Santiago Ramón y Cajal

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«Hay un patriotismo infecundo y vano: el orientado hacia el pasado; otro fuerte y activo: el orientado hacia el porvenir».

Santiago Ramón y Cajal (1 de mayo de 1852 - 17 de octubre de 1934) fue un histólogo español, Premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas.

Citas[editar]

  • «–¿Alborotas y te enojas al discutir? Luego no tienes razón».
    «–Es que hablo con imbéciles».
    «–Pues entonces el imbécil eres tú al intentar persuadirles a gritos. El buen argumento, como el proyectil de las armas modernas, debe salir de la mente sin humo, sin fuego y con el menor ruido posible».
    • Fuente: Charlas de café.
  • «A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor».
  • «A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea».
  • «Apártate progresivamente, sin rupturas violentas del amigo para quien representas un medio en vez de ser un fin».
  • «Aún en las ciencias más perfectas nunca deja de encontrarse alguna doctrina exclusivamente mantenida por el principio de autoridad».
  • «Cosa corriente es que vanidosos y presuntuosos finjan poseer lo que desean».
  • «De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio».
  • «El estudioso es el que lleva a los demás a lo que él ha comprendido».
  • «Evita la conversación de aquellas personas cuya palabra, en vez de ser trabajo, es placer. Los grandes parlanchines suelen ser espíritus refinadamente egoístas, que buscan nuestro trato, no para estrechar lazos sentimentales, sino para hacerse admirar y aplaudir».
  • «Evita los amigos y protectores ricos y necios. A poco que los trates, te verás convertido en su amanuense o en su lacayo».
  • «Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no puedan ser cortados por un pelo de mujer».
  • «Hay un patriotismo infecundo y vano: el orientado hacia el pasado; otro fuerte y activo: el orientado hacia el porvenir».
  • «He aquí una evidencia que es también una norma; los únicos tónicos de la voluntad son la verdad y la justicia».
  • «La amistad repugna la pobreza y el dolor, como la planta la oscuridad y el aire enrarecido. Si deseas conservar amigos, ocúltales tus penurias y pesadumbres».
  • «La hermosura es una carta de recomendación escrita por Dios».
  • «La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta».
  • «La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores».
  • «La verdad es un ácido corrosivo que salpica casi siempre al que la maneja».
  • «Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas».
  • «Lejos de abatirse el investigador novicio ante las grandes autoridades de la Ciencia, debe saber que su destino, por ley cruel, pero ineludible, es crecer un poco a costa de la reputación de las mismas».
  • «Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia».
  • «Los débiles sucumben, no por débiles, sino por ignorar que lo son. Lo mismo sucede a las naciones».
  • «Los problemas que parecen pequeños son grandes problemas que aun no se entienden».
  • «Me enorgullezco de no haber figurado nunca entre la clientela especial de las corridas de toros».
  • «Me reservo el derecho a pensar de acuerdo con mis ideas actuales».
  • «Nos quejamos de los amigos porque exigimos de ellos más de lo que pueden dar».
  • «O se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas».
  • «Razonar y convencer, ¡qué difícil, largo y trabajoso! ¿Sugestionar? ¡Qué fácil, rápido y barato!».
  • «Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento».
  • «Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia».
  • «Sólo el médico y el dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan».
  • «Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro».
    • Notas: grabado a la entrada del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

Referencias[editar]