Carlos A. Cifuentes

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Carlos A. Cifuentes
Fotografía de Carlos A. Cifuentes c. 1958.
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Carlos A. Cifuentes. (n. 27 de junio de 1913 en Santiago de Chile - ib 20 de octubre de 1983). Fue un religioso Mormón. Presidente del comité del Templo Chileno, y representante regional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD), asignado a los países de Chile, Bolivia y Perú. Se le considera como el líder religioso chileno más destacado e influyente de los días pioneros de este movimiento en Chile, ocupando desde su bautismo diversos llamamientos de liderismo hasta su muerte. Algunas de sus obras más destacadas, fue su colaboración en el establecimiento y desarrollo de la Iglesia en Chile, como también, involucrarse activamente en la construcción y dedicación del templo chileno anunciado el 02 de abril de 1980 por Spencer W. Kimball, el 12.° presidente de la iglesia.

Citas[editar]

  • «Recuerdo que hace años tenía que visitar a una buena hermana enferma cada cierto tiempo. Ella tenía un hijo de aproximadamente 20 años, que siempre se estaba burlando de su madre por su creencia, y sus burlas se dirigían en especial al profeta José. En cierta ocasión, usando una manera muy burlona, dirigiéndose a mí me dijo: "¿Así que si yo me voy por un tiempo a uno de los tantos cerros que hay en los alrededores de Santiago y luego bajo con un libro escrito por mí diciendo que es un libro inspirado, tengo el derecho de que me llamen profeta?" Francamente, sentí lástima por sus palabras, pero le contesté: "Si usted puede escribir un libro equivalente al Libro de Mormón y presentarlo a los habitantes de esta ciudad, y si éstos lo rechazan y se burlan de usted y usted puede aguantar esas burlas y soportar los desprecios, las persecuciones y las vejaciones, no solamente a usted, sino a su familia, incluyendo a sus hijos; si puede aguantar los golpes y el odio, y a pesar de esto sigue sosteniendo la inspiración divina de su libro, y aún se deja matar a balazos por mantener su testimonio, yo lo aceptaré a usted como un profeta. Haga esto primero y yo haré lo otro después.».[1]
  • Nota: En referencia a José Smith.


  • «Me gustaría decir que estamos particularmente agradecidos por tener al hermano Carlos A. Cifuentes aquí. El hermano Cifuentes ha sido apartado como Primer Consejero del Presidente Olsen, y eso ha llegado a ser como la coronación de una gran vida de servicio a la obra del Señor. Lo conocí a él hace muchos años atrás. El fue consejero del presidente de misión. El fue el presidente de la primera estaca aquí. Yo participé en esa organización años atrás. Antes de eso fue presidente del distrito. Él ha servido como un Representante Regional y es un patriarca y ha recibido ahora la sagrada autoridad selladora. Mi corazón se extiende a él con amor. Yo agrego mis oraciones por él y para sus seres amados para que el Señor lo mire con misericordia y oro para que este poder sanador pueda manifestarse en bien del hermano Cifuentes.».[2]
  • Nota: Gordon B. Hinckley: En referencia a Carlos A. Cifuentes.


  • «Lo primero que me enseñó la Iglesia fue que yo soy un hijo de Dios. Este hecho me sorprendió más que ninguna otra cosa. Yo solo era un simple mecánico, más en contacto con grasa, gasolina y fierros que con Dios. Cualquiera puede imaginar mi sorpresa al encontrarme enseñando una clase del sacerdocio. Nunca había imaginado que jamás tendría una oportunidad como esa en toda mi vida.».[3]
  • Nota: En referencia a su vida en la Iglesia.


  • «El recuerdo del hermano Pedro Quilobrán Herrera, oficiante sellador del Templo de Santiago, es revelador al referirse al presidente Cifuentes de los días previos al anuncio del Templo de Santiago como "el impulsor más grande del Templo". "Cada vez que iba a Lago Salado se llevaba dos rollos extraídos, un día nos dijo: "hermanos, la próxima semana voy a viajar a Lago Salado", entonces nosotros con el hermano Osvaldo Muñoz López trabajamos toda esa noche extrayendo, yo leyendo y él copiando, éramos bien rápidos, en dos días le tuvimos un rollo completo extraído, lo que equivalía aproximadamente a unos diez mil nombres y se fue con ellos a Lago Salado. Recuerdo la noche en que salió el presidente Cifuentes de la Biblioteca Genealógica de República, antes de cruzar el umbral y con las tarjetas en la mano, se devolvió para decirnos: “Hermanos, aquí llevo los ladrillos del Templo".».[4]
  • Nota: Liahona, Noviembre 1997: En referencia a Carlos A. Cifuentes.


  • «Recuerdo al élder Carlos A. Cifuentes como presidente del Comité pro Templo de Santiago y a sus dos consejeros, el élder Eduardo Ayala y el presidente Gustavo Flores, a quienes me correspondió ayudar como secretario ejecutivo por un tiempo. Un día, en el que estaba planeado reunirnos, sus consejeros y yo nos enteramos de que el élder Cifuentes estaba muy enfermo; además llovía copiosamente, así es que dedujimos que lo más probable era que no habría reunión. En la noche el élder Cifuentes nos llamó para que fuéramos a su casa y, un poco molesto, nos preguntó: "¿Quién suspendió la reunión?" Después, con mucho cariño, nos explicó que la obra es urgente y que no se puede detener por un resfrío o temporal. De ellos aprendí, y aún aprendo, sobre cómo asumir las responsabilidades que tenemos como miembros en nuestro país. Hay mucho que hacer aún para profundizar las raíces de la Iglesia en nuestra área, pues la mayoría de nosotros somos pioneros en nuestras familias.».[5]
  • Nota: En referencia a Carlos A. Cifuentes.


  • «Quién iba a pensar que un hombre como yo, iba a presidir en la Iglesia.».[6]
  • Nota: Liahona, Noviembre 1997: En referencia a su liderazgo en la Iglesia.


  • «Casi cada semana oímos decir a los miembros locales que desean salir como misioneros; pero no sólo jóvenes sino adultos también.».[7]
  • Nota: En referencia a la Obra Misional en Chile.


  • «Ingresé a la Iglesia, primeramente porque tenía curiosidad —diría Cifuentes más tarde—».[8]
  • Nota: En referencia a su conversión al mormonismo.


  • «...A pesar que muchos testifican sobre la veracidad del evangelio, y la indiscutible existencia de nuestro Padre Celestial. He escuchado en ocasiones decir; !Por qué Dios me ha abandonado! —Yo diría—, ¿No será acaso, que en ocasiones, nosotros somos quienes nos alejamos de él? —Recuerde usted esto siempre; Desde el principio Dios nos ha amado, y estará con nosotros hasta el fin de los tiempos—.».[9]
  • Nota: Cita del Presidente Carlos A. Cifuentes, Representante de los Doce Apóstoles (Abril de 1980).


  • «Cuando decimos que somos fieles a nuestra fe, orgullosos de asistir siempre y puntualmente a nuestras capillas, yo digo, orgulloso debemos sentirnos de esto mismo cuando pagamos nuestros humildes diezmos, entonces sí que estaremos orgullosos de nuestros sacrificios y más cerca del Señor.».[10]
  • Nota: «La importancia del diezmo»: Presidente Carlos A. Cifuentes, Representante de los Doce Apóstoles.


  • «Esta es nuestra Iglesia en Chile, y digo nuestra, porque ella se ha convertido en lo más importante de nuestras vidas y entendemos que nosotros somos una parte vital dentro de ella. Estamos contentos con el progreso alcanzado, pero no estamos satisfechos, pues aún queda mucho por hacer en esta tierra escogida para nosotros, los Santos Chilenos.».[11]
  • Nota: «La Iglesia en Chile»: Presidente Carlos A. Cifuentes, Representante de los Doce Apóstoles.


  • «...Puede haber algo más grandioso, que juntarnos más allá de la muerte con nuestros seres queridos, y vivir eternamente unidos sin temor a la separación...».[12]
  • Nota: Carlos A. Cifuentes. Santiago, Chile, 30 de mayo 1981.


  • «...Bueno, si usted me pregunta. Sinceramente no me gustaría que me recordaran por lo que hice, más bien por lo que fui...».[13]
  • Nota: Carlos A. Cifuentes. Entrevista de Gordon Irving. Salt Lake City, 31 de Marzo 1976.

Carlos A. Cifuentes entrevistas[editar]

Referencias[editar]