Miguel Hernández
Miguel Hernández Gilabert (30 de octubre de 1910, Orihuela, Alicante, España - 28 de marzo de 1942, Alicante. Poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX.
[editar] Citas
- "Basta mirar: se cubre de verdad la mirada.
Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas.
De cada aliento sale la ardiente bocanada
de tantos corazones unidos por parejas.
Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.
De unos hombres que apenas a vivir se atrevían
con la boca amarrada y el sueño esclavizado:
de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían,
una masa de férreo volumen has forjado.
Has forjado una especie de mineral sencillo,
que observa la conducta del metal más valioso,
perfecciona el motor, y señala el martillo,
la hélice, la salud, con un dedo orgulloso.
Polvo para los zares, los reales bandidos:
Rusia nevada de hambre, dolor y cautiverios.
Ayer sus hijos iban a la muerte vencidos,
hoy proclaman la vida y hunden los cementerios.
Ayer iban sus ríos derritiendo los hielos,
quemados por la sangre de los trabajadores.
Hoy descubren industrias, maquinarias, anhelos,
y cantan rodeados de fábricas y flores."
Fragmento del poema "Rusia", tras su visita a la URSS.
- "Difíciles barrancos de escaleras,
- calladas cataratas de ascensores,
- ¡qué impresión de vacío!,
- ocupaban el puesto de mis flores,
- los aires de mis aires y mi río."
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- Fragmento del poema El Silbo de Afirmación en la Aldea, en referencia a los edificios de las ciudades.
- "Las armas que más brillan en mis manos y con ellas tengo que transformar la vida."
- Nota: definición que daba el autor acerca de su teatro y poesía.
- "Tristes guerras si no es amor la empresa. Tristes, tristes.
- Tristes armas si no son las palabras. Tristes, tristes.
- Tristes hombres si no mueren de amores. Tristes, tristes."
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- Cancionero y romancero de ausencias
- "Adiós, hermanos, camaradas y amigos
- Despedidme del sol y de los trigos"
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- Miguel, en los muros de la cárcel de Alicante, poco antes de morir.
- "Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido,
jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños"
- "Quien se para a llorar, quien se lamenta contra la piedra hostil del desaliento,
quien se pone a otra cosa que no sea el combate, no será un vencedor, será un vencido lento."
- "¿Qué poco vale uno ya! Hasta las ratas se suben a ensuciar la azotea de los pensamientos. Esto es lo que hay de nuevo en mi vida: ratas. Ya tengo ratas, piojos, pulgas, chinches, sarna. Este rincón que tengo para vivir será muy pronto un parque zoológico, o mejor dicho, una casa de fieras...".
- "Muchos tragos es la vida y un solo trago es la muerte"
- ¿Quién habló de echar un yugo
- sobre el cuello de esta raza?
- ¿Quién ha puesto al huracán
- jamás ni yugos ni trabas,
- ni quién al rayo detuvo
- prisionero en una jaula?
- Asturianos de braveza,
- vascos de piedra blindada,
- valencianos de alegría
- y castellanos de alma,
- labrados como la tierra
- y airoso como las alas;
- andaluces de relámpagos,
- nacidos entre guitarras
- y forjados en los yunques
- torrenciales de las lágrimas;
- extremeños de centeno,
- gallegos de lluvia y calma,
- catalanes de firmeza,
- aragoneses de casta,
- murcianos de dinamita
- frutalmente propagada,
- leoneses, navarros, dueños
- del hambre, el sudor y el hacha,
- reyes de la minería,
- señores de la labranza,
- hombres que entre las raíces,
- como raíces gallardas,
- vais de la vida a la muerte,
- vais de la nada a la nada:
- yugos os quieren poner
- gentes de la hierba mala,
- yugos que habéis de dejar
- rotos sobre sus espaldas.
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- "LOS HOMBRES VIEJOS"
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- I
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- Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,
- y una perilla obscena de culo de bellota,
- y calvos, y caducos. Y nunca se les quita
- la joroba que dentro del alma les explota.
- Pedos con barbacana, ceremoniosos pedos,
- de su senil niñez de polvo enlevitado,
- pasan a la edad plena con polvo entre los dedos.
- sonando a sepultura y oliendo a antepasado.
- Parecen candeleros infelices, escobas
- desplumadas, retiesas, con toga, con bonete:
- una congregación de gallardas jorobas
- con callos y verrugas al borde del retrete.
- Con callos y verrugas, y coles y misales,
- la dignidad del asno se rebela en la enjalma,
- mirando estos cochinos tan espirituales
- con callos y verrugas en la extensión del alma.
- Alma verrugicida, callicida la vuestra.
- Habéis nacido tiesos como los monigotes,
- y vivís de puntillas, levantando la diestra
- para cornamentar la voz y los bigotes.
- Saludáis con el ano, no arrugáis nunca el traje,
- disimuláis los cuernos con laureles de lata.
- No paráis en la tierra, siempre vais de viaje
- por un país de luna maquinal, mentecata.
- Nacéis inventariados, morís previa promesa
- de que seréis cubiertos de estatuas y coronas.
- Vais como procesados por el sol, que procesa
- aquello que señala delito en las personas.
- Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,
- de un presidio siniestro de abogados y jueces.
- Y concedéis, los pedos por audiencia de un lado,
- mientras del otro lado jodéis, meáis a veces.
- Herís, crucificáis con ojos compasivos,
- cadáveres de todas las horas y los días:
- autos de poca fe, pasto de los archivos,
- habláis desde los púlpitos de muchas tonterías.
- Nunca tenga yo que ver con estos doctores,
- estas enciclopedias ahumadas, aplastantes.
- Nunca de estos filósofos me ataquen los humores,
- porque sus agudezas me resultan laxantes.
- Porque se ponen huecos igual que las gallinas
- para eructar sandeces creyéndose profundos:
- porque para pensar entran en las letrinas,
- en abismos rellenos de folios moribundos.
- Sentenciosas tinajas vacías, pero hinchadas,
- se repliegan sus frentes igual que acordeones,
- y ascienden y descienden, tortugas preocupadas,
- y el corazón les late por no sé qué rincones.
- No se han hecho para estos boñigos los barbechos,
- no se han hecho para estos gusanos las manzanas.
- Sólo hay chocolateras y sillones deshechos
- para estas incoherencias reumáticas y canas.
- Retretes de elegancia, cagan correctamente:
- hijos de puta ansiosos de politiquerías,
- publicidad y bombo, se corrigen la frente
- y preparan el gesto de las fotografías.
- Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,
- que unos soldados de alma patética deciden:
- ellos son los que tratan la verdadera muerte,
- ellos la verdadera, la ruda vida piden.
- La vida es otra cosa, sucios señores míos,
- más clara, menos turbia de folios, de oficinas.
- Nadan radiantemente sus cuerpos en los ríos
- y no usan esa cara de múltiples esquinas.
- Nunca fuisteis muchachos, y queréis que persista
- un mundo aparatoso de cartón estirado,
- por donde el cartón vaya paticojo y turista,
- rey entre maniquíes de pulso congelado.
- Venís de la Edad Media donde nunca habéis nacido,
- porque no sois del tiempo presente ni el ausente.
- Os mata una verdad con el caduco nido:
- la que impone la vida del siempre adolescente.
- Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre late
- dentro de mis vividos y veintisiete años,
- porque combato al tiempo y el tiempo me combate.
- A vosotros, vencidos, os trata como a extraños.
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-
- II
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- Trapos, calcomanias, defunciones, objetos,
- muladares de todo, tinajas, oquedades,
- lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,
- inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.
- Polvo, palabrería, carcoma y escritura,
- cornisas; orinales que quieren ser severos,
- y se llevan la barba de goma a la cintura,
- y duermen rodeados de siglos y sombreros.
- Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,
- lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.
- Gotosos, desastrosos, malvados,la injusticia
- se viste de acta con ellos de papel amarillo.
- Los veréis adheridos a varios ministerios,
- a varias oficinas por el ocio amuebladas.
- Con el sexo en la boca canosa, van muy serios,
- trucosos, maniobreros, persiguiendo embajadas.
- Los veréis sumergidos entre trastos y coños
- internacionalmente pagados, conocidos:
- pasear por Ginebra los cojones bisoños
- con cara de inventores mortalmente aburridos.
- Son los que recomiendan y los recomendados.
- La recomendación es su procedimiento.
- Por recomendación agonizan sentados
- donde la muerte cómoda pone su ayuntamiento.
- Cuando van a acostarse, se quitan la careta,
- el disfraz cotidiano, la diaria postura.
- Ante su sordidez se nubla la peseta,
- se agota en su paciencia la estatua más segura.
- A veces de la mala digestión de estos cuervos
- que quieren imponer su vejez, su idioma,
- que quieren que seamos lenguas esclavas, siervos,
- dependen muchas vidas con signos de paloma.
- A veces son marquesas intimas de ambiciones,
- insaciables de joyas, relumbronas de trato:
- fracasadas de título, caballares de acciones,
- relinchan por llevar el mundo en el zapato.
- Putonas de importancia, miden bien la sonrisa
- con la categoría que quien las trata encierra
- políticas jetudas, desgastan la camisa
- jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.
- Se cae de viejo el mundo con tal matalotaje.
- hijos de la rutina bisoja y contrahecha,
- valoran a los hombres por el precio del traje,
- cagan, y donde cagan colocan la fecha.
- Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,
- en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.
- Con ametralladoras cálidas y canciones
- os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.
- Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida
- dentro del corazón, sangrando por la boca:
- y os vencerá la férrea juventud de la vida,
- pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.
- La juventud, motores, imputes a raudales,
- contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:
- mueve unánimemente sus músculos frutales,
- sus máquinas de abril contra vosotros mueve.
- Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.
- La vejez es un don que cederá mi frente,
- y a vuestro lado es joven como la primavera.
- sois la decrepitud andante y maloliente.
- Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento
- rodar sobre mi pecho más claro cada día.
- Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,
- con este sólo soplo dicté vuestra agonía.
- "LOS COBARDES"
- Hombres veo que de hombres
- sólo tienen, sólo gastan
- el parecer y el cigarro,
- el pantalón y la barba.
- En el corazón son liebres,
- gallinas en las entrañas,
- galgos de rápido vientre,
- que en época de paz ladran
- y en épocas de cañones
- desaparecen del mapa.
- Estos hombres, estas liebres,
- comisarios de la alarma,
- cuando escuchan a cien leguas
- el estruendo de las balas,
- con singular heroísmo
- a la carrera se lanzan,
- se les alborota el ano,
- el pelo se les espanta.
- Valientemente se esconden,
- gallardamente se escapan
- del campo de los peligros
- estas fugitivas cacas,
- que me duelen hace tiempo
- en los cojones del alma.
- ¿Dónde iréis que no vayáis
- a la muerte, liebres pálidas,
- podencos de poca fe
- y de demasiadas patas?
- ¿No os avergüenza mirar
- en tanto lugar de España
- a tanta mujer serena
- bajo tantas amenazas?
- Un tiro por cada diente
- vuestra existencia reclama,
- cobardes de piel cobarde
- y de corazón de caña.
- Tembláis como poseídos
- de todo un siglo de escarcha
- y vais del sol a la sombra
- llenos de desconfianza.
- Halláis los sótanos poco
- defendidos por las casas.
- Vuestro miedo exige al mundo
- batallones de murallas,
- barreras de plomo a orillas
- de precipicios y zanjas
- para vuestra pobre vida,
- mezquina de sangre y ansias.
- No os basta estar defendidos
- por lluvias de sangre hidalga,
- que no cesa de caer,
- generosamente cálida,
- un día tras otro día
- a la gleba castellana.
- No sentís el llamamiento
- de las vidas derramadas.
- Para salvar vuestra piel
- las madrigueras no os bastan,
- no os bastan los agujeros,
- ni los retretes, ni nada.
- Huís y huís, dando al pueblo,
- mientras bebéis la distancia,
- motivos para mataros
- por las corridas espaldas.
- Solos se quedan los hombres
- al calor de las batallas,
- y vosotros lejos de ellas,
- queréis ocultar la infamia,
- pero el color de los cobardes
- no se os irá de la cara.
- Ocupad los tristes puestos
- de la triste telaraña.
- Sustituid a la escoba,
- y barred con vuestras nalgas
- la mierda que vais dejando
- donde colocáis la planta.
- "ROSARIO DINAMITERA"
- Rosario, dinamitera,
- sobre tu mano bonita
- celaba la dinamita
- sus atributos de fiera.
- Nadie al mirarla creyera
- que había en su corazón
- una desesperación
- de cristales, de metralla
- ansiosa de una batalla
- sedienta de una explosión.
- Era tu mano derecha,
- capaz de fundir leones,
- la flor de las municiones
- y el anhelo de la mecha.
- Rosario, buena cosecha,
- alta como un campanario,
- sembrabas al adversario
- de dinamita furiosa
- y era tu mano una rosa
- enfurecida, Rosario.
- Buitrago ha sido testigo
- de la condición de rayo
- de las hazañas que callo
- y de la mano que digo.
- ¡Bien conoció el enemigo
- la mano de esta doncella,
- que hoy no es mano porque de ella,
- que ni un solo dedo agita,
- se prendó la dinamita
- y la convirtió en estrella!
- Rosario, dinamitera,
- puedes ser varón y eres
- la nata de las mujeres,
- la espuma de la trinchera.
- Digna como una bandera
- de triunfos y resplandores,
- dinamiteros pastores,
- vedla agitando su aliento
- y dad las bombas al viento
- del alma de los traidores.