El llano en llamas

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El llano en llamas
Autor Juan Rulfo
Publicación 1953 (hace 66 años)
Idioma Español
Género Realismo mágico
Editorial RM & Fundación Juan Rulfo
Páginas 169
ISBN 978-968-5208-58-1

El llano en llamas es el título de una recopilación de cuentos del escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986).

Citas[editar]

A[editar]

  • «Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquel que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga, ángel maldito" cuando la época de la influenza»

B[editar]

  • «Bramó como solo Dios sabe cómo»

D[editar]

  • «—Da esa casualidad de lo que no sabemos nada es de la madre del gobierno. —Yo les dije que era la patria. Ellos movierón la cabeza diciendo que no, y se rieron. Pelaron sus dientes enclenques y me dijeron que no, que el gobierno no tenía madre»
  • «De los ranchos bajaba la gente a los pueblos, la gente de los pueblos se iba a las ciudades. En las ciudades la gente se perdía, se disolvía entre gente»
  • «Despacio. Al fin y al cabo tenme vida por delante»
  • * «Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran»

E[editar]

  • «El tiempo es más pesado que la más pesada carga que puede soportar el hombre»
  • «El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición»
  • «Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta»
  • «Es la costumbre. Allí le dicen la ley ...pero es lo mismo».
  • «Esta revolución la vamos a hacer con el dinero de los ricos. Ellos pagarán las armas y los gastos que cueste esta revolución que estamos haciendo, y aunque no tenemos por ahorita ninguna bandera por qué pelear, debemos apurarnos a amontonar dinero, para que cuando vengan las tropas del gobierno vean que somos poderosos»
  • «En la calle, se había prendido también el pleito. Le vinieron a avisar al gobernador que por allá unos se estaban dando machetazos; y fijándose bien, era cierto, porque hasta acá se oían voces de mujeres que decían: “¡Apártenlos que se van a matar!” Y al rato otro grito que decía: “¡Ya mataron a mi marido! ¡Agárrenlo!»

L[editar]

  • «Les contaré esto sin apuraciones. despacio. Al fin y al cabo tenemos toda la vida por delante»
  • «Lo que no se olvida es llegar a saber que el que hizo aquello está aún vivo, alimentando su alma podrida con la ilusión de la vida eterna»
  • «Lo que tenemos que hacer por lo pronto es esfuerzo tras esfuerzo para ir de prisa detrás de tantos como nosotros y delante de otros muchos. De eso se trata. Ya descansaremos bien a bien cuando estemos muertos»
  • «Lo que es ser ignorante y confiado. Yo no soy más que borreguero y de ahí en más no se nada»
  • «Los muertos pesan más que los vivos; lo aplastan a uno»

M[editar]

  • «Me gusta matar matones, créame usted. No es la costumbre; pero se ha de sentir sabroso ayudarle a Dios a acabar con esos hijos del mal»

N[editar]

  • «Nadie te hará nunca daño, hijo. Estoy aquí para protegerte por esó nací antes que tú y mis huesos se endurecieron primero que los tuyos»
  • «No hace ruido. uno podría dormir allí, junto a él, y alguien oiría la respiración de uno. pero no la del río»
  • «No sentía dolor, solo una cosa negra que le fué oscureciendo el pensamiento hasta la oscuridad total»

P[editar]

  • «Pero es peligroso caminar por donde todos caminan, sobre todo llevando este peso que yo llevo»

R[editar]

  • «Resulta fácil ver las cosas desde aquí, meramente traídas por el recuerdo, donde no tienen parecido alguno»

Q[editar]

  • «Quizá entonces se volvió malo, o quizá ya era de nacimiento»

S[editar]

  • «Se conoce que lo arrastraba el ansia. Y el ansia deja huellas siempre. Eso lo perderá»
  • «Si la campana no repica, es porque no tiene badajo»
  • «Sólo yo sé lo lejos que está el cielo de nosotros, pero sé como acortar veredas»
  • «Su desventura fue la de haber nacido»

T[editar]

  • «También se le ha ido el hambre. No tenía ganas de nada, solo de Vivir»
  • «Tengo paciencia y tú no la tienes, así que esa es mi ventaja. Tengo mi corazón que resbala y da vueltas en su propia sangre, y el tuyo esta desbaratado, revenido, y lleno de pudrición. Esa también es mi ventaja»
  • «Todos ustedes saben que nomas con que se presente el gobernador, con tal de que la gente lo mire, todo se queda arreglado. La cuestión está en que al menos venga a ver lo que sucede, y no que se esté, allá metido en su casa, nomas dando órdenes. En viniendo él, todo se arregla, y la gente, aunque se le haya caído la casa encima, queda muy contento con haberlo conocido»

Y[editar]

  • «Y yo comienzo a sentir como si no hubiéramos llegado a ninguna parte, que estamos aquí de paso, para descansar y que luego seguiremos caminando»
  • «¡Ya mataron a la perra, pero quedan los perritos!»
  • «Yo le doy gracias a Dios, porque si acaba con todas mis facultades, ya no pierdo mucho, ya que casi no me queda ninguna»
  • «Y el gobernador ni se movía, seguía de pie. Oye, Melitón, cómo es esa palabra que se dice…»