Vida y destino

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Vida y destino es una novela escrita en el año 1959 por Vasili Grossman, y está considerada la obra maestra de su autor. Es un critica del estalinismo ya que cuestiona el régimen de vida de los ciudadanos soviéticos bajo el régimen comunista. Por su gran extensión, docenas de personajes, complejidad de tramas humanas, y su realista marco histórico en una guerra de grandes dimensiones, se ha comparado esta obra con La guerra y la paz de León Tolstoi.

Citas[editar]

Parte uno[editar]

  • "La vida se extingue allí donde existe el empeño de borrar las diferencias y las particularidades por la vía de la violencia".
    • Capítulo 1.
  • "Desde luego era la física la que determinaba el curso del siglo XX... Al igual que en 1942 era Stalingrado lo que estaba determinando el curso de todos los frentes de la guerra mundial".
    • Capítulo 17.
  • "¿Qué puedo decirte de los seres humanos? me sorprenden tanto por sus buenas cualidades como por las malas. Son extraordinariamente diferentes, aunque todos conocen un idéntico destino. Imagínate a un grupo de gente bajo un temporal: la mayoría se afanará por guarecerse de la lluvia, pero eso no significa que todos sean iguales. Incluso en esa tesitura cada cual se protege de la lluvia a su manera".
    • Capítulo 18.
  • "Todos los hombres son culpables ante una madre que ha perdido a un hijo en la guerra; y a lo largo de la historia de la humanidad todos los esfuerzos que han hecho los hombres por justificarlo han sido en vano".
    • Capítulo 31.
  • "Cuando el sentimiento de melancolía bovina, de irremediable fatalismo se transforma en un lacerante sentido del horror, el arbusto del opio del optimismo acude en ayuda de los hombres".
    • Capítulo 43.
  • "Las agrupaciones humanas tienen un propósito principal: conquistar el derecho que todo el mundo tiene a ser diferente, a ser especial, a sentir, a pensar y vivir cada uno a su manera"
    • Capítulo 53.
  • "No se puede guiar a los hombres como a un rebaño de ovejas, y esto Lenin, a pesarde ser una persona inteligente, no lo comprendió. El objetivo de la revolución es liberar a los hombres. Pero Lenin decía: "Antes os dirigian de modo estúpido, yo lo haré de modo inteligente"".
    • Capítulo 61.
  • "Había personas en cuya presencia a Shtrum le resultaba incluso difícil pronunciar palabra alguna, la lengua se le volvía de madera, el diálogo adquiría tintes absurdos e incoloros, como entre sordomudos. Había otras personas en cuya presencia cualquier palabra sincera sonaba falsa. Y había personas, viejos conocidos, en cuya presencia Shtrum percibía su soledad de particular modo. ¿Cuál era el motivo? Quizás el mismo por el cual, a veces, se encuentra casualmente a alguien en cuya presencia el mundo interior rompe su silencio y soledad".
    • Capítulo 64.
  • "Lo principal era que los hombres son hombres, sólo después son obispos, rusos, tenderos, tártaros, obreros ¿lo comprende? Los hombres no son buenos o malos por según si son obreros u obispos, tártaros o ucranianos; los hombres son iguales en tanto que hombres".
    • Capítulo 66.
  • "En un abrir y cerrar de ojos había comparado inmediatamente las cualidades de la primera y de la segunda; y había hecho una elección, una elección casi sin consecuencias prácticas, la misma que hacen casi todos los hombres al mirar a las mujeres. A pesar de que una infinidad de pensamientos le ocupaban la cabeza, decidió intimamente: "¡La elijo a ella!"".
    • Capítulo 69.
  • "El amor se parece al carbón: cuando está candente quema; cuando está frío, ensucia".
    • Capítulo 69.
    • Nota: Vasili Grossman esta citando al escritor ruso Aleksandr Kuprin.

Parte dos[editar]

  • "El hombre no entiende que las ciudades construidas por él no son parte integrante de la naturaleza. Si quiere defender su cultura de los lobos, de las tormentas de nieve o de las malas hierbas no puede permitirse soltar el fusil, la pala o la escoba. Basta con que se quede mirando las musarañas, que se distraiga uno o dos años, para que todo se vaya a pique: los lobos salen del bosque, los cardos florecen y todo queda sepultado bajo la nieve y el polvo".
    • Capítulo 25.
  • "El antisemitismo es un espejo donde se reflejan los defectos de los individuos, de las estructuras sociales y de los sistemas estatales. Dime de qué acusas a un judío y te diré de qué eres culpable".
    • Capítulo 32.
  • "Lo mejor sería vivir con la mujer que uno ama en alguna isba (casa) perdida en lo más profundo del bosque. [...] No es la guerra lo que alimenta a un hombre".
    • Capítulo 34.
  • "El destino conduce al hombre, pero el hombre lo sigue porque quiere y es libre de no querer seguirlo".
    • Capítulo 44.
  • "Qué feroces y maravillosos pueden ser los ojos de un ser humano que por una fracción de segundo ha reconquistado la libertad".
    • Capítulo 47.
  • "No sin motivo los antiguos decían que en el fin se encuentra el inicio".
    • Capítulo 57.

Parte tres[editar]

  • "¡La vida sin libertad! Era una enfermedad. Perder la libertad es como perder la salud [...] La vida estaba llena de acontecimientos, pero al mismo tiempo seguía siendo vacía, irreal. Vivían en el cauce de un río seco".
    • Capítulo 6.
  • "Sería absurdo negar la importancia de un general cuando se libra una batalla. Sin embargo, no sería justo atribuirle la calificación de genio".
    • Capítulo 7.
  • " Qué sensación penosa y tremenda era levantarse de cuerpo entero ante la muerte, no esconderse ya de ella sino correr a su encuentro. Qué espantoso es morir joven. ¡Vivir, ganas de vivir! No existe en el mundo deseo más intenso que el de salvar una vida joven, una vida apenas vivida todavía".
    • Capítulo 10.
  • "Stalin sabía mejor que nadie en el mundo que a los vencedores no se les juzga".
    • Capítulo 15.
  • "Si dejas a alguien le dejas de verdad, sin dar marcha atrás. No tiene sentido llorar por la leche derramada".
    • Capítulo 23.
  • "Nuestra principal desgracia es que no vivimos como nos dicta la conciencia. No decimos lo que pensamos. Sentimos una cosa y hacemos otra. Recuerda lo que dijo Tolstói a propósito de las penas capitales: "¡No puedo callarme!". Pero nosotros callamos en 1937 cuando ejecutaron a millones de inocentes. ¡Y los mejores se callaban! Y hubo algunos que dieron ruidosamente su aprobación. Nos callamos durante los horrores de la colectivización general. Creo que nos precipitamos al hablar del socialismo; éste no consiste sólo en la industria pesada. Antes de todo está el derecho a la conciencia. Privar a un hombre de este derecho es horrible".
    • Capítulo 26.
  • "Los muros levantados por los Estados, la furia racista, la cortina de fuego de la artillería pesada no significaban nada, eran impotentes ante la fuerza del amor... Daba gracias al destino porque, a las puertas de la muerte, le había permitido comprenderlo".
    • Capítulo 39.
  • "Tenemos la costumbre de burlarnos de los intelectuales por su duplicidad hamletiana, por sus dudas e indecisiones. Yo, en mi juventud, despreciaba en mí todos estos rasgos. Ahora pienso diferente: la humanidad está en deuda con los indecisos y los dubitativos por sus grandes descubrimientos, por sus grandes libros".
    • Capítulo 40.
  • "Los revolucionarios o son estúpidos o deshonestos; no se puede sacrificar la vida de toda una generación por una imaginaria felicidad futura".
    • Capítulo 40.
  • "En aquellas horas de amargura en que su vida se quebraba comprendió el valor del amor de una mujer. ¡Una mujer! sólo ella puede querer a un hombre pisoteado por botas de hierro. Allí está él, cubierto de escupitajos, y ella le lava los pies, le desenreda el pelo, acaricia sus ojos que se han vuelto apáticos. Cuanto más le han destruido el alma, cuanto más repugnante se ha convertido y más despreciable para el mundo, más querido es para ella. [...] No todas las mujeres con las que te acuestas pueden ser tu mujer".
    • Capítulo 44.
  • "Había vivido perfectamente sin ella. ¡Se sobrepondría! Dentro de un año pasaría por delante de ella sin que le diera un vuelco el corazón. Pero apenas formuló ese pensamiento, sintió la absurdidad de esa esperanza. Del corazón no se arranca nada, el corazón no es de papel y, en él, la vida no está escrita con tinta, no se puede romper en trozos, no se pueden borrar largos años que se han impreso en el cerebro, en el alma".
    • Capítulo 51.
  • "No son tan mala gente, después de todo. En cada hombre hay algo humano".
    • Capítulo 53.
  • "Todos eran débiles, tanto justos como pecadores. La única diferencia era que un hombre miserable, cuando realizaba una buena acción, se vanagloriaba de ella toda su vida, mientras que un hombre justo no reparaba en sus buenas acciones, pero recordaba durante años un pecado conocido".
    • Capítulo 56.
  • "Cada día, cada hora, año tras año, es necesario librar una lucha por el derecho a ser un hombre, ser bueno y puro. Y en esa lucha no debe haber lugar para el orgullo no la soberbia, sólo para la humildad. Y si en un momento terrible llega la hora desesperada, no se debe temer a la muerte. No se debe temer si se quiere seguir siendo un hombre"
    • Capítulo 56.
  • "¡Stalin! ¡El gran Stalin! Es probable que tuviera una voluntad de hierro, pero era más débil de carácter que cualquiera. Un esclavo del tiempo y de las circustancias, resignado y humilde servidor del día de hoy que abre de par en par la puerta a los nuevos tiempos. Sí, y los que no se postraron ante los nuevos tiempos acabaron en la basura".
    • Capítulo 57.
  • "De la guerra había surgido la paz, una paz pobre, miserable, casi tan ardua como la guerra".
    • Capítulo 61.


De Vida y Destino[editar]

  • "La más grande novela rusa del siglo XX."
    • Fuente: diario francés Le Monde.
  • "Se ha elogiado mucho este libro por su grandiosidad, por su amplitud pictórica, por la inmensidad de su testimonio. Sin embargo, su gran valor está en lo pequeño, en los seres que sólo ocupan un rincón del mundo y que enseñan esas venas del alma por las que circula la vida cuando merece ser vivida. Al espíritu las circunstancias sólo le importan para sobreponerse a ellas".