Laurence Sterne

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Laurence Sterne
«La ciencia se puede aprender de memoria; la sabiduría, no».
«La ciencia se puede aprender de memoria; la sabiduría, no».
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Laurence Sterne (Clonmel, Irlanda, 24 de noviembre de 1713 – Londres, 18 de marzo de 1768) fue un escritor y párroco inglés irrumpió en el mundo de la literatura a edad muy tardía (40 años) pero con una sorprendente originalidad, al publicarse en 1760 el primer volumen de su inacabada Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, obra magna profundamente intrincada, ingeniosa, innovadora y de un humor y modernidad desbordantes y de plena actualidad. También escribió su Viaje sentimental por Francia e Italia y sus Cartas a Elisa, ambas obras compuestas en el viaje que inició en la década de los 60 para curarse de una tuberculosis que acabó al fin con su vida.

Citas[editar]

  • "La ciencia se puede aprender de memoria; la sabiduría, no".
  • "El afán de conocimiento, como la sed de riquezas, aumenta siempre con su adquisición".
  • "La muerte abre las puertas de la fama y cierra tras de sí las de la envidia".
  • "Cuando la temeridad tiene éxito, pasa a llamarse heroísmo".
  • "Lo que se llama perseverancia en una buena causa, se dice obstinación en una mala".
  • "Es más provechoso en este mundo recibir favores que hacerlos. Tomad, como ejemplo, un brote que se está marchitando, plantadlo en la tierra, y enseguida tendréis que regarlo, pues lo habéis plantado".
  • "Con respecto a los curas... — No, si digo algo en su contra, me dispararán. — No albergo deseo alguno — y además, si lo albergara no me atrevería, por la salvación de mi alma, a tocar el tema, con un ánimo y nervios tan débiles, y en mi actual condición, sería tanto como vale mi vida, el desalentarme y constreñirme con tan absurda melancolía, y por tanto, es mucho más seguro correr la cortina y alejarme de ella, tan rápido como pueda, al punto principal y central que he decidido aclarar, esto es, cómo ha podido ocurrir que los hombres de menor ingenio sean considerados como los hombres del mayor de los juicios".
    • Libro III, capítulo 20.