Murray Rothbard

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Murray Rothbard
«La afirmación de los derechos humanos (en contraposición a los derechos de los animales) no es propiamente una razón emotiva nada más; los individuos poseen derechos, no porque “sintamos” que deberían, sino debido a una investigación de la naturaleza del hombre y del universo».
«La afirmación de los derechos humanos (en contraposición a los derechos de los animales) no es propiamente una razón emotiva nada más; los individuos poseen derechos, no porque “sintamos” que deberían, sino debido a una investigación de la naturaleza del hombre y del universo».
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Murray Rothbard fue un economista de la escuela austríaca, teórico anarcocapitalista e historiador estadounidense del siglo XX. Fundador de la doctrina del anarcocapitalismo.

Citas[editar]

Axioma de no-agresión

  • El axioma básico de la teoría política libertaria postula que cada hombre es dueño de sí mismo, en posesión de soberanía absoluta sobre su propio cuerpo. En efecto, esto significa que nadie puede invadir o agredir justamente el cuerpo de otra persona. Se sigue entonces que cada persona posee justamente cualquier recurso, previamente sin dueño, de la que esta se apropie o que "mezcle con su trabajo". A partir de estos axiomas gemelos --Propiedad sobre sí mismo y la apropiación originaria-- se construye la justificación para el sistema entero de títulos de propiedad en una sociedad de libre mercado. Este sistema establece el derecho de cada persona a su propia persona, el derecho a donar, dar en herencia (y consecuentemente el derecho a heredar) y el derecho al intercambio contractual de títulos de propiedad. "Law, Property Rights, and Air Pollution"
  • El credo libertario descansa sobre un axioma central: de que ningún hombre o grupo de hombres puede tener el derecho de agredir a la persona o a la propiedad de cualquier otro. Esto puede ser llamado el axioma de la no agresión. Agresión es definida como la iniciación del uso, o la amenaza, de violencia física contra la persona o propiedad de cualquier otro. Agresión es consecuentemente sinónimo de invasión.

Filosofía

  • En otras palabras, creemos que el capitalismo es la máxima expresión del anarquismo y el anarquismo es la máxima expresión del capitalismo. No sólo son compatibles, sino que no se puede tener uno sin el otro. El verdadero anarquismo será el capitalismo, el verdadero capitalismo será el anarquismo.
  • Una defensa del Estado sostiene que el hombre es un "animal social", que debe vivir en sociedad, y que individualistas y libertarios creen en la existencia de "individuos atomizados" sin influenciar y sin guardar relación con sus semejantes. Pero no, los libertarios nunca han celebrado individuos aislados como los átomos, por el contrario, todos los libertarios han reconocido la necesidad y de las enormes ventajas de la vida en sociedad, y de participar en la división social del trabajo. La gran non sequitur cometido por los defensores del Estado, incluidos los filósofos aristotélicos y tomistas clásicos, es saltar de la necesidad de la sociedad a la necesidad del Estado.
  • La afirmación de los derechos humanos (en contraposición a los derechos de los animales) no es propiamente una razón emotiva nada más; los individuos poseen derechos, no porque "sintamos" que deberían, sino debido a una investigación de la naturaleza del hombre y del universo.
  • Así, pues, no podemos afirmar sencillamente que la gran norma moral axiomática de la sociedad libertaria sea la protección de los derechos de propiedad tal como aparecen y sin más discusiones. El delincuente no tiene derecho natural a conservar la propiedad de lo que ha robado; al agresor no le asiste el derecho a reclamar propiedad ninguna sobre lo que ha conseguido mediante su agresión. Por tanto, tenemos que modificar o, mejor dicho, clarificar la norma básica de la sociedad libertaria para decir: nadie tiene derecho a agredir la propiedad justa o legítima de otro.En resumen, no podemos limitarnos a hablar simplemente de la defensa de los "derechos de propiedad" o de la "propiedad privada" per se. Si procedemos así, corremos el grave peligro de defender el "derecho de propiedad" de un agresor delincuente, cosa que, por simple lógica, nos veríamos obligados a hacer. Tenemos que hablar, por tanto, de propiedad justa o legítima o, tal vez, de "propiedad natural". Y esto significa que tenemos que determinar, caso por caso, si un acto de violencia es ofensivo o defensivo, esto es, si nos hallamos ante un delincuente que roba a una víctima o ante una víctima que intenta recuperar su propiedad.
  • [...] Nuestra conclusión es que un mercado libre como el alabado por los utilitaristas, basado en el reconocimiento de todos los títulos de propiedad actualmente existentes, es nulo y éticamente nihilista.
  • Es fácil ser notablemente "compasivo" cuando otros son obligados a pagar los costos [de la compasión].
  • Es evidente que el común entusiasmo por la igualdad es, en un sentido fundamental, anti-humano. Tiende a reprimir el florecimiento de la personalidad individual, de la diversidad y de la civilización misma. Es la búsquedad de la uniformidad de los salvajes. (Education: Free and Compulsory)
  • Resumiendo, lo que las personas tienen no es "derecho a la libre expresión", sino el derecho de alquilar un local y dirigirse a la gente que cruza sus puertas. No tienen "derecho a la libertad de prensa", sino a escribir o publicar un folleto y venderlo a quienes quieran libremente comprarlo (o a regalárselo a quienes quieran voluntariamente aceptarlo). Así, pues, lo que tienen, en cada uno de estos casos, es derecho de propiedad, incluido el derecho de libre contrato y transferencia, que es parte constitutiva de los mencionados derechos de propiedad. No hay "derechos de libre expresión" o libertad de prensa extras, más allá de los derechos de propiedad que una persona puede tener en cada caso concreto. (La ética de libertad)
  • Hace veinte años yo era un republicano de extrema derecha, un joven y solitario "hombre de Neandertal" (como los progresistas nos llamaban) que creía, como un amigo agresivamente decía, que "el senador Taft se había vendido a los socialistas". Hoy en día, muy probablemente soy lo que se llama alguien de extrema izquierda, ya que favorezco el retiro inmediato de Vietnam, denuncio el imperialismo de EEUU, defiendo el Black Power y acabo de unirme al Peace and Freedom Party. Y, sin embargo, ¡mis opiniones políticas básicas no han cambiado ni un solo ápice en estas dos décadas! (Confesiones de un progresista de derecha, 1968)
  • De este modo, con el liberalismo abandonado desde adentro, ya no había un Partido de la Esperanza en el mundo occidental, ni un movimiento de "izquierda" para llevar a cabo la lucha contra el Estado ni contra los restos inquebrantables del orden anterior. En este espacio, en este vacío creado por el agotamiento del liberalismo radical, se acomodó un nuevo movimiento: el socialismo. Los libertarios de hoy están acostumbrados a pensar que el socialismo es el polo opuesto del credo libertario. Pero esto es un grave error, responsable de una severa desorientación ideológica de los libertarios del mundo actual. Como hemos visto, el conservatismo fue el polo opuesto a la libertad y el socialismo, mientras que se colocaba a la "izquierda" del conservatismo, fue esencialmente un movimiento confuso que optó por la vía del medio. Fue, y sigue siendo, de la vía del medio, ya que trata de lograr fines liberales mediante el uso de medios conservadores.
  • De hecho, el desarme (nuclear) es, desde todos los puntos de vista de la libertad, la más alta de todas las metas políticas del mundo moderno. Precisamente porque el asesinato es un crimen más odioso que el latrocinio, el asesinato masivo -de tal alcance que puede alcanzar a amenazar a la civilización humana y a la supervivencia misma de la humanidad- es el peor de cuantos crímenes se pueden imaginar. Y ocurre que, en nuestros días, se trata de un crimen perfectamente posible. ¿Es qué los libertarios deben mostrarse indignados por los controles de los precios o por el impuesto sobre la renta mientras se encogen de hombros o defienden incluso positivamente el crimen último y definitivo del asesinato masivo?
  • No pueden invocarse los problemas que se le presentan a toda teoría moral en situaciones extremas para invalidar las reglas de las situaciones normales. En cualquier esfera de teoría moral, intentamos articular una ética para el hombre basada en su naturaleza y en la naturaleza del mundo, y esto es cabalmente lo que se entiende por naturaleza normal, por el modo usual de fluir la vida, y no por las situaciones raras o anómalas.
  • Entonces, ¿cómo debemos llamarnos a nosotros mismos? No tengo una respuesta fácil, pero tal vez podríamos decir que somos “reaccionarios radicales” o “derechistas radicales”, la etiqueta que nos fue dada por nuestros enemigos en los años 1950. O, si hay demasiada objeción al temido término “radical”, podemos seguir la sugerencia de algunos de nuestro grupo de que nos llamemos “la derecha dura”. Cualquiera de estos términos es preferible a “conservador”, y también sirve para la función de separarnos a nosotros mismos del movimiento conservador oficial que, como voy a señalar en un minuto, ha sido tomado extensamente por nuestros enemigos. – Murray N. Rothbard. “A Strategy for the Right!”

Ciencia económica

  • No es un crimen ser un ignorante en ciencia económica, que es, después de todo, una disciplina especializada, además considerada por la mayor parte de la gente como una ciencia lamentable. Pero sí es totalmente irresponsable tener una opinión radical y vociferante en temas económicos mientras que se está en ese estado de ignorancia. Tomado de "Making Economic Sense" (1995)
  • La producción no tiene ningún sentido, excepto como un medio para el consumo. La inversión en bienes de capital no significa nada, a excepción de cuando es una necesaria estación intermedia en la ruta hacia más consumo. (Capítulo XII de Hombre Economía y Estado)
  • Lysander Spooner y Benjamin T. Tucker son insuperables como filósofos políticos y nada es más necesario hoy que la reactivación y el desarrollo del gran legado olvidado que dejan a la filosofía política [...] hay, en el cuerpo de pensamiento conocido como 'economía austriaca', una explicación científica del funcionamiento del mercado libre (y de las consecuencias de la intervención del gobierno en ese mercado) que los anarquistas individualistas pueden incorporar fácilmente en su sistema político y cosmovisión social. Pero para ello, deben tirar el exceso de equipaje inútil del "dinero-rarismo" y reconsiderar la naturaleza y justificación de las categorías económicas de interés, renta y beneficios.
  • Adviértase que no decimos que para que sea válida la propiedad sobre la tierra ésta deba ser utilizada ininterrumpidamente. El único requisito es que haya sido usada una vez. A partir de ese momento, pasa a ser propiedad de quien la ha trabajado y ha impreso en ella el sello de su energía personal. Después de este uso, no existen más razones para impedir que la tierra quede en barbecho que las que prohíben que alguien deje su reloj en el cajón de su mesa de trabajo.
  • En el mercado libre, cada cual gana según su valor productivo en satisfacer los deseos de los consumidores. Bajo la distribución estatista, cada uno gana en proporción a la cantidad que puede saquear a los productores.
  • El propio término “servicio público”... es uno absurdo. Todo bien es útil “para el público” y casi todo bien...puede ser considerado “necesario”. Cualquier designación de unas pocas industrias como “servicios públicos” es completamente arbitraria e injustificada. - Power and Market

Mercantilismo

  • Para discutir el “futuro del capitalismo”, primero de todo necesitamos determinar qué significa realmente el término “capitalismo”. Desafortunadamente, el término “capitalismo” fue acuñado por su mayor y más conocido enemigo, Karl Marx. Realmente, no podemos depender de esta concepción para su correcto y sutil significado. De hecho, lo que Marx y los escritores posteriores hicieron fue responder a dos conceptos extremadamente diferentes e incluso contradictorios, combinándolos bajo el mismo término. Estos dos conceptos contradictorios son lo que me gustaría llamar “capitalismo del libre mercado” por una parte, y “capitalismo de estado” por la otra. (Un futuro de paz y capitalismo)
  • La diferencia entre el capitalismo del libre mercado y el capitalismo de estado es precisamente la diferencia entre, por una parte, la paz, el intercambio voluntario, y por otra parte, la extorsión violenta.
  • En cualquier caso, el capitalismo del libre mercado y la Revolución Industrial, mostraron un fuerte ascenso de las energías productivas, un fuerte ascenso que constituyó una revolución en contra del sistema mercantilista del siglo diecisiete y dieciocho. De hecho, el sistema mercantilista es a lo que hemos vuelto ahora. Hay muy poca diferencia entre el capitalismo de estado monopolístico, o capitalismo de estado corporativo, o como se le quiera llamar, en los Estados Unidos y Europa [Occidental] hoy, y el sistema mercantilista de la era de la pre–Revolución Industrial. Sólo hay dos diferencias. Una, es que la principal actividad de entonces fue el comercio, y la de ahora es la industria. Pero el esencial modus operandi de los dos sistemas es exactamente el mismo: monopolio privilegiado, una completa unión en lo que se ha llamado “acuerdo del estado y la industria”. Un sistema generalizado de militarismo y contratos de guerras, un camino hacia la guerra y el imperialismo. Es el mismo tinglado que caracterizó los siglos diecisiete y dieciocho. La verdadera diferencia clave es que en esa época no existía un gigantesco sistema de representación proporcional (P.R. Apparatus). No tenían una flota de intelectuales que pregonaban a todos lados las maravillas del sistema: como promover el bien común y el bienestar general, es decir, el Progresismo En Acción. Ellos decían: “Es nuestro propósito abusar del publico, ¡y lo estamos haciendo!”. En esos tiempos fueron muy honestos. A propósito, es realmente refrescante ir hacia el pasado y leer el material anterior a 1914 y ver la honestidad de ese tiempo.
  • El mercantilismo, el cual alcanzó su máximo en la Europa de los siglos diecisiete y dieciocho, era un sistema del estatismo que empleaba la falacia económica para construir una estructura de poder imperial, así como subsidios especiales y privilegios monopólicos para individuos o grupos favorecidos por el estado.

Estatismo

  • Como señaló Kolko, todas las diferentes medidas de regulación federal y el estatismo de bienestar que la izquierda y la derecha por igual han creído siempre que son movimientos de masas contra el "Big Business" no sólo son ahora empuñados por el Big Business, sino que se originaron por el mismo con el propio propósito de pasar de un mercado libre a una economía cartelizada que lo beneficiara. La política exterior imperialista y el estado de guarnición permanente se originó en el Big Business para impulsar la inversión extranjera y los contratos para la guerra en casa.
  • (...) la economía del fascismo: una economía donde las grandes corporaciones se quedan con las ganancias, mientras los contribuyentes financian las pérdidas. (Nixonian Socialism)
  • Pues, como organización criminal, con todos sus ingresos y activos derivados del crimen de los impuestos, el estado no puede poseer ninguna propiedad justa.
  • el Estado es la única organización que obtiene sus ingresos, no a través de contribuciones voluntarias o el pago por servicios prestados, sino a través de la coerción. (...) el Estado obtiene su renta mediante el uso de la compulsión, es decir, la amenaza de la cárcel y la bayoneta. (Anatomía del Estado)
  • Sólo el Estado consigue sus ingresos mediante coacción, amenazando con graves castigos a quienes se nieguen a entregarle su parte. A esta coacción se la llama "impuestos", aunque en épocas de lenguaje menos refinado se la conocía con el expresivo nombre de "tributos". La contribución es, pura y simplemente, un robo, un robo a grande y colosal escala, que ni los más grandes y conocidos delincuentes pueden soñar en igualar. Es una apropiación coactiva de las propiedades de los moradores (o súbditos) del Estado.
  • Bueno, los elementos básicos de cualquier política exterior libertaria son presionar al gobierno a que no haga nada en el extranjero, simplemente que recoja su tienda y se regrese a casa.
  • De hecho, el soborno defensivo desempeña un importante papel social en todo el ancho mundo. En numerosos países no funciona el motor de los negocios sin el lubricante de los cohechos. En este sentido, deberían evitarse las acciones paralizadoras y las reglamentaciones y exacciones destructivas. Un "gobierno corrupto" no es necesariamente un mal asunto. Comparado con los "gobiernos incorruptos", cuyos funcionarios imponen la ley a rajatabla, la "corrupción" permite al menos el florecimiento parcial de transacciones y de acciones voluntarias en el seno de la sociedad. (La ética de libertad)
  • Si, pues, el Estado es la vasta maquinaria de la delincuencia y de la agresión institucionalizadas, la "organización de los medios políticos" con el objetivo de enriquecerse, esto quiere decir que nos hallamos ante una organización criminal y que, por consiguiente, su categoría moral es radicalmente distinta de la de cualquiera de los legítimos dueños de propiedades. (...) Significa, por poner un ejemplo, que nadie tiene la obligación moral de obedecerle. En cuanto que es una organización criminal, cuyas rentas e ingresos proceden de impuestos delictivos, el Estado no puede poseer ningún justo derecho de propiedad. De donde se concluye que no puede ser ni inmoral ni injusto negarse a pagar los impuestos del Estado, ni adueñarse de sus propiedades (porque son propiedades en manos de agresores), ni rechazar órdenes, ni quebrantar contratos hechos con él (ya que no puede ser injusto romper pactos con criminales). En el terreno de la moral, y desde el punto de vista de una auténtica filosofía política, 'robar' al Estado significa arrancar la propiedad a unas manos criminales. (...). También es, a fortiori, moralmente lícito engañar al Estado. (...) Lo dicho no significa, por supuesto, que aconsejemos ni menos que exijamos la desobediencia civil, ni incitamos a la rebelión fiscal ni a robar y mentir al Estado. Estas actitudes son poco recomendables, sobre todo si se tiene en cuenta que el aparato estatal dispone de una 'force majeure'. Lo que pretendemos decir es que estas acciones son justas y moralmente lícitas. Las relaciones con el Estado deben guiarse por consideraciones de simple prudencia y pragmatismo, que implican que los individuos deben tratar con el Estado como un enemigo que es, por el momento, más poderoso. (La ética de la libertad)

Véase también[editar]