Laura Gallego García
De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
Laura Gallego García (Cuart de Poblet, Valencia, 11 de octubre de 1977) es una escritora valenciana, autora de libros de éxito como Alas de Fuego, Alas Negras, Dos Velas para el Diablo, Crónicas de la Torre y la popular saga Memorias de Idhún.
«Si un libro es especial para alguien, vale la pena que lo hayan escrito».
Tabla de contenidos |
[editar] Citas
- «Porque los jóvenes también tienen derecho a leer».
- «Una historia es como un puzzle formado por muchas ideas distintas. Puedes tener una idea para un principio, para un personaje, para un lugar... pero eso es sólo la primera pieza del puzzle».
[editar] Citas de sus obras
[editar] Finis Mundi
- «Yo era un chiquillo mucho más joven que tú cuando el señor feudal de mi tierra arrasó mi tierra y mató a mi familia. Debía tener cinco o seis años, pero aquel día la infancia se acabó para mí».
- Mattius.
- «Siempre he pensado que tan necio es el hombre excesivamente crédulo como el que peca de escéptico».
- Teófilo.
- «Días como aquel resquebrajaban su dura capa de escepticismo. Días como aquel le hacían pensar que valía la pena seguir viviendo, a pesar del hambre y la guerra, a pesar de las epidemias y del odio... a pesar de la época que le había tocado vivir».
- Narrador.
- «¿No te bastaba con el bosque, con la voz de los árboles, con el susurro del viento y la energía de la tierra? ¿Conoces algún tesoro mejor que el secreto de la vida?».
- Isabel.
- «No la hay. Estamos en guerra y es lógico que se ataquen ciudades. Pero nadie elige nacer en un bando o en otro, y hay gente noble también entre los que sirven a la media luna. Al-Mansur es un gran general. Más de un rey cristiano habría querido tenerlo a sus órdenes».
- Martín.
- «Seguiré yo solo, si no crees que haya cosas en el mundo que merezcan ser salvadas».
- Michel.
[editar] Crónicas de la Torre
[editar] Las hijas de Tara
- «Tara no es una diosa a la que haya que adorar. Tara es la Tierra. Tara somos nosotros, todos nosotros».
- Keyko.
- «Vosotros, los urbanitas, os creéis los dueños del mundo, y miráis hacia otro lado cuando nos veis, porque os recordamos vuestros fracasos... sí... os recordamos que sois humanos... y que no sabéis crear sin destruir...».
- Chica mutante.
- «Yo vivo en un mundo virtual. Todo lo que veo cuando entro en la Matriz es irreal, y sin embargo, es mi realidad. Podríamos haber descubierto una verdad, o podríamos estar viviendo una mentira. En cualquier caso, es nuestra mentira, y hemos de vivirla».
- Chris.
- «Esa es una gran enfermedad de las dumas. No sois capaces de ver que el amor es capaz de grandes cosas. Algo dentro de ti llora desconsoladamente, urbanita».
- Moira.
- «Habéis sido esclavos durante mucho tiempo. Habéis estado sumidos en la oscuridad. Cuando eso sucede, la luz del sol hace daño a los ojos».
- Moira.
- «Cuando mueras, ¿adónde irás?».
- Hana.
- «Los viejos tenemos el conocimiento. Los adultos tienen la seguridad. Los niños tienen la ilusión. Pero sois los jóvenes los que tenéis el poder para cambiar el mundo, Keyko. No lo olvides jamás».
- Gaernon.
[editar] Memorias de Idhún
- «La historia tiende a repetirse, ¿no te parece?».
- Alsan.
- «Sois tres. Tres, como los soles, como las lunas, como los dioses y las diosas. En ese vínculo que hay entre vosotros está vuestra fuerza... pero también vuestra mayor debilidad».
- Ha-Din.
- «No te dejes engañar por nada de lo que veas, por nada de lo que oigas, ¿me oyes? Mientras siga siendo Christian, mientras lleves mi anillo, seguiré siendo tuyo, por muy lejos que esté, por muchos besos que dé. ¿Me comprendes?».
- Kirstash.
- «Un beso es solo un beso, sólo tiene la importancia que tú quieras darle. Puede no significar nada... o puede cambiarlo todo».
- Kirtash.
- «Lo único que puedo pensar ahora es que quiero verla otra vez, quiero ver su sonrisa y esos ojos increíbles que tiene, quiero... abrazarla de nuevo... y no dejarla marchar, nunca más».
- «No todo puede ser explicado, medido o razonado. No todo tiene un sentido...».
- Jack.
[editar] El coleccionista de relojes extraordinarios
- «Eso es: Estrella número 87.432.004.556.342, nombre... Jenathan. Llega un momento en que se acaban los nombres, y una estrella es algo demasido hermoso como para ser bautizado con un frío número, ¿no crees?».
- El Contador de Estrellas.
- «No voy a responder a esa pregunta, porque entonces pasarías el resto de tu vida intentando prolongar ese plazo, por muy dilatado que sea. Limítate a vivir; ese es tu trabajo. Cuando llegue tu hora, yo vendré a buscarte. Ese es mi trabajo. Nos veremos entonces... Jonathan Hadley».
- La Muerte.
- «No es de aquí. No nada cuenta para los que vivimos en la ciudad. Y fuera es como si no existiera, porque no debería existir».
- Emma.
[editar] La Emperatriz de los Etéreos
- «La esperanza es un sentimiento positivo, o al menos eso decía la gente. Pero Bipa sabía la amarga verdad: la esperanza podía llegar a ser cruel, oh sí, terriblemente cruel... Podía convertir una muchacha enamorada en una mujer triste y débil, perdida en sus ensoñaciones y en un tiempo que no volvería. La esperanza podía trastornar a una persona hasta hacerle rozar la locura».
- Narrador.
- «Todas las criaturas vivían esclavas de su propia corporeidad. Y, cuando, por fin, esos cuerpos morían, regresaban a la tierra para alimentar a su Diosa. Le pertenecían desde que nacían hasta que la tierra se los tragaba. Hasta tal punto los controlaba ella.
Todo esto cambió con la llegada de la Emperatriz. Ella derrotó a la Diosa y la obligó a retirarse a las profundidades del subsuelo, desde donde todavía hoy escupe de vez en cuando esas... piedras... Ópalos... que condensan parte de su poder».- Todo.
- «La eternidad es la libertad ansiada por todos aquellos que son esclavos de su cuerpo. Tu amigo lo sabe. Sabe que lo que la Emperatriz le ofrece vale más que una corta vida que pasará alimentándose, durmiendo, envejeciendo y criando a unos hijos que serán tan esclavos como él. Por eso te ha dado la espalda, muchacha. A ti y a todo lo que conoció. Sabe muy bien que el don de la Emperatriz no tiene precio. ¿Qué podrías ofrecerle tú a cambio de la eternidad? ¿Qué puedes regalarle que valga más que la libertad?».
- Todo.
- «Vivir la vida, eso no tiene precio. Quien no haya pasado nunca frío no apreciará el valor de una hoguera. Quien nunca haya llorado no disfrutará de los momentos de risas. Quien no haya pasado hambre no valorará un plato de estofado caliente. Quien no conozca la muerte no sentirá amor por la vida. Esto es lo que Maga me enseñó».
- Bipa.
- «Porque te quiero, estúpido».
- Bipa.
- «¡Pero qué te has creído! ¡Yo sí que he sufrido, no te imaginas cuánto! ¡He pasado hambre y frío, he pasado miedo, he estado a punto de morir! ¡Me he dejado los pies caminando detrás de ti y he perdido a un buen amigo cuyo único error fue acompañarme en mi viaje! ¿Y te atreves a hablarme de dolor? ¿Qué sabes tú del dolor?».
- Bipa.
- «No eres Todo. No eres yo. Porque aún poseo un cuerpo que me delimita. Porque tengo una identidad, y porque aún recuerdo mi nombre.
Y sé que tú desearías poder acordarte del tuyo».- Bipa.
[editar] Dos Velas para el Diablo
- «Supongo que nos dan más morbo las cosas malas, las imágenes de violencia. Nos hacen sentir seguros en nuestras casas y cómodos en nuestras vidas, o nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda».
- Cat.
- «No sé si alguna vez habéis visto llorar a un ángel. Si no es así, es una experiencia que no os recomiendo. Las lágrimas de un ángel son mucho más perturbadoras que la risa de un demonio».
- Cat.
- «Pobre, pobre Gabriel. Te has esforzado tanto... En tiempos pasados condenaste la acción de Azazel y Samael, luchaste junto a Miguel contra todos los demonios que se te ponían por delante... pero después te enamoraste de la humanidad, ¿verdad? Volviste tus bellos ojos hacia esas indignas criaturas y descubriste en ellos algo hermoso... quien sabe qué. Te esforzaste por redimirlos; hablaste con ellos, anunciaste el nacimiento de niños extraordinarios, les comunicaste, infatigable, mensajes de paz y armonía. Pero los humanos no escucharon, ¿no es cierto?».
- Uriel.
- «El problema es que, cuando los ángeles te dan la espalda, ¿en quién puedes confiar?».
- Cat.
- «Lo noto, lo siento, y es mucho más intenso de lo que había imaginado. Nunca pensé que diría esto, pero es el mejor regalo que me han hecho nunca. Cierro los ojos y me dejo acunar por la esencia de Angelo, demoníaca, de acuerdo, pero su esencia al fin y al cabo».
- Cat.
- «Te pedí que no te marcharas sin despedirte, Cat».
- Angelo.
- «Aún era pronto para asegurarlo, pero a Astaroth le pareció que tenían un color peculiar. Oro viejo, tal vez».
- Narrador.