La dama de las camelias

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La dama de las camelias. Novela escrita por Alexandre Dumas (hijo), publicada en 1848.

Citas[editar]

La señorita María Duplessis[editar]

  • "Entre ella y él se había situado el asiduo compañero de las almas enfermas, de los corazones heridos, de los espíritus al final de todo: el aburrimiento..."
  • "Evidentemente, es una mujerzuela o una duquesa."
  • "Había acudido al juego como a un apéndice de su profesión, como a un medio de matar las horas que la mataban."
  • "...inclusive constituye una de las características de los amoríos funestos el no dejar más que polvo y cenizas, vanidad y vacuidad... después de tanta adoración."
  • "Sabe hablar a las mujeres, pues pasa, como ellas, de una idea a otra y escoge las más opuestas."

La dama de las camelias[editar]

  • "Al lado de la vida ideal está la vida material, y las decisiones más castas son amarradas a la tierra por hilos ridículos, pero de hierro, que no pueden romperse con facilidad." (XVIII)
  • "Apoderarse de un corazón que no está habituado a los asaltos es penetrar en una ciudad abierta y sin defensores." (XII)
  • "Como debo vivir menos tiempo que los demás, me he prometido vivir más aprisa." (X)
  • "¡Cuántos caminos toma el corazón y cuántas razones encuentra para llegar a lo que desea!" (VIII)
  • "Después de haber visto, veré." (VI)
  • "El alma tiene extraños refugios." (I)
  • "El niño es pequeño y encierra al hombre; el cerebro es estrecho y alberga al pensamiento; el ojo es sólo un punto y abarca leguas." (III)
  • "Hemos tenido que hacer mucho mal antes de nacer o tal vez vayamos a gozar de una gran bienaventuranza después de morir, para que Dios permita que esta vida tenga todos los tormentos de la expiación y todos los dolores de la prueba." (XXVI)
  • "Las respuestas que uno espera con impaciencia siempre llegan cuando uno no está en casa." (XIV)
  • "Los jóvenes sacrifican siempre los afectos sinceros en favor de los afectos dudosos." (XXI)
  • "No siempre se pueden ejecutar los tratados el día en que se firman." (X)
  • "No soy ni lo suficientemente rico para amarla como quisiera ni lo suficientemente pobre para amarla como usted quiere." (XIV)
  • "Para la mujer a quien la educación no ha enseñado bien, Dios abre casi siempre dos senderos que la llevan de regreso y que son el dolor y el amor." (III)
  • "¡Qué dulce es dejarse persuadir por una voz amada!" (XXI)
  • "¡Qué mezquino y raudo es el hombre cuando se siente herida una de sus miserables pasiones!" (XXIII)
  • "¿Se puede ver algo más triste que la vejez del vicio, especialmente en la mujer?." (I)
  • "Sería inútil que envejeciera el mundo si no fuera para enmendarse." (XX)
  • "Siempre se ha tenido niñez, no importa en lo que una se haya convertido." (XIII)
  • "Sólo se pueden crear personajes cuando se ha estudiado mucho a los hombres, como sólo se puede hablar un idioma si se ha aprendido bien." (I)
  • "Son soles que se ponen como salieron, sin resplandecer." (II)
  • "Todo es del color del cristal con que se mira." (XIII)
  • "Y habría llorado como un chiquillo que ve desvanecerse al despertar el castillo que soñó por la noche." (VII)
  • "Si los hombres supiesen cuánto puede conseguirse con una lágrima, se verían más amados y nosotras seríamos menos ruinosas". (XV)

Referencias[editar]

  • Dumas, Alejandro. Hijo. La dama de las camelias. Ed. Porrúa. "Sépan Cuántos ...", 1994.

Véase también[editar]