que se le ofrecía, callar y recorrer el camino del nacimiento a la muerte sin el desvío de la vida, ahorrando con ello muchas calamidades a sí mismo y al mundo, pero tan prudente decisión habría requerido un mínimo de generosidad innata y Grenouille no la poseía. Fue un monstruo desde el mismo principio. Eligió la vida por pura obstinación y por pura maldad."


Capítulo 6[editar]

  • "Y como ahora ya no era tan fácil de reemplazar como antes, el valor de su trabajo se incrementó y también, por consiguiente, el valor de su vida."
  • "Ya no le encerraban cuando se acostaba y la comida mejoró. Grimal había dejado de considerarle un animal cualquiera; ahora era un animal doméstico."

Capítulo 11[editar]

  • "Ahora el señor ministro de Finanzas exigía la décima parte de todos los ingresos, lo cual era ruinoso aunque no se pagara, porque el estado de ánimo general era de por sí nocivo."

Capítulo 18[editar]

  • "El resto, inútil: flores, hojas, cáscara, fruto, color, belleza, vida y todos los otros componentes superfluos que en ellas [las plantas] se ocultaban, no le importaban nada en absoluto. Sólo eran envoltura y lastre. Había que tirarlos."

Capítulo 21[editar]

  • "Grenouille, que no tenía honor ni creía en los santos ni en el alma de su pobre madre, juró."

(Yeomans, 2013)citando a (Ramos, 2013)

Capítulo 25[editar]

  • "... y viviendo, a pesar de ello, de manera tan intensa y desenfrenada como jamás había vivido en el mundo un libertino."

Capítulo 27[editar]

... y sentía mucha sed, luego, ¡recordó los olores de su infancia!

Capítulo 32[editar]

  • "Y no gritarles a la cara que no le inspiraban [la gente] ningún miedo, que ya no los odiaba apenas, sino que los despreciaba con toda su alma."
  • "Y una vez en su interior, el perfume iba directamente al corazón y allí decidía de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio. Quien dominaba los olores, dominaba el corazón de los hombres."
  • "Dios era un pequeño y pobre apestoso."

Capítulo 42[editar]

  • "Todos los esfuerzos y afanes del asesino iban dirigidos a Laura desde el principio, esto era evidente. Todos los demás asesinatos eran accesorios del último y definitivo: el asesinato de Laura."

Capítulo 46[editar]

  • "Su figura no le interesaba; no existía para él como cuerpo, sólo como una fragancia incorpórea."

Capítulo 51[editar]

  • "Podía hacer todo esto cuando quisiera; poseía el poder requerido para ello. Lo tenía en la mano. Un poder mayor que el poder del dinero o el poder del terror o el poder de la muerte; el insuperable poder de inspirar amor en los seres humanos."

Más fragmentos[editar]

  • "Lo más desconcertante de Grenouille era el hecho de ofrecer un aspecto tan increíblemente normal. El marqués tenía razón: no sobresalía en nada, ni en postura, ni tampoco en fealdad. Era un poco bajo, su actitud era un poco torpe y su rostro un poco inexpresivo. ...en suma tenía el mismo aspecto que millones de hombres."
  • "Y lo espantoso era que Grenouille, aunque reconocía este olor como el suyo, no podía olerlo. No podía, ni siquiera ahogarse en su propio olor, olerse a sí mismo."
  • "Sólo cuando chocaba directamente con alguien, en una calle atestada o de repente, en una esquina, se producía un breve momento de percepción. Como si viera un ser que en realidad no podía existir, un ser que, aún estando indudablemente allí, no estaba presente... y alejandose en seguida, y al cabo de un momento.. lo había olvidado."
  • "(...) No tenía idea de que día tras día se había ido acercando a la muerte a través de aquella fragancia. La gota, la rigidez de la nuca, la flacidez de su miembro, las hemorroides, la presión de los oídos, la muela podrida... todo se debía sin lugar a dudas al hedor de la raíz de violeta contaminada por el fluido. Y había tenido que ser este ser pequeño y estúpido, este desgraciado que se agazapaba en el rincón, quien se lo indicara"
  • "Crearía un perfume que no sólo fuera humano, sino sobrehumano. Un aroma de ángel, tan indescriptiblemente bueno y pletórico de vigor que quien lo oliera quedaría hechizado y no tendría más remedio que amar a la persona que lo llevara, osea, amarle a él, Grenouille, con todo su corazón."
  • "Qué miserable era el olor de este dios, que ridícula la elaboración del aroma desprendido por este dios! Ni siquiera se trataba de incienso verdadero lo que salía de los incensarios era un mal sucedáreo, falseado con madera de tilo, polvo de canela y salitre. Dios apestaba, dios era un pequeño y pobre apestoso. Este dios era engañado o engañaba al igual que Grenouille ... Sólo que mucho peor."
  • "Él, Jean-Baptiste Grenouille, nacido sin olor en el lugar más nauseabundo de la tierra, en medio de la basura, excrementos y putrefacción, criado sin amor, sobreviviendo sin el calor del alma humana, y solo por la obstinación y la fuerza de la repugnancia. Bajo, encorvado, cojo, feo, despreciado, un monstruo por dentro y por fuera... había conseguido ser estimado por el mundo ¿cómo estimado? AMADO! VENERADO! IDOLATRADO!! "
  • "Se había creado un aura propia, más deslumbrante y más efectiva que la poseída por cualquier otro hombre. Y no le debía a nadie - ni a un padre, ni a una madre y todavía menos a un dios misericordioso - sino sólo a sí mismo"
  • "Quería ser por una sola vez igual que los otros hombres y expresar lo que sentía: expresar su odio, así como ellos expresaban su amor y su absurda veneración! Quería, por una vez, por una sola vez ser reconocido en su verdadera existencia y recibir de otro hombre una respuesta a su único sentimiento verdadero, el Odio"
  • "Grenouille curvó un poco la comisura de los labios, como lo había visto hacer a los hombres cuando sonreían."
  • Siempre fue inocente porque lo que hizo lo hizo por amor, por miedo a que lo descubrieran