Mad Max 2

De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Saltar a: navegación, buscar
Mad Max 2
Mad Max 2: El guerrero de la carretera
Título original Mad max 2
País Australia
Año de estreno 1981 (hace 33 años)
Dirección George Miller
Guion George Miller
Reparto
Mel Gibson,
Kjell Nilsson,
Bruce Spence,
Vernon Wells,
Mike Preston,
Virginia Hey,
Emil Minty

Mad Max 2: El Guerrero de la Carretera (Mad Max 2: The Road Warrior) es la primera secuela de la película australiana Mad Max, del tipo post-apocalíptica, protagonizada por Mel Gibson, dirigida por George Miller con guión del propio Miller junto a Terry Hayes y Brian Hannant. Lanzada en 1981.

Discurso del Niño Salvaje (adulto) en la introducción de la película[editar]

Español Europeo:[editar]

Mi vida se apaga... mi vista se oscurece... sólo me quedan recuerdos. Recuerdos que evocan el pasado. Una época de caos, de sueños frustrados, éste páramo. Pero sobre todo, recuerdo al Guerrero de la Carretera, al hombre que llamábamos Max.

Para comprender quién era hay que retroceder a otros tiempos, cuando el mundo funcionaba a base del combustible negro, y de los desiertos surgían grandes ciudades de tuberías y acero.

Ciudades desaparecidas, barridas...

Por razones olvidadas hace largo tiempo, dos poderosas tribus guerreras se declararon la guerra, provocando un incendio que devoró a las ciudades. Sin combustible ya no eran nada. Construyeron una casa de paja. Las máquinas rugientes jadearon y se detuvieron.

Los líderes hablaron... y hablaron... y hablaron. Pero nada pudo detener la avalancha. El mundo se tambaleó. Las ciudades estallaron en un vendaval de pillaje, en una tormenta de miedo. Los hombres se comieron a los hombres.

Los caminos eran pesadillas interminables. Sólo sobrevivían los que se adaptaban a vivir de los desechos o eran tan brutales como para dedicarse al pillaje. Bandas de malhechores se adueñaron de las carreteras, listas para entablar combate por un tanque de gasolina (literal: tanque de jugo, de la traducción de tank of juice).

Y en medio de este caos de ruina, los hombres normales sucumbían aplastados. Hombres como Max... el Guerrero Max... que con el tremendo rugido de una máquina lo perdió todo. Y se convirtió en un hombre vacío, un hombre quemado y sin ilusión. Un hombre que, obsesionado por los fantasmas de su pasado, se lanzó sin rumbo al páramo.

Y fue aquí, en este lugar desolado, donde aprendió a vivir de nuevo.

Español Latinoamericano (versión 1):[editar]

Mi vida se apaga... la vista disminuye... lo único que queda son recuerdos. Recuerdo una época de caos, sueños destruidos y el sufrimiento de la devastación. Pero más que nada, recuerdo al Guerrero de la Carretera, el hombre a quien llamábamos Max.

Para entender quién era hay que volver a otra época, cuando el mundo se movía con el combustible negro y en el desierto existían grandes ciudades de tuberías y acero.

Han desaparecido... Fueron arrasadas...

Por razones ya olvidadas, dos poderosas tribus de guerreros lucharon y provocaron un incendio que acabó con todos. Sin combustible no eran nada. Habían construido una casa de paja. Las gigantescas máquinas chisporrotearon y se detuvieron.

Los líderes hablaron... hablaron... y hablaron. Pero nada pudo detener la avalancha. Su mundo se derrumbó, las ciudades estallaron... Llegó un vendaval de robos, ráfagas de terror... El hombre se alimentó del hombre...

Las carreteras se conviertieron en horribles pesadillas. Sobrevivieron los ladrones. Cometían actos de pillaje brutales para sobrevivir. Los pandilleros se apoderaron de las carreteras y se lanzaron a la guerra del combustible.

En esta tempestad de triste decadencia, el hombre ordinario fue apaleado y vencido. Hombres como Max... el Guerrero Max... Entre ruidos de motores lo perdió todo. Era más bien una sombra que un hombre, decepcionado, destruido, atormentado por los demonios de su pasado, un hombre que vagó por el desierto.

Y fue aquí, en este lugar desolado, que aprendió a vivir de nuevo.

Español Latinoamericano (versión 2):[editar]

Mi vida concluye. La visión se oscurece, y todo lo que queda son recuerdos. Recuerdo un tiempo de caos, en los sueños de una tierra lejana. Pero, sobretodo, recuerdo al Guerrero de la Carretera: un hombre llamado Max.

Para entender quién era, debemos regresar a otra época: la época adonde el mundo era impulsado por el combustible negro, y los desiertos eran poblados por ciudades de acero y ductos... Desaparecidas ahora, acabadas. Por razones que ya se olvidaron, dos naciones guerreras lucharon entre sí, y alcanzaron una destrucción que acabó con todo. Sin combustible no eran nada. Y cuando ya no había por qué luchar, entonces guardaron las máquinas y se detuvieron.

Sus líderes hablaron... hablaron... y hablaron. Pero nada detuvo la furia. El mundo tembló. Las ciudades explotaron. El mundo se convirtió en una tormenta de fuego. Los hombres se alimentaban de hombres. Los caminos se convirtieron en una pesadilla: sólo aquellos capaces de moverse o capaces de luchar sobrevivieron. Las bandas se apoderaban de los caminos, y acababan con quienes los cruzaban.

Y en esta época de decadencia, la gente ordinaria era transformada o aniquilada. Gentes como Max, el guerrero Max, que con el estruendo de un motor perdió todo y se convirtió en otro tipo de hombre: un hombre misterioso, desolado, un hombre acechado por los demonios del pasado. Un hombre que se aventuró al más allá.

Y fue allí, en ese lugar, donde aprendió a vivir otra vez.

Enlaces externos[editar]