101 dálmatas

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101 dálmatas
Título original One Hundred and One Dalmatians
País Estados Unidos
Año de estreno 1961 (hace 53 años)
Dirección Wolfgang Reitherman, Hamilton Luske, Clyde Geronimi
Guion Bill Peet
Dodie Smith (libro)
Reparto
Rod Taylor - Pongo
J. Pat O'Malley - Coronel/ Gaspar
Betty Lou Gerson - Cruella De Vil/ Miss Birdwell
Martha Wentworth - Nanny/ Queenie/ Lucy
Ben Wright - Roger Radcliffe
Cate Bauer - Perdita
David Frankham - Sargento Tibbs
Frederick Worlock - Horacio/ Inspector Craven
Lisa Davis - Anita Radcliffe

101 dálmatas es una película animada de 1961. La historia trata sobre una pareja de dálmatas que deben salvar a sus hijos de Cruella De Vil, una malvada mujer que utiliza a cachorros de dálmatas para sus abrigos de pieles, juntos a dos ladrones, Horacio y Gaspar.

Diálogos[editar]

(Versión de México)

(Primeras líneas)

  • Pongo: Esta historia comienza en Londres, no hace mucho. Pero han sucedido tantas cosas desde entonces que ahora me parece una eternidad.

  • Pongo: La idea tan socorrida de que la vida de soltero es tan glamorosa y excitante para mi era una gran tontería. La vida de soltero era bastante aburrida.

(Pongo ve a Perdita por primera vez)

  • Pongo: Esto sí que tiene clase. ¡Qué criatura más linda! Pero... quien sabe si la chica no sea...

(Pongo ve a Anita)

  • Pongo: ¡Vaya si la chica también es linda! Era una oportunidad única, sabía que no volvería encontrar a un par de chicas tan perfectas como ellas en cien años.

  • Pongo: Perdi, querida, ¿te sientes bien?
  • Perdita: Ah, si, querido. No te preocupes, dar a luz es una cosa muy natural.

  • Roger (cantando): Tarán tarará... Tarán tarará

(Silba)

  • Roger: Mi nueva canción.
  • Anita: Tarán tatán... bonita letra, ¿eh?
  • Roger: La melodía primero y, después la letra.

  • Roger: Debe ser Cruella, tu queridisma condiscípula. Cruella De Vil. ¡Esa es la letra!

(Canta)

  • Roger: Cruella De Vil/ Cruella De Vil/ Es todo un espanto, Cruella De Vil.
  • Anita: No te hagas chistoso.
  • Roger: La carne de gallina te pondrá/ Cruella, Cruella/ La dama araña bien podría ser.
  • Anita: Roger, por Dios, te va a oír.
  • Roger: De un circo o de un vodevil.

  • Cruella De Vil: ¡Anita, querida!
  • Anita: ¿Cómo estás Cruella?
  • Cruella De Vil: Aburrida como de costumbre, completamente asqueada.

  • Anita: Cruella, ¿ya llevas otro abrigo nuevo?
  • Cruella De Vil: Ya sabes que me chiflan las pieles, querida, son mi único amor, adoro las pieles. Y dime, ¿qué mujer hay en este horrible mundo que las odie?

  • Roger: La ves venir y crees que es el diablo/ Pero al llegar tendrás que admitir/ Que en gran error estás/ Pues ya de cerca ves/ Que Cruella es mucho peor que Satanás.
  • Roger: Humana no es, no sé que será/ Y cual feroz bestia, se debe enjaular/ El mundo fuera mucho más feliz/ Sin esa Cruella De Vil.
  • Anita: Roger, pobre Cruella. (Ríen)

  • Pongo: ¿Perdi?
  • Perdita: Esa mala mujer. Quiere llevarse a nuestros perritos, eso es todo lo que quiere.
  • Pongo: No te preocupes. No se los darán. Nada le pasará a nuestros hijos.
  • Perdita: Pero, ¿qué es lo quiere hacer con ellos? A esa mujer no le gusta los perros. Ay, Pongo. Tan feliz que me sentía pero ahora pienso que mejor sería que no.

  • Cruella De Vil: Quince. ¡Quince perritos! ¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla! Qué precios...¡tah! Al diablo con ellos, son perros corrientes. ¡Sin manchas! ¡Sin manchas negras parecen ratas blancas!
  • Nanny: Son dálmatas puros. Al crecer la piel se les mancha. Ya lo verá usted.
  • Anita: Tiene razón Nanny, se les mancha la piel después de algunos días.
  • Cruella De Vil: ¡Vaya! En tal caso los compro todos los quince. ¿Cuánto quieres por ellos, querida?
  • Anita: No los vamos a poder vender. Pobre Perdi se moriría de tristeza.
  • Cruella De Vil: Anita, no seas ridícula. Como piensas mantener tanto animal sí a duras penas se mantienen ustedes.
  • Anita: Ya encontraremos la forma.
  • Cruella De Vil: (Ríe) Ya sé, ya lo sé, a Roger.

(Ríe)

  • Cruella De Vil: Roger y sus canciones.

(Ríe nuevamente)


  • Cruella De Vil: (Tratando de escribir un cheque para los cachorros) ¡Demonio de pluma!

(Lo bate)

  • Cruella De Vil: ¡Esta pluma es una porquería, del demonio!

(Cae tinta en Pongo y Roger)


  • Cruella De Vil: ¿Cuándo podrás quitárselos a la perra? ¿En un par de semanas? ¿O en tres?
  • Roger: ¡Nunca!
  • Cruella De Vil: ¿Qué?
  • Roger: Que-que-que no-no vendemos l-los perritos n-ni uno sólo, ¿lo entiendes?
  • Cruella De Vil: Anita, ¿qué está hablando en serio? Yo-yo desconozco a Roger hablando así.
  • Anita: Pues creo que habló bastante claro.
  • Cruella De Vil: Seguramente estaba bromeando.
  • Roger: A no-no-no estoy bromeando. No te llevas ni uno ni uno sólo. Y eso es t-t-¡todo!
  • Cruella De Vil: ¡Vaya con el gran insecto! ¡Idiota, tú! Muy bien, quédense con sus mugrosos perros, hagan lo que quieran con ellos, ¡qué me importa!

(Rompe el cheque)

  • Cruella De Vil: Pero te prevengo Anita óyelo bien, ¡se acabó nuestra amistad! Y mi venganza será terrible lo juro y les va a pesar. ¡Pobres locos! ¡Par de... IDIOTAS!

  • Cadpig: Relámpago es el mejor perro en todo el mundo.
  • Patch: Es aún mejor que papá.
  • Penny: Nadie es mejor que papá.

  • Patch: ¡Es un cobarde! ¡Bandido, cochino, apestoso! ¡Es un cochino, tal por cual!
  • Perdita: Pero, Patch, ¿de dónde has sacado esas palabrotas? Ni tu padre ni yo hablamos así.

(Mira a Pongo con recelo)


  • Rolly: Mami, tengo hambre.
  • Perdita: Pero sí acabas de cenar querido.
  • Rolly: Pero aún así tengo hambre, tengo tanta que me comería, a todo un elefante.

  • Anunciador de televisión: No se pierda la próxima semana el siguiente episodio. ¿Quién triunfará?
  • Patch: ¡Relámpago triunfará!

  • Rolly: Yo no tengo sueño. Tengo hambre.

(Roger y Anita toman a Pongo y Perdita para dar un paseo)

  • Gaspar: Allí van los cuatro, amigo Horacio, a dar su paseo de costumbre. Ah, que lindo cuarteto de enamorados. Dan vuelta a la esquina y se van al parque.
  • Horacio: Si, pero no me gusta esto, Gaspar. Un arresto más, y moriremos en jaula.
  • Gaspar: Ah, que te ha picado, Horacio. Nos van a pagar buena plata.
  • Horacio: Si, pero yo he estado pensando...
  • Gaspar: (Rostro colérico) ¡¿TU HAS ESTADO PENSANDO?! En que quedamos Horacio, no te prohibí que pensaras. Yo tengo el coco para este asunto, así que vamos al cruce.

  • Nanny: ¿Quién podrá ser a esta hora? (Va hacia la puerta)
  • Gaspar: Buenas noches, señora. Venimos a inspeccionar los cables de la instalación.
  • Horacio: Somos de la compañía de gas.
  • Gaspar: Luz eléctrica... eléctrica.
  • Horacio: Compañía de luz eléctrica.
  • Nanny: No sé que hayamos solicitado ninguna inspección.
  • Gaspar: Ah, si lo sé, señora. Pero el Congreso acaba de pasar una nueva ley, la nueva ley de "Defensa Omnicipal", artículo 104, sección 29. Es muy importante porque es la ley, y es para su propio bien señora.
  • Nanny: A mi no me importa lo que diga esa ley o lo que diga el Congreso. Ustedes no meten un pie aquí mientras los amos estén fuera.
  • Gaspar: Quién dijo que no, vieja. No tenemos tiempo que perder, vamos a cumplir con un deber. ¡DISPERSE!

  • Gaspar: Ya ve lo que ha hecho, señora, me ha insultado. Ya no puedo permanecer en esta casa aunque me lo pidiera.

(Nanny lanza la jarra de té y se rompe)

  • Gaspar: Aunque me lo pidiera de rodillas.

  • Gaspar: (Después de que bloquea a Nanny en el ático) ¡Horacio, camarada querido! Tengo la ligera sospecha de que la señora no nos quiere. Agarra tus cosas y vámonos de aquí tan rápido como entramos.

(Cruella lee el periódico sobre el secuestro de los perritos)

  • Cruella De Vil: "¡Perrerías!" ¡Qué graciosos!

(Lee otro encabezado)

  • Cruella De Vil: Y en este. "Quince cachorritos dálmatas robados" ¡Son quince preciosidades!

(Ve una foto en el periódico de los Radcliffe y Nanny)

  • Cruella De Vil: La foto de Anita.

(Ríe)

  • Cruella De Vil: Y su insignificante Beethoven, ¡con pipa y todo! Roger, eres un super idiota.

(Ríe nuevamente)


  • Cruella De Vil: (Al teléfono) Hola. ¡Gaspar! ¡Eres un idiota! ¿Cómo te atreves a llamar así?
  • Gaspar: Porque no queremos más líos, queremos la plata.
  • Horacio: La queremos ya.
  • Gaspar: ¡Aunque sea la mitad!
  • Cruella De Vil: ¡No les daré ni un centavo hasta que terminen! ¿Me entendieron?
  • Horacio: ¡Gaspar! ¡Gaspar! (Le muestra el encabezado del periódico)
  • Gaspar: Pero es que ya lo está publicando la prensa, con fotografías y todo.
  • Cruella De Vil: ¡Al diablo la prensa! ¡Mañana nadie lo recordará!
  • Horacio: Te dije que ya no me gustaba esto, te lo dije.
  • Gaspar: ¡Ya muérete, idiota!
  • Cruella: ¡¿QUÉ?!
  • Gaspar: A no señora usted no. Estoy hablando con Horacio.
  • Cruella De Vil: ¡Vayan par de imbéciles!

  • Pongo: Perdi, nosotros tenemos que hacer algo.
  • Perdita: Ay, Pongo, ¿qué no hay ninguna esperanza?
  • Pongo: Pues, sí. Nos valdremos del aullido nocturno.
  • Perdita: ¿El ladrido nocturno? Pero, querido, si eso no es más que chismorreo en cadena.
  • Pongo: Pero es el medio más rápido de mandar noticias. Y sí nuestros hijos están aún en la ciudad. Los perros de Londres lo averiguarán. Esta noche cuando Roger y Anita nos saque de paseo difundiremos la noticia.

  • Danés: Los humanos ya agotaron sus recursos. Ahora nos toca a los perros. Usemos el aullido nocturno.

  • Lucy: Towser, ¿qué es lo que sucede? ¿Qué dicen? ¿Qué chismes hay?
  • Towser: No es ningún chisme, Lucy. Es una llamada de alerta desde Londres.
  • Lucy: ¡No me digas!
  • Towser: ¡Quince cachorritos robados!
  • Lucy: Pero, por aquí no hay cachorritos desde que Nelly tuvo los suyos y esos ya son mayores.
  • Towser: Bueno entonces hay que retransmitir la alarma, tendré que comunicarme con el Coronel, él es el único a quien alcanza mi ladrido.
  • Lucy: A esta hora no podrás despertarlo.
  • Towser: ¡Puedo intentarlo! Ladraré toda la noche sí es necesario.

  • Gaspar: ¡Hey, camarada! ¡Fíjate como le voy a clavar a Su Eminencia el coco!

  • Horacio: (Gaspar está bebiendo) ¡Hey, Gaspar! ¡No te la acabes! ¿Dame un traguito? Uno no más.
  • Gaspar: No, camarada. Este alcohol de madera no es para gargantas finas como la tuya. Además le echas migajas, porque eres muy bruto.
  • Horacio: Bueno. Trágatelo tú solo. Pero ya verás cuando te dé delirio de entremés por borracho.

(Gaspar toma a Tibbs pensando que es la botella. Tibbs se asusta)

  • Gaspar: ¡Demonios! ¿Qué fue eso?

(Tibbs corre hacia el piano golpeando a Horacio con la tapa del piano)

  • Gaspar: ¡Hey, Horacio! ¡Mira! ¡Un gato loco!

(Tibbs corre hacia la pared)

  • Gaspar: ¡Cómo lo quieres! A la brocheta...

(Lanza un dardo a Tibbs)

  • Gaspar: (Preparando la botella) A la cacerola...

(Risas)

  • Gaspar: (Lanza la botella a la pared) ...o lo quieres en alcohol.

(La botella se rompe, y Tibbs sale de ahí por el agujero de la pared)


(El Sargento Tibbs y el Coronel están sentados esperando a Perdita y Pongo)

  • Capitán: ¿No hay noticias, Coronel?
  • Coronel: Ni noticias ni nada. Me temo que los hayan capturado o algo. No lo reporta nadie.
  • Sargento Tibbs: ¡Mi Coronel! ¡Mi Coronel! ¡Allí viene un auto!
  • Coronel: Vamos, Sargento. No sea tonto. No van a venir en auto.

  • Cruella De Vil: No quiero discutir más. Tiene que ser esta noche. ¿Qué no entienden ustedes? ¡Esta noche!
  • Horacio: Pero todavía están muy chicos.
  • Gaspar: No le saldría ni una docena de abrigos de todos los perritos
  • Sargento Tibbs: (Espíando) ¡Abrigos! ¡De las pieles de los dálmatas!
  • Cruella De Vil: Entonces con media docena me conformo. ¡La policía anda cerca! ¡Y por eso tiene que ser esta noche!
  • Horacio: ¿Y cómo lo vamos a hacer?
  • Cruella De Vil: ¡Cómo ustedes quieran! Con veneno, ahóguenlos o rómpales el cráneo. ¿Tienen cloroformo?
  • Gaspar: Ni gota.
  • Horacio: Ni éter, también.
  • Gaspar: (Golpea a Horacio en la cabeza con la botella) ¡Tam-poco!
  • Cruella De Vil: No me importa como los maten, pero háganlo y háganlo ahora mismo.
  • Gaspar: Ah, señora, tenga compasión. ¿Por qué no nos deja ver el programa antes?
  • Horacio: Si, queremos ver "¿Cuál es mi crimen?"

(Gaspar bebe la botella, pero Cruella le quita a Gaspar la botella y lo arroja al fuego, provocando una pequeña explosión, y bofetea a ambos)

  • Cruella De Vil: ¡Escúchenme, idiotas! Regresaré temprano mañana y el asunto debe estar terminado, o de lo contrario llamaré a la policía. ¡Y LES VA A PESAR!

(Cierra la puerta violentamente, provocando grietas en el techo, y un trozo le cae en la cabeza de Horacio)

  • Horacio: Creo que está disgustada.

  • Gaspar: Vengan, vengan a comer
  • Horacio: ¿A comer? ¿Qué no los vamos a matar?
  • Gaspar: Shhh... ¡Cállate!

  • Gaspar: (Pongo le muerde el pantalón) ¡Hey, Horacio! ¡Estos perros no pelean limpio!

  • Gaspar: En cuanto encuentre a esos dos perros del demonio, los voy a despellejar.

  • Pongo: ¡Oh! ¡Lucky! ¡Patch! ¡Quietos! Ah, Rolly, mi querido gordito.
  • Rolly: Papi, ¿me trajiste algo de comer?

  • Pongo: ¿Están todos? ¿Están los quince?
  • Patch: Ahora somos más. Somos 99.

(Los dálmatas están escondidos bajo un puente sobre el arroyo congelado)

  • Gaspar: Tienen que estar por aquí, en algún lado.
  • Horacio: Gaspar, estoy pensando...
  • Gaspar: ¡No pienses Horacio!
  • Horacio: ¿Y sí se fueron por el río congelado para no dejar huellas?
  • Gaspar: ¡Ah, Horacio! ¡Si serás idiota! ¡Los perros no son tan listos!

  • Lucky: Estoy cansado. Tengo hambre. Mi colita está congelada. Mi nariz también. Mis orejas también. Y todos mis deditos también.

  • Lucky: ¡Mira, mami! ¡Patch me empujó y caí en la chimenea!
  • Patch: ¡Porque él me empujó primero!
  • Lucky: ¡No es cierto!
  • Patch: ¡Si es!
  • Lucky: ¡No es cierto!
  • Patch: ¡Si es!
  • Lucky: ¡No es cierto!

  • Pongo: Oye, Perdi. ¡Qué fantástica idea!

(Gira alrededor del hollín)

  • Perdita: ¡Pongo! ¿Pero qué es lo que haces?
  • Pongo: ¡Mira! ¡Parezco Labrador! ¡Vamos a disfrazarnos todos con hollín para parecer Labradores!
  • Labrador: ¡Oye! ¡Eso es una gran idea!
  • Pongo: ¡A ver, niños! ¡A revolcarse todos en el hollín!
  • Cadpig: ¿De veras quieres que nos ensuciemos?
  • Pepper: ¿Oíste eso, Pecas? Papi quiere que nos ensuciemos.
  • Penny: ¿Lo hacemos, mami?
  • Perdita: Hay que hacer lo que dice tu padre, hijita.
  • Pepper: ¡Ay, qué divertido!
  • Cadpig: ¡Yo siempre he querido andar bien cochino!

(Los cachorros sobre Horacio y Gaspar cubiertos de hollín)

  • Horacio: ¡Oye Gaspar! ¿No crees que esos perritos se disfrazaron?
  • Gaspar: (Bromeando) Eso es Horacio, ¡eso es lo que acaban de hacer! ¡A los perros les encanta el maquillaje!

(Golpea a Horacio en la cabeza)

  • Gaspar: ¡Bruto! ¡Animal!

  • Conductor del camión: (Ve a Cruella conduciendo como maníaca) ¡Oiga señora! ¡¿Qué diablos es lo que quiere hacer?! ¡Tenía que ser mujer!

  • Cruella De Vil: ¡Idiotas! ¡Los dos son unos brutos! ¡Imbéciles! (Llora)
  • Gaspar: Ahh... ¡Cállese vieja bruja!

  • Roger: (Contando los perros) ¡Son ciento uno!
  • Anita: ¡Oh! ¡Ciento un dálmatas! Pero, ¿de dónde salieron tantos?
  • Roger: Oh-ho, Pongo, ¡lo que has hecho picarón!

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