La tregua (novela)
De Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres.
La tregua es una novela de Mario Benedetti escrita en 1960 situada en Montevideo, Uruguay.
Toda la novela está escrita en forma de diario, que es escrito de Febrero de 1958 a Mayo de 1959 por Martín Santomé, un hombre viudo de 49 años que esta a punto de jubilarse y tiene en su vida un momento de "tregua".
[editar] Citas
- Yo tendría que sentirme orgulloso de haber quedado viudo con tres hijos y haber salido adelante. Pero no me siento orgulloso, sino cansado. El orgullo es para cuando se tienen veinte o treinta años. Salir adelante con mis hijos era una obligación, el único escape para que la sociedad no se encarara conmigo y me dedicara la mirada inexorable que se reserva a los padres desalmados. No cabía otra solución y salí adelante. Pero todo fue siempre demasiado obligatorio como para que pudiera sentirme feliz.
- Lunes 18 de febrero
- Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó de un brazo y dijo, casi apoyándose en mí: "¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte". Otro tipo que pasó en ese instante me miró con una alegre dosis de comprensión y hasta me consagró un guió de solidaridad. Pero ya hace cuatro horas que estoy intranquilo, como si realmente no fuera a ninguna parte y sólo ahora me hubiese enterado.
- Jueves 21 de febrero
- Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar en seguida el reloj.
- Sábado 23 de febrero
- Sé que tenía ojos verdes, pero no puedo sentirme frente a su mirada.
- Domingo 24 de febrero
- Acaso mirábamos demasiado los números, las sumas, las restas, y no teníamos tiempo de mirarnos nosotros.
- Lunes 25 de febrero
- A veces me siento desdichada, nada más que de no saber qué es lo que estoy echando de menos.
- Lunes 25 de febrero (Blanca)
- Por primera vez, una mujer. Siempre les tuve desconfianza para los números. Además, otro inconveniente: durante los días del período menstrual y hasta en sus vísperas, si normalmente son despiertas, se vuelven un poco tontas; si normalmente son un poco tontas, se vuelven imbéciles del todo.
- Miércoles 27 de febrero
- Está la opinión que uno puede tener de sí mismo, algo que increíblemente tiene poco que ver con la vanidad. Me refiero a la opinión cien por ciento sincera, la que uno no se atrevería a confesarle ni al espejo frente al que se afeita.
- Domingo 7 de abril
- Lo que deseo ahora es mucho más modesto que lo que deseaba hace treinta años y, sobre todo, me importa mucho menos obtenerlo. Jubilarme, por ejemplo. Es una aspiración, naturalmente, pero es una aspiración en cuestabajo. Sé que va a llegar, sé que vendrá sola, sé que no será preciso que yo proponga nada. Así es fácil, así vale la pena entregarse y tomar decisiones.
- Domingo 7 de abril
- Antes de empezar a olvidarse, tiene que acordarse, que empezar a acordarse.
- Viernes 31 de mayo
- Cuando alguien se siente brillantemente desgraciado, entonces sí vale la pena llorar con acompañamiento de temblores, convulsiones, y, sobre todo, con público. Pero, cuando además de desgraciado, uno se siente opaco, cuando no queda sitio para la rebeldía, el sacrificio o la heroicidad, entonces hay que llorar sin ruido, porque nadie puede ayudar y porque uno tiene conciencia de que eso pasa y al final se retoma el equilibrio, la normalidad.
- Domingo 16 de junio
- "¿Ya pasó todo?", pregunté. "Sí, pasó todo." Era mentira, pero ambos compredimos que hacía bien en mentir.
- Domingo 16 de junio (con Avellaneda)
- Todo estuvo tan bien, que no vale la pena escribirlo.
- Viernes 28 de junio
- Ella me daba la mano y no hace fala más nada. Ella me da la mano y eso es amor.
- Esos inútiles que pecan por el mero hecho de vivir.
- Miércoles 3 de julio
- Qué feo es eso de que le digan a uno la verdad, sobre todo si se trata de una de esas verdades que uno ha evitado decirse aún en los soliloquios matinales, cuando recién se despierta y murmura pavadas amargas, profundamente antipáticas, cargadas de autorrencor, a las que es necesario disipar antes de despertarse por completo y ponerse la máscara que, en el resto del día, verán los otros y verá a los otros.
- Jueves 4 de julio
- Hay que lograr que se despierte en los demás la vergüenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco. El día en que el uruguayo sienta asco de su propia pasividad, ese día se covertirá en algo útil.