Cien años de soledad

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Cien años de soledad es una novela del escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura (1982), Gabriel García Márquez, considerada una obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal. Es una de las obras más traducidas y leídas en español. Fue catalogada como la segunda obra más importante de la lengua castellana después de Don Quijote de la Mancha, durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Cartagena (Colombia), en marzo de 2007.

Citas[editar]

  • «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».
  • «El coronel Aureliano Buendía entendió, que la vejez, no es mas que un pacto honrado con la soledad».
  • «Si tuviera un poco de poder, lo fusilaba sin fórmula de juicio -dijo el coronel- no por salvarme la vida, sino por ponerme en ridículo».
  • «-Compadre, recuerda que a usted no lo fusilo yo, lo fusila la revolución.

- Con todo respeto, vaya a comer mierda».

  • «Usted podrá mandar en toda la ciénaga, pero en mi casa mando yo».
  • «Esta es una casa de locos -dijo Úrsula que ya alcanzaba la edad de la vejez- pero mientras siga viva, no faltará el dinero».
  • «Esta es de las que les da asco hasta su propia mierda».
  • «En cualquier lugar que estuvieran, recordaran siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera».
  • «Apartense vacas que la vida es corta».
  • «El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo».
  • «En realidad, Remedios, la bella, no era un ser de este mundo. Hasta muy avanzada la pubertad, Santa Sofía de la Piedad tuvo que bañarla y ponerle la ropa, y aún cuando pudo valerse por sí misma había que vigilarla para que no pintara animalitos en las paredes con una varita embadurnada de su propia caca. Llegó a los veinte años sin aprender a leer y escribir, sin servirse de los cubiertos en la mesa, paseándose desnuda por la casa, porque su naturaleza se resistía a cualquier clase de convencionalismos».
  • «Él se detuvo un instante frente al castaño, y una vez más comprobó que tampoco aquel espacio vacío le suscitaba algún afecto.
— ¿Qué dice?- preguntó.
— Está muy triste- contestó Úrsula- porque cree que te vas a morir.
— Dígale —sonrió el coronel— que uno no se muere cuando debe sino cuando puede...»
  • «Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás».
  • «Llegó a la conclusión que que aquel hijo por quien ella habría dado la vida era, simplemente, un hombre incapacitado para el amor. Una noche, cuando lo tenía en el vientre, lo oyó llorar. Fue un lamento tan definido, que Jose Arcadio Buendía despertó a su lado y se alegró con la idea de que el niño iba a ser ventrílocuo. Otras personas pronosticaron que sería adivino. Ella, en cambio, se estremeció con la certidumbre de que aquel bramido profundo era un primer indicio de la temible cola de chancho. Pero la lucidez de la decrepitud le permitió ver, y así lo repitió muchas veces, que el llanto de los niños en el vientre de la madre no es augurio de ventriloquia ni facultad adivinatoria, sino una señal inequívoca de incapacidad para el amor».
  • «Los niños debían de recordar por el resto de su vida la augusta solemnidad con que su padre se sentó a la cabecera de la mesa templado de fiebre, devastado por la prolongada vigilia y por el encono de su imaginación, y les revelo su descubrimiento:
— La tierra es redonda como una naranja».
  • «Una noche le preguntó al coronel Gerineldo Márquez:

-Dime una cosa, compadre: ¿por qué estás peleando?

-Por qué ha de ser, compadre contestó el coronel Genireldo Márquez-: por el gran partido liberal.

-Dichoso tú que lo sabes contestó él-. Yo, por mi parte, apenas ahora me doy cuenta que estoy peleando por orgullo.

-Eso es malo -dijo el coronel Gerineldo Márquez.

Al coronel Aureliano Buendía le divirtió su alarma. «Naturalmente -dijo-. Pero en todo caso, es mejor eso, que no saber por qué se pelea.» Lo miró a los ojos, y agregó sonriendo:

-O que pelear como tú por algo que no significa nada para nadie.»

  • «¡Los amigos son unos hijos de puta!»
  • «Esta es de las que confunden el culo con las temporas.»
  • «Eso sí no es cierto ;cuando lo trajeron ya apestaba.»
  • «...y en todos aparecía Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre.»
  • Sobrevivió a la pelagra en Persia, al escorbuto en el archipiélago de Malasia, a la lepra en Alejandría, al beriberi en el Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de Sicilia y a un naufragio multitudinario en el estrecho de Magallanes.
  • No seas ingenuo Crespi, ni muerta me casaría contigo.
  • Siguió expuesto al sol y a la lluvia, como si las sogas fueran innecesarias, porque un dominio superior a cualquier atadura visible lo mantenía amarrado al tronco del castaño.
  • Después de haber atravesado el océano en su búsqueda, después de haberlo confundido con la pasión en los manoseos vehementes con Rebeca, Pietro Crespi había encontrado el amor.
  • y puso la mano en las brasas del fogón, hasta que le dolió tanto que no sintió más dolor, sino la pestilencia de su carne chamuscada.(...)y cuando sanaron las quemaduras pareció como si las claras de huevo hubieran cicatrizado también las ulceras del corazón.
  • contempló las calles desoladas, el agua cristalizada el los almendros, y se encontró perdido en la soledad.
  • rasguñó durante muchas horas, tratando de romperla, la dura cascara de su soledad.
  • ...que había interpuesto entre él y el resto de la humanidad una distancia de tres metros. Siempre había alguien fuera del círculo de tiza(...) o que quería irse a dormir para siempre porque ya no podía soportar en la boca el sabor a mierda de la guerra.
  • "Cuídate el corazón Aureliano.-
 "Te estas pudriendo vivo."
  • Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza y momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita.
  • Y se sintió olvidado, no con el olvido remediable del corazón, sino con otro más cruel e irrevocable que él conocía muy bien, porque era el olvido de la muerte.
  • Insistió en que él no era un prócer de la nación como ellos decían, sino un artesano sin recuerdos, cuyo único sueño era morirse de cansancio en el olvido y la miseria de sus pescaditos de oro.
  • ..porque la soledad le había seleccionado los recuerdos, y había incinerado los entorpecedores montones de basura nostálgica que la vida había acumulado en su corazón, y había purificado, magnificado y eternizado los otros, los más amargos.
  • y ella le contestó sinceramente que nunca se casaría con un hombre tan simple que perdía casi una hora, y hasta se quedaba sin almorzar, solo por ver bañarse a una mujer.
  • -Tienes un corazón de piedra- le dijo.
-Esto no es asunto del corazón- dijo él. -El cuarto se está llenando de polillas.
  • Luego derivó episodios dispersos, pero los evocó sin calificarlos, porque a fuerza de no poder pensar en otra cosa había aprendido a pensar en frío, para que los recuerdos ineludibles no le lastimaran ningún sentimiento.
  • en Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz.
  • ..había descubierto que entre más bebía, más la recordaba, pero soportaba mejor la tortura de su recuerdo.
  • «Y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra"». Final de cien años de soledad.
  • Se escandalizaba de que no entendiera las relaciones del catolicismo con la vida, sino unicamente sus relaciones con la muerte,como si no fuera una religión sino un prospecto de convencionalismos funerarios.
  • En los últimos tiempos,el estorbo de la obesidad absurda que ya no le permitía amarrarse los cordones de los zapatos, y la satisfacción abusiva de toda clase de apetitos, habían empezado a agriarle el carácter.
  • sin saber que la búsqueda de las cosas perdidas esta entorpecida por los hábitos rutinarios,y es por eso que cuesta tanto trabajo encontrarlas.
  • Remedios sintió el peso de su mano en la rodilla, y supo que ambos llegaban en aquel instante al otro lado del desamparo.
  • El antiguo director espiritual de Fernanada le explicaba en una carta que había nacido dos meses antes, y que se habían permitido bautizarlo con el nombre de Aureliano, como su abuelo, porque su madre no despego los labios para expresar su voluntad. Fernanda se sublevo íntimamente contra aquella burla del destino, pero tuvo fuerzas para disimularlo delante de la monja.

Diremos que lo encontramos flotando en la canastilla, sonrió. no se lo creerá nadie, dijo la monja. si se lo creyeron a las sagradas escrituras, replico Fernanda, no veo porque no han de creérmelo a mi.

  • ...y todos soportaban con la misma estolidez el peso de los morrales y las cantimploras, y la vergüenza de los fusiles con las bayonetas caladas, y el incordio de la obediencia ciega y el sentido del honor.
  • ...lo inicio en el estudio de los pergaminos, y le inculco una interpretación tan personal de lo que significo para macondo la compañía bananera, que muchos años después,cuando aureliano se incorporara al mundo, había de pensarse que contaba una versión alucinada porque era radicalmente contraria a la farsa que los historiadores habían admitido, y consagrado en los textos escolares.
  • era un precaución inútil, porque de haberlo querido Aureliano hubiera podido escapar y hasta volver a casa sin ser visto.Pero el prolongado cautiverio, la incertidumbre del mundo, el habito de obedecer habían resecado en su corazón las semillas de la rebeldía.
  • Era una tortura inútil, porque ya para esa época el tenía temor de todo lo que lo rodeaba, y estaba preparado para asustarse de todo lo que encontrara en la vida: las mujeres de la calle, que echaban a perder la sangre; las mujeres de la casa , que parían hijos con cola de puerco; las armas de fuego, que con solo tocarlas condenaban a veinte años de guerra; las empresas desacertadas, que solo conducían al desencanto y la locura, y todo, en fin, todo cuanto dios había creado con su infinita bondad,y que el diablo había pervertido.
  • Fue una acción tan rápida, metódica y brutal, que pareció un asalto de militares.
  • Pero eran los tiempos en que nadie se daba cuenta de nada, mientras no se gritara en el corredor, porque los afanas de la panadería, los sobresaltos de la guerra,el cuidado de los niños no dejaban tiempo para pensar en la felicidad ajena.
  • ...no le intereso nada de lo que vio en el trayecto,acaso porque carecía de recuerdos para comparar, y las calles desiertas y las casas desoladas eran iguales a como las había imaginado en un tiempo en que hubiera dado el alma por conocerlas.
  • Gastón no solo era un amante feroz,de una sabiduría y una imaginación inagotable, sino que era tal vez el primer hombre en la historia de la especie que hizo un aterrizaje de emergencia y estuvo a punto de matarse con su novia solo por hacer el amor en un campo de violetas.
  • Empezaron a amarse a 500 metros de altura, en el aire dominical de las landas, y mas se sentían compenetrados,mientras mas minúsculos iban haciéndose los seres de la tierra.
  • ...pues sus mil seiscientas tres variedades habían resistido a la mas remota tenaz y despiadada persecución que el hombre había desatado desde sus orígenes contra ser viviente alguno, inclusive el propio hombre...
  • Aureliano, encerrado en su cuarto, no se dio cuenta de nada. Esa tarde, habiéndolo echado de menos en la cocina, buscó a José Arcadio por toda la casa, y lo encontró flotando en los espejos perfumados de la alberca, enorme, tumefacto, y todavía pensando en Amaranta. Solo entonces comprendió cuánto había empezado a quererlo.
  • Mas tarde, cuando obtuvo en los burdeles una información mas detallada sobre la naturaleza de los hombres, pensó que la mansedumbre de Gastón tenía origen en la pasión desmandada
  • Lo atormentaba la inmensa desolación con que el muerto lo había mirado desde la lluvia,la honda nostalgia con que añoraba a los vivos...

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  • En busca de un alivio a la zozobra llamó a pilar ternera para que le leyera el porvenir. después de un sartal de imprecisiones convencionales, pilar ternera pronosticó...:

-no entiendo -dijo.

 Pilar ternera pareció desconcertada:
 -yo tampoco, pero eso es lo que dicen las cartas.


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