Adrian Simioni

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Adrian Simioni
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Adrian Simioni es un periodista argentino. Editor adjunto de Política y Negocios del Diario La Voz del Interior, de la Ciudad de Córdoba (Argentina).

Éramos tan pogres (2015)[editar]

  • «A veces el progresismo realiza contribuciones que termina desdibujando cuando reemplaza sus razonamientos -con los que intenta convencer- por sus pulsiones -que busca imponer-. Hasta desmerecer o poner en riesgo su contribución original».[sin fuentes]
  • «Argentina ostenta, cómoda, el récord de la mayor y más persistente inflación del planeta en los últimos setenta años».[sin fuentes]
  • «Al progresismo le gustan las organizaciones populares "empoderadas", pero no todas. Solo las complacientes».[sin fuentes]
  • «Aun hoy, no es el Estado el que cubre las áreas menos rentables o viables que a los privados no les interesan. Es exactamente al revés».[sin fuentes]
  • «Cien designaciones por día hábil; ese ha sido el promedio en la «década ganada».[sin fuentes]
  • «Con inflación, más gente pasa a vivir de la dádiva del imprentero todopoderoso y menos gente puede vivir de lo que junta en sus intercambios productivos».[sin fuentes]
  • «El argentino medio firmaría sin dudar que vive en una sociedad dominada por corporaciones privadas monstruosas. Nuestro progrepopulista simplón, ayudado por el relato manipulador de una mayoría abrumadora del elenco político -que se remonta cuando menos a 1950 y ha sido alimentando por civiles y militares necesitados de encontrar chivos expiatorios para su perpetua planificación estatal de la desventura- estará siempre dispuesto a creer que vive rodeado de "grande empresas", "pulpos cartelizados" y "formadores de precios" que, lejos de generar riqueza alguna, se dedican a robarle».[sin fuentes]
  • «El Estado comandado por variantes populistas y azuzado por nuestra cultura pobrista viene parasitando a la economía privada en blanco -la única en las que las empresas podrían crecer y desarrollarse bajo parámetros modernos, generando a su vez los recursos para sostener a un Estado inteligente, indispensable y facilitador de los proyectos de vida de los ciudadanos- desde por lo menos el primer peronismo».[sin fuentes]
  • «El desprecio atávico por la actividad privada que exhibe con orgullo nuestra cultura, en particular la autotitulada progresista, no sorprende en absoluto. Ese deprecio coloniza desde épocas inmemoriales el pensamiento hegemónico. En Argentina los empresarios cargan con una presunción de culpabilidad. Se da por sentando que todos son, en principio, piratas, delincuentes, explotadores; un mal necesario que los poderes populistas y progresistas admiten solo porque no les queda otro remedio».[sin fuentes]
  • "El progrepopulista estándar está convencido de que mantiene una independencia que tiende a desconocer en los demás. De manera que administras sus respaldos y "posturas críticas". Pero, en el conjunto, siempre termina firmando a favor de sus propios intereses».[sin fuentes]
  • «El progresismo debería preocuparse porque los enormes gastos públicos "rindieran" más de lo que rinden en términos de bienes y servicios efectivamente recibidos por los deciles más pobres de cada sociedad. Pero eso nunca será parte de la agenda progresista. Para ellos, la ineficiencia estatal es cosa de ultraderechistas desquiciados».[sin fuentes]
  • «El progresismo pretende repartir la riqueza. Pero no se dedica a crearla. Necesita que otros, los ambiciosos, la creen. Y que después esos codiciosos acepten ceder a los demás una parte de lo que les pertenece».[sin fuentes]
  • «El progresismo realmente existente en Argentina, como tantas otras cosas en este país, se dicta desde Buenos Aires. Baja en forma directa con los presupuestos estatales que alimentan el pensamiento pseudoprogre en todo el país».[sin fuentes]
  • "El progresismo suele pisar el palito de los demagogos, que le prometen ejecutar políticas redentoristas que, a la vuelta de los años, terminan traicionando dos principios básicos de las izquierdas no totalitarias».[sin fuentes]
  • «El progresista destina la mayor parte de su esfuerzo a destacar lo que él percibe como su propia bondad. Con eso construye una autocomplaciente y presuntuosa superioridad moral en contraposición a quienes perciben como no progresistas, que son malos. Los malos, al no practicar el rasgado permanente de vestiduras, son, por contraposición, una especia de sádicos que experimentan orgasmos ante la pobreza ajena. Los progres cavan todos los días esta zanja que les sirve de consuelo personal y que termina incluso convenciendo a muchos no-progres de su propia maldad. Es muy útil políticamente. Desde el cerro de su moral, el progrepopulismo se permite "marcar" a los insensibles. Extorsionan moralmente».[sin fuentes]
  • «El progresista estándar tiene serios problemas para admitir que si no fuera por los codiciosos solo podrían distribuir la nada, la pobreza».[sin fuentes]
  • «El progre simplón es un chico joven que idolatra a un Rodolfo Walsh al que no leyó y del cual ignora que contribuía a planificar, en democracia, asesinatos y secuestros ejecutados por Montoneros, desde el aparato de inteligencia de esa organización, con el único objetivo de una pretensión no probada y semifacista: la de haber sabido hacia dónde se dirigía la Historia y lo que era bueno para el resto de los mortales».[sin fuentes]
  • «En el sustrato del pensamiento hegemónico argentino, siempre engorda una idea errada: la función de las empresas es generar trabajo. Semejante presupuesto contradice no solo la historia de la humanidad sino la práctica cotidiana, incluida la de los progresistas que la cultivan: todos tratamos siempre de trabajar menos a cambio de más».[sin fuentes]
  • «Es inviable llevar adelante una política progresista si se confisca, se desprecia y/o se amenaza a quienes se dedican a organizar por su cuenta y riesgo el esfuerzo social para generar los bienes y servicios que después se podrán adquirir con dineros provenientes de distintas fuentes, incluido el que reparte el Estado».[sin fuentes]
  • «Es un clásico de las utopías progrepopulistas: el de "vivir con lo nuestro". La última vez que la idea se estampó en las ensoñaciones argentinas fue tras la debacle de 2011. En el progrepopulismo hay un rechazo instintivo, visceral y elemental al comercio. Por etapas, ese pensamiento se impone, se traduce en políticas públicas y termina en el estancamiento de una sociedad asilada, incompetente, tecnológicamente atrasada, cara, y, tras cada ciclo, más pobre en comparación al promedio del resto de las sociedades».[sin fuentes]
  • «Financiados desde el Gobierno Nacional, los constructores del discurso progresista al estilo Página 12 o Carta Abierta que viven en el interior, son forzosamente unitarios. Federales del pico para afuera, quedan descolocados, defendiendo políticas públicas nacionales cuyo único objetivo es contribuir a que el gobernador de turno retenga, consolide, aumente y haga perdurar su poder».[sin fuentes]
  • «Hasta que no los hicieron sectores contrarios al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el progresismo típico jamás había cuestionado cortes de ruta; más bien los veía como expresiones genuinas de clamor popular, siempre que fueran contra otros gobiernos».[sin fuentes]
  • «La exposición del horror de la dictadura de 1976-1983 se superpuso a la memoria de la violencia terrorista y el caos de los gobiernos peronistas de 1973-1976».[sin fuentes]
  • «La inequidad no es la única característica que los progresistas del interior ignoran en forma flagrante. También prefieren ignorar que es completamente inviable».[sin fuentes]
  • «La inflación es esencialmente un fraude. Pero no tan solo económico, sino fundamentalmente político. Altera los balances de poder en beneficio de quien está en el poder y, por ende, en condición de provocarla».[sin fuentes]
  • «La inflación licua el poder de los que deben ganarse el dinero legalmente -obligados siempre a ofrecer algo a otro en un intercambio voluntario- en la misma proporción en que multiplica el poder de quien maneja la imprenta a su propio gusto, sin necesidad de ofrecer nada a cambio».[sin fuentes]
  • «La intervención estatal es tan omnipresente que ya no la vemos».[sin fuentes]
  • «La mayoría de las veces el progresismo no lo sabe: pero, al final, su fervor es tan anticapitalista que, en lugar del futuro, termina aplaudiendo el mismo Medioevo de siempre: que los habitantes del interior (los menos tontos) abandonen sus regiones y sigan agrandando las villas miserias del conurbano bonaerense; que, allí, un presidente más feudal e irresponsable que sus gobernadores les de agua de la buena y barata; que lo haga a cambio de sus votos, aunque a un costo brutal que no pagará el emigrante sino los habitantes del interior que todavía -los muy tontos- no emigraron».[sin fuentes]
  • «La negación del valor empresario puede alcanzar cotas inesperadas. Conozco progrepopulistas negadores que son, ellos mismos, "empresarios inconscientes". Médicos, por ejemplo, que tienen sus propias clínicas o consultorios, pero a las que no consideran empresas, tal vez porque son pequeñas y solo proveen servicios ambulatorios. Sin embargo tienen empleados o médicos asociados a los que solo retribuyen con una parte de la facturación que contribuyen a generar. Plusvalía. Así se llame eso en el diccionario progre que los progres solo aplican a los demás».[sin fuentes]
  • «Las políticas sociales sin sustento productivo terminan siendo fábricas de inflación que, tras una primera fantasía que simula distribucionismo, descargan su peso empobrecedor sobre aquellos a quienes se quería beneficiar en primer lugar».[sin fuentes]
  • «Los distintos niveles del Estado argentino son incapaces de cumplir las funciones más básicas e indelegables que, en general, las sociedades occidentales le encomiendan a cualquier Estado».[sin fuentes]
  • «Los progresistas tienen varios problemas con la inflación. Uno es que han fetichizado la idea de que "el Estado debe intervenir en la economía incentivando la demanda agregada". Les encanta esa frase porque quiere decir que el Estado -que en muchos casos es el empleador/contratador/subsidiador de los mismos progresistas- debe gastar siempre más y un poco más».[sin fuentes]
  • «No hay manera de que el progresismo pueda pensar que nadie disfruta de la miseria de nadie y que las únicas diferencias que hay consisten en un debate sobre cuáles son los mejores modos de confrontar la pobreza y/o la desigualdad y en qué medidas los actuales sistemas económicos fabrican o reducen la pobreza y la desigualdad».[sin fuentes]
  • «Progresismo: una pragmática del poder. Practicada con esmero y sin pausa por quienes nacieron para criticarla. La hipocresía crece en todas partes, pero en el progresismo era una llaga abierta. Porque se suponía que el progresismo existía para denunciarla, no para justificarla, darle de comer y servirse con abundancia de ella».[sin fuentes]
  • «Si en la guerra la primera víctima es la verdad, con la inflación la primera víctima es el ahorro y, por ende, el crédito».[sin fuentes]
  • «Una ideología dominante en el progrepopulismo argentino: la idea de que la sociedad puede ser absorbida bajo la figura del Estado; de que el Estado no es parte de la sociedad, sino la sociedad parte del Estado».[sin fuentes]

Referencias[editar]