El día que Nietzsche lloró

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El día que Nietzsche lloró
Título original When Nietzsche Wept
Autor Irvin D. Yalom
Publicación 1992 (hace 27 años)
Idioma Inglés


El día que Nietzsche lloró es una novela del género ficción escrita en 1992 por el psiquiatra judeo-estadounidense Irvin D. Yalom. Narra la ficticia amistad surgida entre Friedrich Nietzsche y Josef Breuer en 1882 luego de que Lou Andreas-Salomé le pidiera ayuda a Breuer para curar la desesperanza del filósofo alemán.

Citas[editar]


  • «Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a sus amigos.
    Debes estar preparado para arder en tu propio fuego: ¿Cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas?».

Parte dos[editar]

  • «(...) En estas cuestiones, su maestro es Schopenhauer. Cree que nadie desea ayudar a nadie; lejos de ello, la gente sólo desea dominar a los demás e incrementar su poder».

Parte tres[editar]

  • «(...) fíjate en la evidencia, en todos los científicos y matemáticos que han dicho que han resuelto problemas importantes en sueños. Josef, no existe explicación mejor. Por ridículo que parezca, tiene que haber una inteligencia inconsciente, distinta. Estoy seguro...».
    • Un joven e inseguro médico Freud hablando con su amigo íntimo, Breuer.

Parte seis[editar]

  • «"Llega a ser quien eres". ¿Y cómo puede nadie descubrir quién y qué es sin la verdad?».
  • Breuer: «¿Y mi paciente de esta mañana? ¿Con qué margen de elección cuenta? Tal vez la confianza en Dios sea su elección».
    Nietzsche: «Esa no es una elección humana, sino la búsqueda de una ilusión fuera de uno mismo. Esta clase de elección, la elección de algo exterior, sobrenatural, siempre debilita. Yo amo lo que nos hace más de lo que somos».
  • «Morir es despiadado. Siempre he pensado que la recompensa de los muertos es no tener que volver a morir».

Parte siete[editar]

  • «Del mismo modo que los huesos, la carne, los intestinos y los vasos sanguíneos están encerrados dentro de una piel que hace que la vista del hombre sea soportable, las agitaciones y pasiones del alma están envueltas en la vanidad, que es la piel del alma».
  • «Hubo un momento en nuestra vida en que estábamos tan unidos que nada parecía obstaculizar nuestra amistad y nuestra fraternidad, y sólo un pequeño puente de peatones nos separaba. Cuando estabas a punto de cruzarlo, te pregunté: '¿Quieres cruzar el puente para llegar a mi?'. Pero ya no quisiste hacerlo; y cuando te volví a preguntar, te quedaste callado. Desde entonces se ha interpuesto entre nosotros montañas, ríos torrenciales, todo lo que separa y despoja, y aunque quisiéramos reunirnos, no podríamos. Pero cuando piensas en aquél pequeño puente, las palabras te faltan y sollozas y te asombras».

Parte ocho[editar]

  • «¿Recuerda mi frase de granito del miércoles, "Llega a ser quien eres"? Hoy le entrego otra: "Lo que no me mata, me hace más fuerte"».
  • «(...) ¿Sabe cuál es la verdadera pregunta para un pensador? La verdadera pregunta es: "¿Cuánta verdad puedo tolerar?". No es una ocupación para pacientes que quieran eliminar la tensión y llevar una vida tranquila».
  • «En su lecho de muerte, Hegel se lamentó de que sólo un estudiante lo entendiera y que, además, ese estudiante lo malinterpretó. Yo ni siquiera puedo jactarme de que un solo estudiante me haya malinterpretado».
    • Nietzsche en su segunda consulta con Breuer.

Parte nueve[editar]

  • «Ah, pero hay una diferencia importante entre nosotros. Yo no finjo hacer filosofía por usted, mientras que usted, doctor, finge que su motivación es serme útil, aliviar mi dolor. Eso no tiene nada que ver con la motivación humana. Es parte de una mentalidad de esclavo hábilmente ideada por la propaganda de los sacerdotes. ¡Penetre más en sus motivos! Encontrará que nunca se ha hecho nada enteramente por los demás. Todas las acciones van orientadas hacia uno mismo, todo servicio sirve a uno mismo, todo amor es por uno mismo. -Las palabras de Nietzsche brotaban cada vez más de prisa-. ¿Le sorprende mi comentario? Quizá esté pensando en las personas que ama. Profundice más y se dará cuenta de que no las ama: lo que ama es la agradable sensación que produce ese amor en usted. Usted ama el deseo, no a quién desea».
    • Nietzsche cuando Breuer lo intenta convencer de internarse en una clínica de Viena bajo su cuidado viendo frustrado su propósito.

Parte diez[editar]

  • «¿Lo ves, Josef? Lo sigues haciendo: tratas de agujerear su filosofía. Dices que es un genio. ¡Quizá deberías aprender de él en lugar de intentar vencerlo».
  • «¿Sabes, Josef? Por cada mujer hermosa que existe siempre hay un pobre hombre cansado de jodérsela».
    • Conversación entre Breuer y su cuñado Max cuando este último le reprocha su insistencia en el paciente Nietzsche.

Parte once[editar]

  • Breuer: «Profesor Nietzsche. Me complace ver que vuelve a estar entre los vivos. ¿Cómo se siente?».
    Nietzsche: «A mí no me complace -Nietzsche hablaba con voz suave y pronunciaba con dificultad- estar vivo. En absoluto. No temo a la oscuridad. Mal, me siento muy mal».
    • Noche en la que Nietzsche, antes de partir de Viena, tiene un nuevo ataque de migraña y es ayudado por Breuer.

Parte doce[editar]

  • «La desesperación es el precio que uno paga cuando toma conciencia de las cosas. Si dirige una mirada profunda a la vida, siempre encontrará la desesperación».
  • Nietzsche en charla con Breuer al día siguiente de su ataque, cuando es convencido de internarse.

Parte catorce[editar]

  • «Si usted no tuviera esos pensamiento extraños, ¿en qué pensaría?».
    • Nietzsche cuestionando sobre el desasosiego de Breuer.
  • «Cuando un amigo necesita un lugar donde descansar, lo mejor es ofrecer un catre duro».
  • «El árbol más grande busca mayor altura y echa las raíces más profundas, hacia la oscuridad, incluso hacia el mal».
    • Notas de Nietzsche.

Parte quince[editar]

Breuer en 1877
  • «Los temores no nacen de la oscuridad, sino que más bien son como las estrellas: siempre están ahí, sólo que oscurecidos por el resplandor del día».
    • Nietzsche en la segunda sesión de deshollinización de Breuer.
  • «Necesito revelarlo todo acerca de mí a otra persona y saber que yo también, soy... simplemente humano. Demasiado humano».
    • Breuer.
  • «La lujuria también es un deseo de dominar a todos los demás. El "amante" no es el que "ama", sino el que busca la posesión del ser amado. Desea excluir al mundo entero de su precioso bien. Es tan mezquino como el dragón que custodia su dorado tesoro. No ama el mundo. Por el contrario, las demás criaturas vivas le son totalmente indiferentes».
  • «La sensualidad es una perra que nos mordisquea los tobillos. Y una perra que sabe muy bien cómo suplicar un pedazo de espíritu cuando se le niega un pedazo de carne».
  • «Se necesita pasión para derrotar a la pasión».
  • «Es más fácil, mucho más fácil, obedecer a otro que gobernarse a sí mismo».
  • «Hay una división básica entre los hombres: los que aspiran a la paz espiritual, para quienes la felicidad reside en creer y abrazar la fe, y los que buscan la verdad, que dejan a un lado la paz mental y dedican la vida a la investigación».
  • «Si elige la ciencia, si opta por librarse de las consoladoras ataduras de lo sobrenatural, si, como pretende, quiere dejar a un lado las creencias y abraza el ateísmo, entonces no puede, al mismo tiempo, anhelar los consuelos del creyente. Si mata a Dios, también debe dejar el refugio del tiemplo».
  • «Ahora debe aprender a enfrentarse a su vida y tener el coraje de decir: "Así lo elegí". El espíritu de un hombre se construye en función de sus decisiones».
    • Nietzsche reflexionando sobre temas como el deseo y la fe.
  • «Hay que tener caos y frenesí en el interior para dar a luz una estrella danzarina».
  • «A veces para un filósofo es peor ser entendido que no ser entendido».
  • «Como si revolcarse juntas en el fago hiciera más humanas a las personas».
  • «Intento enseñarle que los que amamos no tenemos el agua turbulenta ni sucia. ¡Lo que tenemos es el agua poco profunda!».
    • Notas de Nietzsche.

Parte diecisiete[editar]

  • «Ay, melancolía..., ¿dónde habrá uno océano donde uno pueda ahogarse de verdad?».
  • «Uno perdona a los amigos con mayor dificultad que a los enemigos».
    • Carta de Nietzsche a Lou Salomé.

Parte dieciocho[editar]

  • «Donde yo estoy, la muerte no está; donde está la muerte, no estoy yo».
    • Nietzsche citando la máxima de Lucrecio.
  • «Si subimos lo suficiente, llegaremos a una altura desde que la tragedia deja de ser trágica».
  • «Todo entendimiento es relativo, al igual que todo conocimiento. Inventamos lo que experimentamos. Y podemos destruir lo que hemos inventado».
  • «Yo amo los actos, no las excusas».
  • «¿Acaso con mi silencio hago lo que he jurado no hace jamás, esto es, traicionar a un amigo?».
    • Notas de Nietzsche.

Parte diecinueve[editar]

  • «Vivir de manera segura es peligroso. Peligroso y mortal».
  • «Estamos más enamorados del deseo que lo que deseamos».
    • Reflexiones entre Nietzsche y Breuer.
  • «Tal vez debamos deshojar los significados de uno en uno hasta que Bertha no signifique nada más que ella misma. Una vez despojada de significados superfluos, la verá como al ser atemorizado, desnudo, humano, demasiado humano, que ella y en realidad todos somos».
    • Notas de Nietzsche.

Parte veinte[editar]

Nietzsche en 1882
  • «Aunque las piedras no oyen ni pueden ver
    todas sollozan: "Recuérdame, Recuérdame"
    ».
    • Canturreteo compuesto por Nietzsche.
  • «Siempre, desde que era niño, he creído que la vida es una chispa entre dos vacíos idénticos, la oscuridad antes del nacimiento y la oscuridad después de la muerte».
    • Reflexión de Breuer sobre la vida el día en que visita el cementerio con Nietzsche.
  • «Sueño con un amor en el que las dos personas compartan la pasión por la búsqueda de una verdad superior. Quizá no debería llamarlo amor. Tal vez su nombre verdadero es amistad».
  • «Hace mucho aprendí que es más fácil enfrentarse a la mala reputación que a la mala conciencia. Además, no soy ambicioso: no escribo para la multitud. Y sé ser paciente. Puede que mis alumnos no hayan nacido aún. Sólo el pasado mañana me pertenece. ¡Algunos filósofos nacen después de la muerte!».
  • «Yo no enseño que se deba "soportar" la muerte ni "llegar a aceptarla". Todo eso es una traición a la vida. He aquí la lección que guardo para usted: ¡Morir en el momento oportuno!».
  • «El matrimonio es sagrado. sin embargo, ¡es mejor romper con el matrimonio que ser roto por él!».
    • Nietzsche hablando con Breuer en el viaje de vuelta del cementerio.
  • «Piense en el tiempo que siempre ha sido, en el tiempo que se extiende hacia atrás en la eternidad. En este tiempo infinito, ¿no puede haberse repetido un número infinito de veces las distintas combinaciones de todos los acontecimientos que constituyen el mundo?».

Parte veintidós[editar]

  • «Una relación matrimonial ideal sólo existe cuando no es necesaria para la supervivencia de los cónyuges».
  • «Para poder tener una relación con otra persona, uno debe tener una relación consigo mismo. Si no somos capaces de abrazar nuestra propia soledad, utilizaremos al otro como escudo contra nuestra soledad. Sólo cuando es posible vivir como el águila, sin público, se puede amar a otra persona; sólo entonces puede importarle a uno que la otra persona crezca».
  • «El único modo de poder salvar un matrimonio es poder renunciar a él».
    • Nietzsche hablando con el ya curado Breuer.
  • «El secreto para vivir consiste, en primer lugar, en desear lo que es necesario, y después, en amar lo que se desea».
  • «La soledad sólo existe en soledad. Cuando se comparte, se evapora».
    • Breuer intentando ayudar a Nietzsche a superar su obsesión con Lou Salomé.
  • «Breuer se puso de pie y echó a andar hacia Nietzsche, sorteando la silla que había entre ambos. Durante un momento Nietzsche pareció asustarse. Pero al acercarse Breuer con los brazos extendidos, también él abrió los brazos».
    • Parte final del libro.


  • «Éramos amigas y nos hemos vuelto extraños. Pero está bien que sea así, y no queremos ocultarnos ni ofuscarnos como si tuviésemos que avergonzarnos de ello. Somos dos barcos y cada uno tiene su meta y su rumbo; bien podemos cruzarnos y celebrar juntos una fiesta, como lo hemos hecho - y los valerosos barcos estaban fondeados luego tan tranquilos en un puerto y bajo un sol que parecía como si hubiesen arribado ya a la meta y hubiesen tenido una meta. Pero la fuerza todopoderosa de nuestras tareas nos separó e impulsó luego hacia diferentes mares y regiones del sol, y tal vez nunca más nos veremos - tal vez nos volveremos a ver, pero no nos reconoceremos de muevo: ¡los diferentes mares y soles nos habrán trasformado! Que tengamos que ser extraños uno para el otro, es la ley que está sobre nosotros: ¡por eso mismo hemos de volvernos más dignos de estimación uno al otro! ¡Por eso mismo ha de volverse más sagrado el recuerdo de nuestra anterior amistad! Probablemente existe una enorme e invisible curva y órbita de estrellas, en la que puedan estar contenidos como pequeños tramos nuestros caminos y metas tan diferentes -¡elevémonos hacia ese pensamiento! Pero nuestra vida es demasiado corta y demasiado escaso el poder de nuestra visión, como para que pudiéramos ser algo más que amigos, en el sentido de aquella sublime posibilidad. Y es así como queremos creer en nuestra amistad de estrellas, aun cuando tuviéramos que ser enemigos en la tierra».
    • Fragmento de La gaya ciencia conocido como "la amistad de las estrellas" leído por Nietzsche a Breuer cuando se despiden definitivamente.

Bibliografía[editar]

Irvin D. Yalom. El día que Nietzsche lloró. Editorial Grupo Planeta España, 26 jul. 2011. ISBN 978-95-0043-374-7. Título original: When Nietzsche Wept. Traducción de Rolando Costa Picazo. Copyright 1992 de Irvin D. Yalom.