El arte de la guerra

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El arte de la guerra, es un libro sobre tácticas y estrategias militares del general chino Sun Tzu que pudo ser escrito entre el 400 a.C. y el 320 a.C.

Copia de El arte de la guerra de Sun Tzu.

Citas[editar]

CAPÍTULO I

  • La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la extinción: es forzoso manejarla bien.
  • El arte de la guerra se basa en el engaño.
  • Cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad, cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad.
  • Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca.
  • Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte.
  • Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo.
  • Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede.

CAPÍTULO II

  • Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades.
  • Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo.
  • Sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear.
  • En los mercados cercanos al ejército, los precios de las mercancías se aumentan.
  • Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.
  • Lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia.
  • Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo.

CAPÍTULO III

  • Es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo.
  • La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso.
  • Por lo tanto, un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla.
  • La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia.
  • Si tus fuerzas están en orden mientras que las suyas están inmersas en el caos, si tú y tus fuerzas están con ánimo y ellos desmoralizados, entonces, aunque sean más numerosos, puedes entrar en batalla. Si tus soldados, tus fuerzas, tu estrategia y tu valor son menores que las de tu adversario, entonces debes retirarte y buscar una salida.
  • Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, serás derrotado".
  • Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.

CAPÍTULO IV

  • Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.
  • Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás.
  • La victoria puede ser percibida, pero no fabricada.
  • La victoria sobre los demás obtenida por medio de la batalla no se considera una buena victoria.
  • Si eres capaz de ver lo sutil y de darte cuenta de lo oculto, irrumpiendo antes del orden de batalla, la victoria así obtenida es una victoria fácil.
  • La gran sabiduría no es algo obvio, el mérito grande no se anuncia. Cuando eres capaz de ver lo sutil, es fácil ganar; ¿Qué tiene esto que ver con la inteligencia o la bravura?. Cuando se resuelven los problemas antes de que surjan, ¿Quién llama a esto inteligencia?. Cuando hay victoria sin batalla, ¿Quién habla de bravura?.
  • Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.

CAPÍTULO V

  • La fuerza es la energía acumulada o la que se percibe.
  • La ortodoxia y la heterodoxia no es algo fijo, sino que se utilizan como un ciclo. [...] combinando ambos métodos hasta convertirlo en uno, volviéndose así indefinible para el enemigo.
  • Cuando se entabla una batalla de manera directa, la victoria se gana por sorpresa.
  • Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes que organizar el orden, porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial.
  • Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial.
  • Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos, primero has de ser extremadamente fuerte ,porque sólo entonces puedes pretender ser débil.
  • Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente, cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido.

CAPÍTULO VI

  • Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejar atraer fuera de su fortaleza.
  • Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente misterioso y confidencial, hasta el punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios.
  • Por consiguiente, cuando induces a otros a efectuar una formación, mientras que tú mismo permaneces sin forma, estás concentrado, mientras que tu adversario está dividido.
  • Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti.
  • Todo el mundo conoce la forma mediante la que resultó vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria.
  • Se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo.

CAPÍTULO VII

  • Luchar con otros cara a cara para conseguir ventajas es lo más arduo del mundo.
  • Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan, esto es dominar el corazón.
  • Evitar la confrontación contra formaciones de combate bien ordenadas y no atacar grandes batallones constituye el dominio de la adaptación.
  • No presiones a un enemigo desesperado. Un animal agotado seguirá luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.

CAPÍTULO VIII

  • Si los generales no saben cómo adaptarse de manera ventajosa, aunque conozcan la condición del terreno, no pueden aprovecharse de él
  • Lo que retiene a los adversarios es el daño, lo que les mantiene ocupados es la acción, y lo que les motiva es el beneficio.
  • Los buenos generales son de otra manera: se comprometen hasta la muerte, pero no se aferran a la esperanza de sobrevivir; actúan de acuerdo con los acontecimientos, en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar confundidos.

CAPÍTULO IX

  • No te sitúes río abajo. No camines en contra de la corriente, ni en contra del viento.
  • Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que éste incrementa sus preparativos de guerra, esto quiere decir que va a avanzar.
  • Cuando se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente, es señal de que el enemigo se va a retirar.
  • Si los soldados enemigos se apoyan unos en otros, es que están hambrientos.
  • Si los aguadores beben en primer lugar, es que las tropas están sedientas.
  • Si el enemigo ve una ventaja pero no la aprovecha, es que está cansado.
  • El enemigo que actúa aisladamente, que carece de estrategia y que toma a la ligera a sus adversarios, inevitablemente acabará siendo derrotado.
  • Si tu plan no contiene una estrategia de retirada o posterior al ataque, sino que confías exclusivamente en la fuerza de tus soldados, y tomas a la ligera a tus adversarios sin valorar su condición, con toda seguridad caerás prisionero.
  • Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.

CAPÍTULO X

  • Si las leyes de la guerra no indican una victoria segura, es adecuado no entrar en batalla, aunque el gobierno haya dado la orden de atacar.
  • Avanzar y retirarse en contra de las órdenes del gobierno no se hace por interés personal, sino para salvaguardar las vidas de la población y en auténtico beneficio del gobierno.

CAPÍTULO XI

  • Si las tropas caen en un terreno mortal, todo el mundo luchará de manera espontánea. Por esto se dice: “Sitúa a las tropas en un terreno mortal y sobrevivirán”.
  • Sitúa a tus tropas en un punto que no tenga salida, de manera que tengan que morir antes de poder escapar. Porque, ¿ante la posibilidad de la muerte, qué no estarán dispuestas a hacer?. Los guerreros dan entonces lo mejor de sus fuerzas. Cuando se hallan ante un grave peligro, pierden el miedo. Cuando no hay ningún sitio a donde ir, permanecen firmes; cuando están totalmente implicados en un terreno, se aferran a él. Si no tienen otra opción, lucharán hasta el final.
  • Así pues, una operación militar preparada con pericia debe ser como una serpiente veloz que contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la cabeza, contraataca con la cabeza cuando alguien le ataca por la cola y contraataca con cabeza y cola, cuando alguien le ataca por el medio.
  • Corresponde al general ser tranquilo, reservado, justo y metódico.
  • Por esto, la psicología de los soldados consiste en resistir cuando se ven rodeados, luchar cuando no se puede evitar, y obedecer en casos extremos.
  • Maneja las tropas como si fueran una sola persona.

CAPÍTULO XII

  • Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira, y los jefes militares no deben provocar la guerra por cólera.
  • La ira puede convertirse en alegría y la cólera puede convertirse en placer, pero un pueblo destruido no puede hacerse renacer y la muerte no puede convertirse en vida.

CAPÍTULO XIII

  • El espionaje es esencial para las operaciones militares, y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones.
  • No será ventajoso para el ejército actuar sin conocer la situación del enemigo, y conocer la situación del enemigo no es posible sin el espionaje.
    • Fuente El Arte de la Guerra. Sun Tzu. [1]

Citas - El Arte de la Guerra II[editar]

El Arte de la Guerra II fue escrito por Sun Bin, descendiente directo de Sun Tzu. Debido a la confusión, sus citas suelen ser adjudicadas a Sun Tzu, aunque puede considerarse una extensión de su obra.

  • Cualquiera que tenga forma puede ser definido, y cualquiera que pueda ser definido puede ser vencido.
  • Mira con los ojos de todo el mundo y no habrá nada que no puedas ver. Escucha con los oídos de todo el mundo y no habrá nada que no puedas oír. Piensa con la mente de todo el país y no habrá nada que no puedas conocer.

Citas sobre El Arte de la Guerra[editar]

  • «¿En qué debe tener prudencia el estadista? Para Sun Tzu no es tan solo el triunfo de las fuerzas armadas, antes bien, es la consecución de los objetivos políticos fundamentales que pretenden asegurar el conflicto militar.»
  • «Lo único que falta en El Arte de la Guerra es Amor... cualquier sentido de altruismo, cualquier sentido de amar a tu prójimo. Se trata simplemente de cómo aprovechar a su vecino, cómo triunfar sobre su vecino, cómo manipular a su vecino. Lo siento... es un libro muy desagradable. Cómo usar a tus espías, ese Capítulo XIII sobre espías, es escalofriante. Todo el libro, por supuesto, es muy inteligente y, por supuesto, mucho de él es muy cierto, y por supuesto podemos ir por la vida tratando a las personas de esa manera si así lo desean, pero no creo que eso sea el mejor camino a seguir... Para mí, El Arte de la guerra es el lado oscuro de la cultura china. Es el lado oscuro. Y sé que está ahí. Y también hay un lado oscuro en la cultura occidental. Y, por lo tanto, es importante estar consciente de ello, pero no estar corrompido por ello. No ser contaminado por ello. Porque es un librito muy contaminante. Pequeño libro muy desagradable. No pretendamos lo contrario.»

Referencias[editar]

  1. Extraídas de Wikisource: El Arte de la Guerra
  2. Kissinger, Henry. China. Editorial Random House Mondadori, S.A. ISBN 978-84-8306-945-5.

Véase también[editar]